Desabasto ficción de gasolina

Oposición apocalíptica

Los intereses políticos y económicos de beneficiarios del viejo régimen crearon una escasez que no existe

Por Ángel Álvaro Peña

La recuperación económica y la concordia social son el objetivo que ha permeado en la sociedad mexicana; sin embargo, hay minorías con intereses muy claros que apuestan a todo lo contrario.

Un problema eminentemente legal, penal para ser precisos, los panistas y los priistas quieren convertirlo en un conflicto político para lograr, por fin, hacerle contrapeso a la fuerza que obtuvo el presidente de la República el 1 de julio.

La oposición partidista, al no encontrar errores reales en el nuevo gobierno, toma el abasto de la gasolina como un pretexto para criticarlo. La intención es no dejar trabajar al gobierno de López Obrador, más que por estar contra las disposiciones por simple venganza.

En realidad, en la extracción, la venta, el consumo, y el robo de combustible hay muchos implicados, algunos o muchos de ellos, amparados en sus relaciones con los poderosos.

Uno de los negocios que está implicado en el huachicoleo, que por fin es combatido por el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador, son las gasolineras, empresas que escogieron los políticos -sobre todo priistas y panistas- para asegurar su futuro económico.

En el entorno del combate a la extracción de gasolina, llamada huachicoleo, donde pueblos enteros se dedicaron a esa actividad, está la compra de gasolineros que la adquirían muy barata y la vendían a precios oficiales.

Ante el combate a este problema, donde hay más políticos implicados de lo que podría imaginarse, el líder nacional del PAN, Marko Cortés, habla, desde su perspectiva, acerca de una escasez del energético.

Cuando una escasez es muy fácil de crear, simplemente se acude a los medios que alquilan sus espacios al mejor postor y dicen que hay poca gasolina. Entonces el consumidor se vuelca en masa a adquirir el producto creando una psicosis de carencia que no es real.

Por otra parte, al estar ligados tantos políticos al negocio de las gasolinerías, simplemente dicen al cliente que no hay gasolina y nadie puede saber si hay o no. Simplemente no dan servicio como una manera de presionar al gobierno a dejar por la paz el combate al huachicol, donde también hay más políticos de lo que cualquiera puede imaginar.

La supuesta escasez de gasolina sirve también para ganar tiempo ante la necesidad de “enderezar” facturas que estaban chuecas.

Si no hubiera una compra masiva de parte de los gasolineros, el negocio no hubiera adquirido las dimensiones que ahora tiene. Son miles de millones de dólares que robaban a la Nación, para enriquecerse en lo particular, con la garantía de no ser castigados.

Por ello el PAN, responsabiliza al gobierno federal del supuesto desabasto. Aseguró que combatir el robo de combustibles, no debe ser la excusa del desabasto y demandó soluciones, pero cómo solucionar un problema que no existe.

Pemex afirma que no hay desabasto, si acaso habrá retraso, pero con el pánico que personajes como Marko Cortés crean, el desabasto se hace real, aunque sea de manera momentánea.

Los intereses de políticos en el negocio de la gasolina son muchos y muy altos, por ejemplo, quien fuera secretario de Energía en el sexenio pasado, Pedro Joaquín Coldwell, tiene el monopolio de gasolinerías en Cozumel desde 1994, junto a sus hijos Nassim y Óscar y su hermana Addy, también priista.

Sus gasolinerías han sido sancionadas por vender litros de 800 mililitros. Estos personajes son propietarios de estaciones de servicio en Caleta, San Miguel, Servicios Cozumel y Servicios Juárez. Su mejor negocio se llama Planta de Combustible Cozumel, S.A. de C.V., una terminal de Pemex con capacidad de almacenar 750 mil litros de gasolina magna, 300 mil de premium, 300 mil de diésel y 500 mil de hidrocarburos para embarcaciones.

En la Riviera Maya sólo existen cinco expendios de gasolina y diésel, y cuatro de ellas, son de la familia de Pedro Joaquín. Es decir, ahí hay un conflicto de intereses que nadie dentro de la legalidad debió permitir.

Otra gasolinera, denominada Combustibles y Servicios Quintana Roo SA de CV, propiedad de Addy Joaquín Coldwell, fue sorprendida vendiendo litros incompletos, en dos revisiones que hizo la PROFECO en mayo de 2015 y marzo de 2016.

En Atlacomulco, Estado de México, hay varias gasolinerías que son propiedad de familiares de Enrique Peña Nieto, como es el caso de Inmobiliaria Hemajo y Servicios Ata S.A. de C.V., cuyos accionistas principales son Mayolo del Mazo Alcántara y Mayolo Rodrigo del Mazo, tío y primo en segundo grado, de Peña Nieto y familiares del actual gobernador del Estado de México.

En 2018, PROFECO clausuró dos bombas de la estación ubicada en Atlacomulco-El Oro, ya que vendían litros incompletos, lo mismo sucedió dos meses después en una gasolinera ubicada en Atlacomulco, la cual, ya había sido sancionada en 2014.

Y ya que hablamos de esa cueva de ladrones que es la Profeco, cuando Ernesto Nemer Álvarez era el titular, sus subordinados hacían como que revisaban sus estaciones de gasolina sin hacerlo, a pesar de esta estrategia hubo algunas que fueron sancionadas.

Los hijos de Nemer, quien manejara la campaña del actual gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, son accionistas en la estación de servicio 8640, que tiene la razón social ECV, S.A. de C.V., ubicada en la vialidad Toluca-Naucalpan 732, en la colonia San Mateo Otzacatipan, en la capital del Estado de México.

