Vuelven contra la UNAM

Postigo

Por: José García Sánchez

Mientras la guerra contra la UNAM se intensifica desde los roncones más conservadores de la opinión pública y el gobierno, la institución es declarada la mejor de educación superior de Latinoamérica.

Aún está en la memoria de muchos mexicanos la serie de embates que la Máxima Casa de estudios a través de anuncios que ofrecían empleos a profesionales, donde la única condición era no ser egresados de la UNAM. Cuando los jóvenes se presentaban a dichas empresas, resulta que no existían. Simplemente algunas universidades privadas se conjuntaron para atraer matrícula, la cual se incrementa año con año, porque los espacios en las universidades se reducen también año tras año.

Qué sería de México con profesionales como Videgaray o Nuño, que nunca estudiaron en escuelas públicas y otros aprendices que aprenden echando a perder y a veces ni siquiera así. Ellos no necesitan consumir drogas para conducirse como se conducen.

La guerra contra  educación pública es permanente y lleva casi 100 años, porque consideran que su enseñanza va contra las buenas costumbres y la decencia, o simplemente es mejor porque cuesta dinero. Y algunos siguen con el añejo mito de una clase media rancia y convencional que llega intempestivamente al consumo de un derecho convertido en mercancía diciendo que lo más caro es lo mejor.

Ahora, las fuerzas más reaccionarias del país y la ciudad de México quieren ser las primeras fuerzas en quebrantar la autonomía universitaria colocando soldados, policías, espías, etc. Las corporaciones policiacas parecen tener un gran interés por desprestigiar a la universidad y las altas autoridades quieren extirpar el pensamiento crítico que se expresa en sus aulas y pasillos. La venta de drogas en la UNAM, en cualquiera de sus campus no es superior a la venta de drogas en las universidades privadas.

Se necesitaría estar ciego para no darse cuenta de este comercio en muchos campus, de las universidades privadas que mientras mayor extensión tienen en su campus  mayor es la evidencia de dicha venta.

Nadie debe asustarse por una práctica que es permitida por el propio gobierno en toda la ciudad. Que no se llamen a sorpresa quienes al no estar bien ubicados en la realidad y creen que sus hijos están muy lejos de esa práctica, es necesario estar atentos a ellos.

Desde hace más de 50 años se dice que las drogas deshacen familias; la ceguera y egocentrismo  de los padres no advierte que los jóvenes acuden al consumo de drogas consuetudinario porque su familia ha dejado de ser funcional, y eso no lo repara ni la religión, ni la rehabilitación, ni los sabios consejos de catedrático de universidad privada.

Las drogas no se controlan porque son un buen negocio. Ahí están implicados más de los que cualquiera podría imaginar y uno que otro de los que atacan a la UNAM por el peligro de que los alumnos consuman drogas.

De acuerdo con la octava edición del QS Rankings de las Mejores Universidades del Mundo por Materias 2018, publicado por QS Quacquarelli Symonds, empresa de análisis de educación internacional, 12 departamentos de la UNAM están dentro del top 50 del mundo, por delante de la Universidad de São Paulo, Brasil (con 10 departamentos en el top 50); la Pontificia Universidad Católica de Chile (con 9) y la Universidad de Buenos Aires, Argentina (con 4).

La guerra contra la UNAM no es nueva, lo sabe el rector, y conoce no sólo las intenciones sino a los instrumentadores de esas campañas de desprestigio. Las universidades privadas tienen en la actuación de los actuales funcionarios públicos una de sus peores propagandas.

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