Mi “amigo” el millonario

Un financiero en Júpiter

Por Rodrigo Curiel

¿Por qué, a largo plazo, no puedo ser amigo de un multimillonario?

Vamos a suponer que mi “amigo” es de esos de apellido largo y que ha tenido dinero por muchas y muchas generaciones. Un día me dice: “Vámonos de viaje”; yo, me rehuso por falta de dinero, me insiste con el famoso: “no te preocupes, yo te presto y luego me pagas”, y así es que nos fuimos al primer viaje en su avión privado.  Yo, que jamás había siquiera pasado de Tres Marías.  Pasaron los años, la buena vida y los préstamos de dinero, hasta que un buen día nuestra amistad (como puede pasar) comenzó a deteriorarse.  Con el tiempo la deuda era bastante grande y mi “amigo” comenzó a exigirme cada vez más su capital con intereses.  Hacía como podía, vendía cosas, trabajaba más y más, conseguí un segundo y tercer trabajo, pero era inútil, la famosa deuda parecía impagable, hasta que un buen día hablé con mi “amigo”: ¿sabes algo?, no te voy a pagar nunca y hazle como quieras. Su reacción me sorprendió tanto que, hoy, después de 30 años, sigo sin comprender nada. ¿Sabes algo?; “ya no te preocupes”, en ese momento, como las películas de la mafia, pensé que me iba a cortar la cabeza, cerré los ojos y esperé lo peor, me tomó por el hombro y me dijo: “Voy a ayudarte porque eres mi amigo”, te daré más dinero para que me sigas pagando”. Se imaginarán mi reacción.

Para no hacerles el cuento muy lago, al final de muchos años, dejamos de ser amigos, le pagué una parte y lo demás se lo quedé a deber. Mi “amigo” acabó por juntarse con gente igual de rica que él.

¿A qué vendrá todo esto? Bueno, pues algo así más o menos pasa con el proyecto del Euro (la moneda común en Europa), una potencia económica generando riqueza y rescatando (prestándoles más y más y más…) a países que no pueden cumplir con los requerimientos de austeridad, disciplina fiscal y ahorro que exigen las autoridades centrales para permanecer en el Euro.

Es una versión muy simplificada de uno de los problemas del Euro, seguramente tendrá algunas ventajas; sobre todo para los países que exportan, como una moneda más barata. Sin embargo, a largo plazo veremos una transformación de este proyecto, ya que como existe actualmente parece no estar funcionando para los países menos favorecidos.

La moraleja es que, si tienes un amigo millonario, te invita de fiesta y te dice “yo te presto y luego me lo pagas”; sal corriendo lo más rápido que puedas y cuéntaselo a quien más confianza le tengas.

 

 

Cualquier duda o comentario con mucho gusto estoy a sus órdenes.

financiero.jupiter@gmail.com

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