Cuando se fue a la Profeco, en marzo de 2016, cedió sus acciones a su entonces esposa Carolina Monroy, quien fuera secretaria general del PRI y prima de Peña Nieto.

Es sabido que el ex gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, tiene una larga cadena de gasolinerías a lo largo y ancho del país.

Seguimos con los priistas sus familiares y amigos, William Karam, amigo de Roberto Madrazo, su grupo gasolinero fue reconocido como financiador de la campaña madracista de 1994. Recientemente la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda descubrió que, en 2011, William Karam fue dueño de la empresa Servicios Profesionales Jura junto con Moisés Mansur, principal prestanombres del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte.

Emilio Gamboa Patrón, a través de su prestanombres, Emilio Díaz Castellanos, fue beneficiado en 2015 con contratos de la tercera fase de la Ronda Uno para la extracción de hidrocarburos por parte de Pemex.

Hay otros priistas que combinan sus negocios con la política, sobre todo con gasolinerías, como Carlos Hank Rhon y panistas como el ex secretario de Hacienda, Francisco Ortiz

Ahora los panistas que no se quedan atrás en el negocio de las gasolinas y los combustibles:

La familia del desaparecido Juan Camilo Mouriño tiene una serie de estaciones de servicio en el sureste.

Grupo Energético del Sureste, que tiene por lo menos 40 estaciones de servicio, es propiedad de los Mouriño. Además, tiene “tiendas de conveniencia” en cada uno de sus establecimientos. Avecindados en Campeche, fueron beneficiados por los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, les extendieron “franquicias” de Pemex Refinación. Contar con una franquicia de Pemex y poder instalar 40 estaciones de servicio requiere de mucho dinero, y relaciones poco limpias en Pemex y el gobierno.

Por su parte, el ex presidente Vicente Fox visitó en febrero de 2016, el flamante edificio de la Comisión Nacional de Hidrocarburos como representante y socio de la empresa EIM Capital, la cual, en alianza con tres compañías petroleras de Estados Unidos, busca oportunidades de negocios, aprovechando la reforma energética. Llegó acompañado de Francisco de la Concha Hamdan, sobrino del ex senador panista Fauzi Hamdan, quien también participa con Fox en EIM Capital, también de Pedro Cerisola y Weber, ex secretario de Comunicaciones y Transportes durante su sexenio. Todos ellos integrantes del consejo de EIM, que solicitaron saber bajo qué condiciones saldrían a la luz las licitaciones para la extracción de petróleo y la generación de energía.

Antes de fundar EIM, Francisco de la Concha trabajaba para Jerónimo Gerard Rivero, cuñado del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en el fondo de inversión I Cuadrada, el cual aportó recursos a Sierra Oil & Gas, la primera compañía en obtener, en 2015, la licitación de pozos petroleros, y a obras ejecutadas por el Grupo Higa.

Así que cualquier opinión sobre el petróleo y la gasolina de Fox no es desinteresada ni intenta beneficiar a nadie más que a sí mismo.

Todo esto no hubiera ocurrido si la Profeco, hubiera hecho su tarea. Pero se convirtió en la caja chica de la Secretaría de Economía y del gobierno federal, con toda la libertad para extorsionar, vender favores, traficar influencias, es ahí donde deben buscarse cómplices de huachicoleo y de otras muchas acciones ilícitas de cuello blanco.

Sale Nemer, y da paso a un regiomontano con malos antecedentes que hizo muy mal papel, Rogelio Cerda, paisano de Ildefonso Guajardo y quien no ha salido bien librado de ninguno de los encargos burocráticos que ha realizado.

Pero a pesar de esta mala fama que le antecede a Cerda, todavía se preocupó por dejar en la Profeco a varios de sus esbirros, que seguramente serán detectados por la nueva administración como verdaderos coyotes, tal es el caso de Pedro Fernando Flamand Gutiérrez, Gerónimo Sergio Gómez Cantú, Director de Adquisiciones y Obra, apodado el Maestro, yerno nada menos que del priista Enrique Jackson Ramírez, y el director general de recursos materiales y servicios generales que es el Lic. Ramón González Dillon, también regiomontano. Toda una mafia que sigue medrando contra la población a través de Profeco.

La Ley Federal de Protección al Consumidor, en materia de combustibles, establece sanciones de entre 2 y 15 días de clausura, así como multas de 50 mil a 460 mil pesos, entre 2 mil y 21 mil dólares según el tipo de cambio actual, por cada bomba detectada con anomalías.

Esto nunca se hizo porque sus inspectores llegaban a un acuerdo con los dueños de las gasolineras, que a final de cuentas eran del mismo partido o del mismo grupo empresarial.

Debe investigarse a fondo aquel hecho donde José Guadalupe Aguirre Solís, Director de Verificación y Vigilancia, fue detenido con 275 mil pesos en efectivo, cuando viajaba en una camioneta. El funcionario venía de extorsionar a los gasolineros, por lo que no estuvo mucho tiempo detenido, bastó una llamada de muy arriba para ser liberado.

Aguirre Solís, dependía de la oficina de otro regiomontano, Raymundo Rodríguez Diego, subordinado directo del procurador Rogelio Cerda Pérez.

PAN y PRI se creyeron dueños de Pemex, por eso ahora nadie que toque sus intereses está libre de sus críticas y maldiciones.

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