Meade golpea al PRI

Postigo

Por: José García Sánchez

Un mexicano promedio comienza a tomar decisiones sobre su vida al terminar la secundaria, muchas veces antes, otras, mucho antes.

Sin embargo, hay quienes no sólo deben terminar la secundaria y la preparatoria sino la licenciatura, la maestría y el doctorado para empezar a tomarlas.

La imposición del equipo de campaña de José Antonio Meade, que llegó desde la Presidencia de la República, no ha podido desaparecer del todo; sin embargo, el candidato del PRI a la Presidencia de la República insiste en decir que él tomó la decisión de cambiar, no sólo al equipo sino al líder nacional de su partido, que en otros tiempos era quien debiera elegir al candidato de lo mejor que hubiera en sus fulas. Pero Meade no es priísta, entonces con qué derecho cambiar al dirigente nacional de un partido un candidato externo.

No es lógico ni explicable. Es un insulto a los priista y una agresión al priísmo, o lo que queda de él. Meade fue un hijo adoptivo del tricolor, aginos priista dijeran arrimado. Y ahora al que le dan el aventón baja del carro a conductor.

Todo para que haya algún motivo que justifique el hecho, profusamente difundido, que el candidato ya no es menor de edad, toma sus propias decisiones, pero, en este caso arbitrarias porque borra toda dignidad de los militantes del partido que lo postuló sólo para decir que decide y que puede dar manotazos, que está preparado para mandar, en pocas palabras.

Pero es mucho para lograr acuñar una frase que se antoja falsa. Si en realidad mandara sobre el equipo de su campaña Meade, ya estaría afuera también Aurelio Nuño y Eruviel Ávila.

De hecho, integrantes de la corriente “Democracia Interna” del PRI pidieron que Aurelio Nuño Mayer, actual coordinador de la campaña de José Antonio Meade Kuribreña, tome el mismo camino que Enrique Ochoa Reza, a la banca. Nunca ha hecho un buen papel en ningún lugar donde lo ha colocado su amigo Enrique peña Nieto.

El grupo, encabezado por Ulises Ruiz Ortiz pidió que sigan los cambios.

 “Esperamos también la salida de Aurelio Nuño de la coordinación de la campaña, pues Nuño aparece como el defensor del gobierno y no como el promotor de nuestro candidato.

Meade tampoco decidió colocar al frente del PRI a René Juárez Cisneros. ¿Con qué derecho? Meade no es priista. El hecho de que sea candidato no le permite violar los estatutos del partido que le hace el favor de postularlo.

No es posible que quieran unir al PRI con la decisión cupular de un personaje que no es priísta. Al contrario es un motivo suficiente para que el PRI tenga en Meade un peligro para su historia, su unidad y su futuro.

Quisieron hacer alarde de que el niño Meade ya toma sus propias decisiones, pero fue a imponer jefe de familia a la casa del vecino. Nunca puso orden en el gaviete del que formó parte, nunca denuncio anomalías ni advirtió o informó sobre lo que pasaba de dudosa legalidad por Hacienda.

Si la imposición de presidente del partido desde el Ejecutivo Federal es un insulto para el priismo, más lo es que alguien que no es militante decida, a quién quitar y a quién poner al frente del PRI.

Desde que Meade es precandidato las decisiones no las toma él.

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