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¿Por qué decidió el PRI por Meade?

Ya no es nuevo que, como aquí lo dijimos, en la casa presidencial y en el PRI “engañaron a todos con la verdad”. Es decir, que el presidente Peña Nieto y las principales corrientes al interior del PRI siempre supieron que el candidato presidencial sería no un priista sino un simpatizante.

Siempre supieron que “el bueno” era José Antonio Meade. Y, en efecto, al final de cuentas el abanderado del PRI  para 2018 se llama José Antonio Meade.

La siguiente pregunta es: ¿Por qué Meade? ¿Por qué un servidor público sin carrera política, sin militancia, sin filiación de partido alguno? Las respuestas las conocen todos.

1.  No es novedad, para nadie, que el PRI – en tanto partido político y marca electoral- vive uno de sus peores momentos. Hablar de un candidato del PRI, sea un modesto alcalde o sea el candidato presidencial es lo más parecido a un pasaporte para la derrota.

2. De la amplia gama de políticos y servidores públicos no militantes y que simpatizan tanto con el PRI como con el PAN, José Antonio Meade es el único que reúne las características de haber trabajado en el primer nivel de un gobierno azul y uno tricolor, sin cumplir el requisito de la militancia.

3. Está claro que el PRI estaba obligado a un inédito en la extensa experiencia de las sucesiones presidenciales. Dicho de otro modo, el PRI necesitaba postular a un institucional, a un experto y a un servidor público no identificado con el PRI. Y no había otro que Meade.

4.- Los electores son la parte fundamental en todo proceso electoral; son más importantes que el candidato y el partido mismo. Por eso el PRI diseñó un escenario en el que ofrecería  a los potenciales electores toda su estructura de partido, toda su experiencia electoral pero a un candidato al que nadie puede acusar de ser priista y de llevar las mañas que todos le cuestionan al PRI.

5.- Salvo el método para ungir a Meade como candidato presidencial del PRI – el cuestionable método del dedazo-, José Antonio Meade puede ser presentado como un candidato presidencial independiente con vínculos en el PAN, con experiencia en un gobierno priista pero, sobre todo como un candidato surgido de la sociedad civil.

6.- Todos saben que para ganar una elección presidencial en México y el mundo son indispensables los partidos políticos. José Antonio Meade será el candidato del PRI, pero en los hechos no defenderá los colores del PRI, no responderá por los errores del PRI y no cargará el lastre de un pasado priista.

7.- Y esas cualidades, si son bien manejadas por el equipo de campaña de José Antonio Meade lo convertirán en un candidato ganador.

Al Tiempo.

La otra opinión/ Por: Ricardo Alemán
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