Sin fronteras

Postigo

Por: José García Sánchez

Fueron tantos años de complicidad entre los empresarios y los políticos en México que al interior del país quienes abusaron del poder ahora consideran que es un derecho que les protege ante el peligro de que haya igualdad ante las leyes.

En cambio, afuera del país, los gobiernos más conservadores ven que el arribo de López Obrador al poder servirá, en primer lugar, de un dique de contención ante la política salvaje de Trump.

La visita de los jefes de Estado ala la toma de posesión de López obrador no sólo es una muestra de pluralidad y de amistad de los pueblos, que –a pesar del desgaste de nuestras relaciones Exteriores al que estuvieron sometidas en los últimos años–, sigue creciendo, sino un paso hacia niveles de lazos más estrechos.

Junto a las locuras de Trump hay un líder en el país vecino del sur que marca las diferencias políticas con tanta firmeza como una frontera. Ahí, el mundo ve a López obrador como un aliado ante el desbordante estado febril de un mandatario estadounidense a punto del paroxismo.

Pero si se mira hacia el sur también el liderazgo de López obrador se convierte en un punto de referencia para la amista de los pueblos y la tan ansiada cohesión de una América Latina por fin unida.

Desde el oriente o Europa, López Obrador es un puente para negociar con Trump y con América Latina, puede convertirse en el eje diplomático y probablemente comercial entre países de otros continentes con l resto de américa, tanto del norte de México como del sur. Por ello el interés de López Obrador por tener a un representante de su administración en las negociaciones de un tratado que es más mediático que efectivo, pero al mismo tiempo es más político que comercial para López Obrador.

Sin embargo, los enemigos parecieran estar situados al interior del país, con una especie de revancha que llega a parecer a veces pueblerina. Hacen evidente sus rencores y sus causas.

La radio y la televisión en México tienen años de retraso, sus contenidos más cercanos a lo retrógrada que a lo moderno, confunden a su público y tienen consignas tan obvias que terminan por ser adivinadas y, por lo tanto, desechadas por los radioescuchas o los televidentes.

La información debe empezar a ser plural y despojarse de los hábitos del pasado que lo único que logran es situarse con más de 50 años de atraso y su “información” se extravía en la falta de contexto y la tergiversación. Basta ver, por ejemplo, cualquier noticiero de Radio para compararlo con su similar de hace 50 años y no encontraremos más diferencias que las de los avances tecnológicos. Ahí la combinación de rating y anuncios debe ser perfecta, la información es lo de menos. Radio Red que es una nostalgia del mal periodismo radiofónico de hace más de medio siglo. La televisión está igual o peor.

Las críticas que al interior del país se hacen deben ser escuchadas en su exacta dimensión, la pluralidad de opiniones es una garantía de la democracia, pero la tendencia del rumor y la especulación informativa como manera de desgastar el gobierno hará que esos medios anquilosados y llenos de achaques terminen por morderse la cola en su lucha por perseguir a los fantasmas del pasado.

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