El PRI se desmorona en Veracruz

El desgaste del poder

 

El tricolor pareciera vivir los peores momentos de la historia ante una apabullante competencia electoral que lo remite a un tercer lugar.

Por Staff

Luego de ser un bastión del PRI, el lugar donde los políticos no se preocupaban por hacer mucha campaña puesto que tenían ganados todos los cargos de elección popular.

Nunca nadie imaginó que algún día el estado de Veracruz fuera a estar en manos de un partido diferente al PRI. Ahora, el cambio se lo deben a Fidel Herrera y a Javier Duarte. Robaron a manos llenas y sin importar nada, se llevaron a sus bolsillos grandes cantidades de dinero.

Hay que ser sinceros, la impunidad no la obtienen Javier Duarte y sus cómplices por el fuero, sino porque buena parte de ese dinero la destinaron a apoyar al propio PRI en sus espacios y tiempos más críticos.

Lo apoyaron desde Veracruz porque nunca pensaron que en algún momento pudieran perder esa entidad. Los veracruzanos tienen un límite y su paciencia una reacción.

El PRI no sabe ser oposición, lo demostró en los 12 años de poder del PAN, que siempre actuó en el poder como si sus funcionarios públicos fueran priistas. Nunca se notó la diferencia. Todo siguió igual. El PAN no es alternativa de cambio sino de continuidad, ya lo demostraron en más de una ocasión en los tres niveles de gobierno.

Como el PRI no sabe hacer labores de proselitismo, solo critica lo que en el enemigo observa, pero no presenta alternativas, esa fue la mayor causa de su deterioro. Desde la oposición se convierten en una especie de críticos del poder, cuando lo que muchos gobiernos en manos de otros partidos solo repiten lo que los priistas instauraron.

Así, dentro de una competencia democrática, los priistas no saben cómo. Como en su momento los poderes emanados de la revolución desconocían la diplomacia o ignoraban la negociación ante el autoritarismo heredado de los militares.

Ahora, el PRI, lo primero que debe hacer es saber ser oposición dentro de la democracia.

Podemos ver a un candidato a la Presidencia de la República que sin ser del PRI abandera esa fuerza, creando un grave deterioro en sus filas. Muchos mexicanos y veracruzanos trabajaron por la sociedad, crearon raíces sociales, bases de ciudadanos con arraigo, incluso llegaron a crear líderes locales y regionales que debían prepararse para competir por puestos de elección popular, pero una camarilla de egresados de escuelas extranjeras impuso su criterio llevando al PRI al suicidio.

Podemos ver, por ejemplo, cómo José Antonio Meade, se muestra, desde el principio de la campaña como un candidato de la oposición, donde el poder lo sitúa él mismo en la persona de Andrés Manuel López obrador, a quien critica sin más miramientos cotidianamente.

El PRI se vuelve crítico de los defectos de otros sin ver los propios y se ha convertido en un grupo de personas violentas, beligerantes, más aún que los perredistas en tiempo de auge.

El candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, llamó a sus adversarios del PRI y Morena para que se conduzcan con civilidad y de manera pacífica para hacer una contienda de propuestas e ideas.

Luego de la riña en Oaxaca, entre militantes del PRI e integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación durante un mitin de José Antonio Meade, Anaya condenó los hechos.

“Yo condeno cualquier acto de violencia que ocurra durante todo el proceso electoral y hago un llamado especialmente a las campañas del PRI y Morena a que se conduzcan con civilidad y que hagamos de esta contienda, una contienda de propuestas, ideas y que nos conduzcamos en todo momento de manera pacífica, ese es el llamado y a la vez la exigencia”, destacó.

En tierra veracruzana, el candidato presidencial celebró la detención del ex gobernador de VeracruzJavier Duarte de Ochoa, ocurrida hace un año y aseguró que la transformación en la entidad apenas comienza.

El PRI en Veracruz se ha vuelto un grupo de venerables ancianos que no permiten ideas nuevas, que entre ellos se reeligen para no perder sus canonjías, donde cada uno de los dirigentes muestra hasta el hartazgo sus intereses personales.

Ante el desgaste de poder en Veracruz y el resto del país, en el PRI, los actuales dirigentes de ese partido, que no son los miembros del CEN sino los secretarios de gobierno y el propio presidente de la república, deben mirar hacia la militancia donde todavía hay muchos valores extraordinarios que pueden revivir al partido.

El PRI no va a renacer con quienes ahora fingen dirigirlo y menos aún con quienes lo dirigen desde las oficinas del gobierno federal.

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