MORENA, una franquicia

BARANDAL

Por Luis Velázquez

  • El equipo de AMLO en Veracruz
  • Nahle y Cuitláhuac, operadores

 PASAMANOS: El partido MORENA, propiedad de Andrés Manuel López Obrador, AMLO, está funcionando en Veracruz de la siguiente manera:

Uno. Los jefes máximos son los diputados federales, Rocío Nahle, coordinadora de los 36 legisladores en el Congreso de la Unión, y Cuitláhuac García.

Nahle sueña desde ahora con la candidatura a gobernadora en el año 2018, y aun cuando de Cuitláhuac se ha escrito que soñaba, primero, con la silla embrujada del palacio, y luego con la Senaduría, en el pasillo moreno se afirma que ahora con la presidencia municipal de Xalapa para así disponer de un recurso millonario, digamos, de cara al 2018.

Dos. AMLO delegó en ellos las decisiones cupulares sobre el destino político de su partido.

Y por tanto, todos los aspirantes a alcaldes, síndicos y regidores de este año serán, en primera instancia, palomeados por ellos, incluidos los favorecidos con el aparato más democrático del mundo conocido como “La tómbola” y que, por desgracia, originara la deserción del primer diputado local.

Tres. Rocío y Cuitláhuac a su vez han repartido el estado de Veracruz en feudos y parcelas, de igual manera como en 1929, Plutarco Elías Calles al fundar el partido abuelito del PRI, el Nacional Revolucionario.

Y en cada región jarocha sus mujeres y hombres, digamos, fuertes y poderosos, son los mandones

Cuatro. Las barajitas repartidas por uno y otro también incluyen a los empresarios simpatizantes y/o afines a AMLO, así tengan un antecedente priista y/o de otro partido, sean, incluso, mesiánicos.

Por ejemplo, en la zona conurbada el empresario elegido para defender los santos intereses de MORENA es el inmobiliario Antonio Hanna, a quien identifican como un mecenas del partido.

Semanas anteriores, Javier Duarte en el estrellato, Hanna lanzó un movimiento para convertir al poblado de Antón Lizardo, de Alvarado, en municipio libre, soñando que sería el primer alcalde, casi casi el Hernán Cortés del siglo XXI en el Golfo de México.

BALAUSTRADAS: Cinco. Cada empresario privilegiado con la distinción, mecenas por añadidura, tiene facultades metaconstitucionales, una de ellas, apuntalar a sus amigos y cuates a una candidatura edilicia.

Hanna, por ejemplo, ya tiene a los suyos en la región de Veracruz y Boca del Río.

Seis. En cada región, Rocío Nahle y Cuitláhuac García, con el visto bueno de AMLO, también han nombrado un equipo alterno, especies de gurúes y tlatoanis con facultades para palomear, como si MORENA fuera, digamos, una especie de franquicia.

El objetivo es polisémico: hacer creer a los empresarios y gurúes que MORENA está dispuesto a pactar con los grupos regionales de poder antes, mucho antes de que se repita la historia del Foxismo y Calderonismo de que el tabasqueño “es un peligro para México”.

Y como por ahora, AMLO, con toda y su fama pública de ególatra y absorbente, mandón, impositivo, se mantiene en el primer lugar de las encuestas por la sucesión presidencial del año 2018, entonces, los tlatoanis regionales se sienten privilegiados.

Siete. Según las versiones, que se antojan inverosímiles, pero que al mismo tiempo, son posibles, los mecenas regionales de MORENA, autorizados por AMLO, están recibiendo concesiones de obra pública en los municipios gobernados por el partido.

Así, y por lo pronto, favores con favores se pagan y todos contentos en el mundo ideal.

Ninguno de ellos conoce la identidad de López Obrador, cuya última hazaña es la siguiente: la escritora Elena Poniatowska ya se deslindó de él, de igual manera, como en otro tiempo, Cuauhtémoc Cárdenas y también Porfirio Muñoz Ledo, y ni se diga Ricardo Monreal. Bueno, hasta Nico, su leal chofer. Y, de paso, algunos de sus hermanos.

ESCALERAS: Los dueños de las franquicias de Morena en Veracruz se han trepado en la fama de AMLO, cierto, como el dirigente moral y político.

Incluso, están rebasando al líder mediático y cafetero, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, en la elección de los candidatos a los 212 Ayuntamientos a las 3,500 sindicaturas y regidurías.

La rebatinga empezará y/o habrá iniciado este mes con el presupuesto de 76 millones 927 mil 276 pesos que el OPLE le ha asignado para el transcurso del año y como parte de las prerrogativas por los 850 mil votos que Cuitláhuac García obtuvo el 5 de junio anterior en las urnas como candidato a gobernador.

Y más, porque en el 2016, MORENA apenas, apenitas y recibió unos siete millones de presupuesto y ahora se multiplicó en casi 700 por ciento.

Y aun cuando se sabe que una parte suele enviarse a AMLO para su periplo nacional, una parte considerable quedará aquí y será suficiente para enfrentar a los tirios y troyanos mesiánicos del tabasqueño.

Y más, como en el caso, cuando la ambición sin límites, succionadores, caracteriza a uno que otro de los propietarios de las franquicias regionales.

En realidad, y de acuerdo con lo descrito, en MORENA están reproduciendo los vicios del antiguo sistema político, y más si se considera que AMLO fue priista, y más aún, presidente del CDE del PRI en Tabasco con Enrique González Pedrero como gobernador y conserva, por añadidura, el autoritarismo.

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