La mafia del poder

1ER. TIEMPO: Las analogías apuntan al descarrilamiento. Lo que le faltaba a Donald Trump para convertirse en villano universal de la democracia se consumó cuando comenzó a utilizar como tema de campaña, que se estaba preparando un fraude en las elecciones presidenciales en Estados Unidos con la ayuda de los medios de comunicación. Por tanto, dijo días después, no aceptaría el resultado del voto el 8 de noviembre a menos… que él ganara. La descalificación a priori del resultado popular le dio suficiente gasolina a quienes son enemigos de estómago y conciencia de Andrés Manuel López Obrador quien en 2012, un mes antes de las elecciones presidenciales, no respondió si respetaría o no el resultado electoral a la pregunta directa que le hizo la activista María Elena Morera. Las analogías fueron rápidas y con pase automático al anaquel de los sound bites memorables. La incipiente embestida arrancó por donde están empezando a suceder las cosas, de la mano de Claudio X. González Guajardo, fundador de Mexicanos Primero y Mexicanos contra la Corrupción, con dos mensajes que colocó en su cuenta de Twitter, @ClaudioXGG. El primero fue el martes 18 de octubre, que decía: “TRUMP y AMLO se asemejan en ser mentirosos consuetudinarios y en explicar toda amenaza o derrota en términos de un complot en su contra”. El segundo, al día siguiente, remataba: “El daño causado x Trump a EE.UU. en términos de desconfianza, división social, odio, sospechosismo.. similar al daño causado por AMLO en México”. González Guajardo, que en varios de sus currículos aparece como un especialista en crear mecanismos de participación ciudadana, repitió varias veces su mensaje y uno más, publicado por el conductor de Univisión en Los Ángeles, León Krauze, el 21 de octubre en PostEverything —un espacio lanzado en mayo de 2014 dentro de su página web donde publican textos de opinión que reciben de diversas partes del mundo para ampliar la conversación—, donde subrayó: “Por una década y media, Andrés Manuel López Obrador, un político carismático y popular, se ha rehusado a aceptar los resultados adversos en elecciones presidenciales consecutivas. La decisión hundió a México en una parálisis política por seis años (N. de la R.: 2006-2012) que cuestionó la viabilidad de algunas de las jóvenes instituciones democráticas y oscureció el discurso político”. González Guajardo comenzó a rodar la bola de nieve en octubre de 2016, para que en junio de 2018, si López Obrador no desaparece de la boleta electoral para entonces, sea arrasado —para allá van los esfuerzos— por la avalancha.

2DO. TIEMPO: Un activismo sin bandera, que tiene membretes. El impacto de la bola que tiró por la pendiente Claudio X. González Guajardo, fundador de Mexicanos Primero y Mexicanos contra la Corrupción, tuvo respuestas rápidas, al esparcirse la analogía antidemocrática entre Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador. El vínculo es el rechazo de ambos a resultados electorales si no les favorecen, lo que daña profundamente un proceso electoral democrático, donde su fundamento de legitimidad es que el perdedor reconozca los resultados. López Obrador reaccionó acusando, viejo discurso, a la “mafia del poder”. Su bala está cargada de veneno y, sobretodo, de antecedentes y vínculos familiares. Claudio X. González sí es su enemigo, pero no sólo Guajardo, sino Laporte, su padre, quien es o ha sido miembro de los consejos de administración de todas las corporaciones más importantes de México y que fue el enlace del candidato presidencial Carlos Salinas de Gortari con un sector de la comunidad empresarial a la cual, como Presidente él y González Laporte como su asesor en Los Pinos, le tocó beneficiarse de la apertura económica en telecomunicaciones, banca y minería. González Laporte no ha dejado de insistir con los barones del capital mexicano que ni se les ocurra voltear a ver a López Obrador en el ‘18, pero el relevo público de su activismo es su hijo, González Guajardo, salió de la Fundación Televisa hace casi una década para arrancar Mexicanos Primero, cuya aparición coincidió con la pugna entre la entonces secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, y la líder magisterial, Elba Esther Gordillo en 2007. Entre sus primeros apoyos financieros estaban Cinépolis, cuyo presidente Alejandro Ramírez apoyó la candidatura presidencial de Vázquez Mota en 2012; FEMSA, la empresa propietaria de Coca-Cola en México, que cuando el candidato Felipe Calderón se quedó sin dinero en la campaña presidencial de 2006, inyectó recursos de emergencia a petición de Vázquez Mota, y Bimbo, donde el nieto de su fundador,Lorenzo Servitje, Guillermo Lerdo de Tejada Servitje, es coordinador de asesores de Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, precandidatos del PRI para 2018. La nueva apuesta de González Guajardo es Mexicanos contra la Corrupción, que cruza financiamientos y apoyos también con organizaciones extranjeras como Open Society, del magnate estadunidense de origen húngaro, George Soros, que ha apoyado proyectos en el CIDE, una institución muy favorecida por el gobierno de Calderón y que ahora juega un papel central en la lucha contra la corrupción y la articulación a través de sus programas especiales, con medios de comunicación. González Guajardo hace pareja con Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano de la Competitividad, que promovió la Ley 3 de 3, que tantos dolores de cabeza le causa a López Obrador.

3ER. TIEMPO: La mafia no es homogénea. La frase con la que respondió Andrés Manuel López Obrador las analogías con Donald Trump fue coloquial: “No manchen; váyanse al carajo”. Pero la descalificación pública inmediata no debe llevarlo a ver las cosas, como suele hacerlo, sin matices. “Es la mafia del poder”, contraatacó, donde sin embargo, hay personas que no están metidas en la lógica de la conspiración que siempre trae en la mente. María Amparo Casar, por ejemplo, profesora del CIDE que encabeza a la ONG Mexicanos Contra la Corrupción. La doctora es honesta y ha hecho de la lucha contra la corrupción y la opacidad   , una de sus motivaciones en la academia y el activismo. Meterla en la misma bolsa es un error. Casar fue la coordinadora de asesores del secretario de Gobernación, Santiago Creel, cuando el procurador general Rafael Macedo de la Concha quería meter a la cárcel a López Obrador por una ilegalidad administrativa menor. Desaforado como jefe de Gobierno capitalino, el presidente Vicente Fox ordenó desistirse del juicio, lo que fue visto como un acto inteligente y prudente que no fue fortuito. Dos personas, Casar y su vocero, Rubén Aguilar, lo convencieron de que meter a la cárcel a López Obrador iba a ser un error político que jamás se quitaría. Otra persona que mete en el mismo paquete mafioso, aunque como a Casar no lo identifica por nombre, es Salvador Camarena, columnista en El Financiero, quien encabeza el trabajo de investigación en esa ONG, y que fue uno de los pocos periodistas que ante la embestida salió en defensa del tabasqueño. Con él trabaja Daniel Lizárraga, que durante largo tiempo encabezó la unidad de investigación de Carmen Aristegui, la conductora consentida de López Obrador. Como ellos, que trabajan con González Guajardo en un esfuerzo que millones de mexicanos compartimos, hay muchos más que sí buscan la transparencia y la rendición de cuentas. No manche López Obrador. Es cierto que de noche todos los gatos son pardos, lo que no significa que de día, todos en efecto, sean pardos. Mejor que reflexiones que la opacidad y las medias verdades, no son las mejores armas para enfrentar la batalla del 2018.

Por: Raymundo Riva Palacio

Eje Central

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