No a la monarquía

Postigo

José García Sánchez

Desde los tiempos del priista veracruzano Miguel Alemán Velasco, cuyo hijo después fuera gobernador, es permitido que los hijos puedan llegar a ser candidatos a gobernador del mismo partido y del estado que gobernaron. Esto ha distinguido a varios políticos no sólo en el tricolor sino en otros institutos políticos como es el caso de Michoacán, donde gobernó Lázaro Cárdenas del Río, luego Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por el PRI, para después gobernar Lázaro Cárdenas Batel, el nieto, por el PRD.

Esta gran sucesión no se llevó a cabo de manera inmediata; sin embargo, la pulcritud con la que debe llevarse a cabo la política de ahora en adelante exige que el INE y los legisladores convoquen a una reunión, con carácter de urgente para evitar que parientes directos, incluso esposas como sucede ahora con el flamante senador panista y ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien impuso no sólo la candidatura de su esposa sino su artificial victoria electoral en Puebla.

El nepotismo del que se sintió orgulloso el propio José López Portillo, deberá desaparecer. Ante la tradición de herencias similares a la de una monarquía decadente, debe haber pulcritud ahora más que nunca en este tipo de selecciones de candidatos que, de ser congruentes con sus tiempos, ningún partido político debió permitir.

Sin embargo, recientemente en la historia de Veracruz hubo esta propuesta electoral que muchos rechazaron, pero unos despistados consideraron que podía ser viable, a juzgar por el número de votos que recibiera el hijo del actual gobernador, quien consumaría la monarquía veracruzana.

El simple hecho de proponer a su hijo como sucesor en una democracia debió avergonzar al PAN, al PRD y al Movimiento Ciudadano. Pero lejos de sentir pena e imposibilitados de tener conciencia por contradecir la evolución de la especie, designaron a un hijo del gobernador, en una posición que debió impedirse y sancionarse, pero hubo quienes desconociendo la historia universal y la del país, la apoyaron.

Es por ello que el INE debe trabajar en esto a partir de un debate profundo imperial y con verdaderos especialistas en el tema. Vergüenzas electorales como ésta deben erradicarse y sancionarse de manera ejemplar. Hay suficiente rezago en el país y en Veracruz como para regresar a la monarquía que nos sacudimos cuando se mandó fusilar a Maximiliano en 1867, hace más de siglo y medio. Vaya retroceso. 

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