Liderazgo del SNTE: Muerto de origen

 

Un amparo que descalifica a Díaz de la Torre como líder del magisterio y desmorona la reforma educativa

Por Staff

La reforma educativa se rompe por lo más delgado. La fortaleza de la reforma educativa son los profesores, lo repitió muchas veces Aurelio Nuño cuando fungía como secretario de educación, ahora coordinador de la campaña de Meade.

En esos tiempos los profesores estaban encabezados por Juan Díaz de la Torre, quien fuera destituido por un amparo promovido por los propios agremiados, dejando sin vigencia todos los papeles firmados por el entonces dirigente.

De inmediato se dieron cuenta de que la reforma educativa, uno de los supuestos logros de la actual administración, se venía para abajo si se le daba curso a dicha orden judicial, por lo que trataron de recomponer el fallo.

Primero corrigieron la información en los medios y después trataron de negociar una serie de detalles jurídicos con la intención de salvar a Juan Díaz de la Torre.

Sin embargo, el descontento crece exponencialmente entre el magisterio dejando en entredicho la efectividad de una reforma educativa que nació muerta.

En este contexto, los maestros de diversas regiones del país advirtieron que perseguirán penal y laboralmente a Juan Díaz de la Torre, si este lunes encabeza el Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, en Puerto Vallarta, Jalisco, donde busca reelegirse en el cargo.

A nombre de los disidentes, Venancio Morales, dijo que promovieron más amparos en 30 entidades del país, con excepción de Oaxaca y Yucatán, con la finalidad de que se anule el acuerdo del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje del 12 de marzo de 2013.

Carlos de Buen, asesor legal de los profesores, dijo que la suspensión otorgada por un juez federal a tres maestros de Baja California no impide a Díaz de la Torre ejercer el cargo como secretario general, pero la medida cautelar sí lo imposibilita para tomar decisiones como presidente del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública del SNTE.

El desastre que impuso Emilio Chuayffet a la Secretaría de Educación Pública, que tuvo como punta de lanza una propuesta eminentemente administrativa, preparando el terreno para la imposición de la reforma educativa buscó obtener una lista de los profesores que cobran en esa dependencia, para depurar la nómina del magisterio.

Esta fue la primera embestida del sexenio contra el magisterio que ahora quiere Meade reconciliar con el PRI.

Luego llegó la reforma educativa, promulgada por el Ejecutivo el 25 de febrero de 2013, que nada tenía de contenidos pedagógicos ni de mejoría en la enseñanza sino solo factores administrativos que convertían este acuerdo, producto de la firma del pacto por México, en un atentado contra los derechos laborales de los profesores, y la purga de educadores conflictivos.

Al día siguiente, es detenida la líderesa del SNTE, Elba Esther Gordillo, quien encabezaba al magisterio y se oponía a dicha reforma por considerarla una agresión a los profesores. A pesar de que Emilio Chuayffet fue secretario de Gobernación, se vio impedido de imponer una ley que a todas luces era un retroceso no solo en los derechos laborales sino en la propia educación.

 

De inmediato se nombró en un Congreso extraordinario del sindicato más numeroso de América Latina, a un sustituto dócil al frente del SNTE, Juan Díaz de la Torre, quien entre sus primeras disposiciones al frente del sindicato avaló y exaltó la reforma educativa que su antecesora, –enviada a la cárcel por diversos delitos, muchos de ellos relacionados con la corrupción, de la cual había formado parte el nuevo líder–, había rechazado aceptar.

Juan Díaz de la Torre se dio vuelo primero con Chuayffet Chemor y después con el sargento Nuño para firmar acuerdos, convenios, aprobaciones, nombramientos, etc. Todo para fortalecer la idea de que las reformas estructurales, de la que forma parte la educativa, serían el gran avance del país hacia la modernidad.

Ahora, todos esos papeles que firmó Juan Díaz de la Torre carecen de validez legal. El juzgado segundo de distrito en materia de amparo y juicios federales de Tijuana, Baja California, suspendió sus derechos como presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Resulta que la designación de Díaz de la Torre “no cumplió con los requisitos de los estatutos del sindicato y por lo tanto son nulos de pleno derecho y no pueden surtir efecto”.

Mucho de lo dicho, firmado y declarado por Chuayffet, Nuño y el propio Otto Granados tiene como sustento el apoyo de Juan Díaz de la Torre como aval de las barbaridades de los titulares de la SEP.

Así, según la sentencia, cada uno de los actos celebrados por el ahora ex líder en su carácter de presidente del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública del SNTE, tanto con la SEP, como con cualquier otra autoridad carece de efectos legales.

La reforma educativa sin el aval del sindicato oficial del magisterio se queda sin estructura. Es decir, la brocha de la imposición de la reforma no la sostiene nadie, cuelga de manera efímera pintando de negro la historia de educación en el país. Si antes la reforma educativa estaba sostenida con alfileres, ahora está colgada de la brocha sin fuerza social ni una estructura gremial que la avale.

Esto sucede luego de que la oposición cuestionara severamente una reforma educativa y del ingreso al frente de la dependencia de uno de los hombres más cercanos a Carlos Salinas de Gortari, conocido como un buen vendedor por excelencia, cuando fungió como gobernador de Aguascalientes privatizó el servicio de agua potable en la entidad, que ahora es de las más caras del país y vendió hasta la plaza de toros a particulares.

La reforma educativa, uno de los orgullos de los jóvenes y bellos funcionarios públicos de la actual administración, va en caída libre.

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