Durante una cena de pipa y guante

Un financiero en Júpiter

Por: Rodrigo Curiel 

Hace unos cuantos días en una cena de esas de pipa y guante (a las que procuro no asistir, no por falta de interés, sino más bien porque estoy muy ocupado meditando sobre nuestro lugar en el Cosmos) me preguntó una elegante y refinada dama: ¿Dónde crees que termine el tipo de cambio a fin del próximo sexenio?

Al tratar de responder a esta pregunta me puse a pensar: Y bueno, a esta señora de apellido largo, en realidad: ¿Le preocupa como pueda afectar la debilidad de la moneda mexicana; a la inflación; a los productos mexicanos que llevan insumos importados; a la gasolina; a la política monetaria que tendrá que adoptar el Banco de México, a la balanza comercial, … ?, o ¿simplemente anda preocupada por sus compras la próxima vez que vaya a esquiar a Colorado o de paseo por Nueva York?

Tratando de ser políticamente correcto, y sin menospreciar a tan distinguida dama, asumí que realmente le preocupaba la posible vulnerabilidad de nuestra moneda, por lo que decide responder de forma muy profesional y dije: Es importante poner sobre la mesa que la estabilidad del peso mexicano dependerá tanto de factores internos como externos. Tenemos en los mercados internacionales a la Reserva Federal americana subiendo la tasa de interés, mercados accionarios con mucha volatilidad, relaciones comerciales con nuestro principal socio comercial complicadas, China jugando un papel muy importante en el balance mundial de productos, … Mientras que, en el contexto nacional, el próximo lunes amaneceremos con un gobierno nuevo, que traerá sus ideas, las cosas no cambiarán de la noche a la mañana, pero será importante observar cómo se administran los recursos nacionales y cuidar que no haya un gasto desmedido en programas sociales que nos saquen de balance, de forma que se genere confianza y comiencen a fluir capitales de inversión (no golondrinos) a la economía nacional.

La distinguida dama me miraba con ojos del tamaño de la luna, yo no sabía si realmente había comprendido mi tan profesional y atinada respuesta o simplemente no entendió nada. Ahí lo dejé y salí de prisa sin despedirme por temor a ser juzgado como un loco.

Camino a casa, en el taxi, me puse a pensar en la naturaleza de la pregunta, misma que nos hacemos muchos mexicanos, preocupados por el desarrollo del país y por la historia que ha tenido nuestra moneda. Basta con hacer un poco de memoria; el famoso 12.50, el error de 94, la crisis del 2008, … Hemos pasado de 12.50 a 20,400 (no se nos olvide que ya le quitamos tres ceros).

Esperemos que el nuevo gobierno nos dé certidumbre y estabilidad, además habrá que estar atentos a lo que pase en los mercados internacionales durante los siguientes meses, ya que hay varios factores externos que puede afectar la estabilidad de la moneda.

Me gustaría dejarlos con una pequeña reflexión; Debemos ser optimistas en el futuro y tener confianza en nuestro gobierno, pensando que cada quien está haciendo las cosas lo mejor que puede, nosotros hacer lo nuestro y dejar de quejarnos.

Es muy importante recordar que todos somos mexicanos, que estamos juntos en esto y lo estaremos por las siguientes generaciones. A pesar de que en el largo plazo, todos estaremos muertos (como decía el gran economista John M. Keynes), tenemos hoy la responsabilidad como mexicanos de dejar un país con las mejores condiciones para las generaciones futuras.

Tratemos en la medida de lo posible de consumir productos de origen mexicano, apoyar a nuestros empresarios y a nuestra pequeña industria, crear un mercado interno sólido y de alta calidad, para depender cada vez menos de productos que provengan del extranjero.

 

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