Una hora con López Obrador

López Obrador lo conocía, como casi todo México, por sus spots, entrevistas, y muchos años de campaña presidencial, pero nunca había podido coincidir con él hasta la semana pasada. Durante más de una hora, y en el marco de la semana de la Industria de la Radio y la Televisión, pude conversar con él.

Me queda la imagen de un hombre carismático, convencido de lo que dice, simpático, con más vitalidad que la televisión a veces proyecta.

Pero también me dejó con dos preocupaciones. La primera, producto de la superficialidad de sus soluciones a los problemas del país. Durante la conversación – que puede ser consultada en Youtube – Andrés Manuel repitió las mismas frases que le hemos escuchado por años. Cualquiera que lo haya visto en este tiempo podría anticipar las respuestas a casi cualquier pregunta.

¿Cómo hacer que la economía crezca? Con el combate a la corrupción, ¿y cómo acabar con ese problema? Con el poder del ejemplo presidencial. ¿Propuestas frente a la violencia? “Más becarios que sicarios”. ¿Por qué llevar la batalla electoral a un ciclo de cada tres años? “Porque el pueblo pone y el pueblo quita”.

Durante la sesión AMLO repitió buena parte de las frases que todos le hemos escuchado. No esperaba algo distinto, pero sí esperaba más y no lo pude encontrar.

Como tampoco encontré empatía con quienes no piensan como él. Interrogado sobre la polarización, optó por minimizarla. No son tantos, no piensan tan mal de él, es la mafia del poder o son – en el mejor de los casos – los conservadores que siempre han existido. En el discurso del puntero no hay lugar para quienes – de forma legítima – no lo quieren, no les gusta y hasta la temen.

No sé si los dos rasgos – la superficialidad y la nula empatía – sean propias del candidato que prefiere no salirse de guion, sea en el formato que sea y ante la audiencia que tenga enfrente – o si es en realidad es lo que hay, y lo que veríamos en caso de ganar la Presidencia.

El tiempo dirá. Por lo pronto, entendí mejor a los que le siguen convencidos, pero también a quienes levantan las cejas cuando confirman que puede ganar. 

@mariocampos

 

Por: Mario Campos/ Político MX

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