Llega Manolo al cielo

Por: Raúl López Gómez

Había un relajo en las puertas del cielo y San Pedro, escuchó el alboroto

–¿Y ahora qué está pasando?

Responde uno de los arlequines custodios de la entrada celestial

–Aquí hay un señor que dice que es periodista y está protestando, que no quiere entrar y tampoco se quiere tomar la fotografía de “members only” y de clientes VIP.

Dice, San Pedro, calma es el amigo del Jefe –Dios—y viene muy recomendado, ahí voy a ver qué pasa, pero “por fa” no lo molesten y acuérdense que es de la prensa jarocha y estos son de cuidado, muy influyentes y hasta… bueno mejor lo recibo personalmente.

En eso estaba el Negro Rosero, viendo hacia la eternidad, angelitas por todos lados, de todos los colores y de bien ver, una lujosa sala de prensa y muchos cuates veracruzanos, Nacho, el profe Alfonso, Marco Polo, Cachú y muchos personajes de la palomilla, pero ni así quería entrar.

–Buenas tardes joven, le saluda San Pedro.

–Buenas Tardes, inge viejito pescuezo de violín

–Más respeto, que aquí las cosas no son como en la tierra y sobre todo no está usted en los Portales, en donde se le veía muy seguido y otros lugares non santos, le dice el dos en el cielo.

Manolo se quedó pensativo y muy callado, reflexionando, que es lo que estaba pasando con tanto “desmadre”.

—Y de que se trata, porque tanta “inche” prisa de que llegara, si allá hay otros colegas que deben muchas y siguen dándole vuelo a la hilacha y yo que me porto bien, ahora me pasan a reventar.

En eso San Pedro, recordó las instrucciones muy especiales de Dios para su nuevo jefe de prensa en el cielo, y contó hasta diez.

–Mire usted negrito, –mis polainas que negrito ni que la negra, ahora me vas a conocer, y ya estaba a punto de soltar el primer guante.

–Cálmese, le dice San Pedro, el Jefe quiere hablar con usted y en privado.

–¿Y quién es el jefe? -responde Rosero-.

–Dios, le dice San Pedro

— Abrón, tú estás pedo y hasta grifo Pedrito.

–Ya bájele jefe una rayita—le contesta San Pedro.

–Aquí hay un sobre para usted—así ya nos estamos entendiendo –le dice Manolo.

–No inges Pedrito, viene rasurado, ya le distes baje, te pareces a tu tocayo Pedrito, el que dice que me caminó con el mensaje del Venaó.

Rosero, comenzó a leer en voz alta, “instrucciones, favor de cumplirlas al pie de la letra y no hacer mucho ruido, aquí es el cielo y se debe guardar compostura”.

–Okay, me quedo donde está el bar, –le dice San Pedro– allá donde ve mucha luz, y está el mero, mero, por favor   salúdele y dele las gracias porque pidió que se le atendiera como un huésped muy especial.

-Oiga y esa limusina… callessse estamos recibiendo a alguien muy especial de su país,– abrón, a mí me traes a puro patín y a este “wey “le dan trato de rey.

–Es que se trata de alguien muy importante

–No vaya a ser Kike, –no inge, ya aquí no hay nada que vender, es para Carlos… Salinas –dice Manolo…noooo, rápido le dice San Pedro, es para el otro Carlos el de los millones, pero cuidado joven no lo vaya usted a entrevistar, no le gustan los periodistas.

–Mire usted a mi vale, yo soy periodista en la tierra, en el cielo y en donde sea, así es que ahora lo espero para la entrevista.

–Y vaya usted por un “wiskito” que tengo sed y una de esas angelitas de buen ver.

–A otra cosa, dígale al jefe que me hace falta gente para que se integre al equipo, que me traigan a Primi, a Pedrito, a Raulito, Oscar Pedro y a don Alfonso, que la vamos armar en grande hasta un “inche” periódico de poca vamos a armar. No se le olviden los sobres para la flota, ya sabe cómo es la palomilla, sino no hay tinta ni madres que escribe. Ahí se ven.

Gracias Manolo, por todos los años de convivencia y de gran experiencia en las actividades periodísticas. Momentos inolvidables. DEP.

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