Afiliación con acarreo

Postigo 

Por: José García Sánchez

Lo que el PRI planeó como una manera de fortalecerse se convirtió en un termómetro de aceptación o rechazo de la población.

Fueron muchos años de excesos y abusos contra la población, contra el país, contra la ley, contra la justicia como para que a la hora que se le ocurra a una clase política decente abrirle las puertas a la población, ésta acudiera a registrarse como militantes de un partido que prácticamente subsiste por los lugares donde ejerce el poder, en lugar de que la dependencia política surja de un partido, se cuelga del poder.

Ante la inconsciencia de su realidad el PRI promueve conferencias de prensa a las que no asiste nadie. Las fotos las proporcionan ellos y buscan que se dé a conocer el presídium porque frente a ellos no hay nadie que acuda a escucharlos. Los medios impresos se han llenado de fotos de quienes hablan en las reuniones con la prensa, pero nunca aparece una gráfica de las concurrencias.

Algunos medios le dan juego al PRI porque deben corresponder a tantos años de favores recibidos y, sobre todo, porque el PRI cuestiona al gobierno de la manera en que los medios no pueden hacerlo. Es decir, los espacios otorgados al PRI, al PAN y a otros partidos pequeños, no se difunden en los medios por lo que digan sino porque esos mismos medios requieren también desgastar a un gobierno que les retiró el subsidio.

En un país con la pobreza de México los medios daban más subsidio a los medios que al campo. Y ahí estaba el PRI como gran mediador y negociante.

Ahora el PRI abrió la jornada “Voy al PRI”, llevada a cabo en varios estados, que consiste en abrir las puertas a la población para que se afilie. El desaire fue tan grave que, en lugar de fortalecer al partido que intentaba ofrecer una cara democrática, se dio cuenta de que la problemática es más grave de lo que sus seis o siete dirigentes pensaban.

Aunque la cúpula tricolor sabía que no acudirían las multitudes, se fijó una cuota mínima de 20 personas por alcaldía en la Ciudad de México. No la cumplieron. Fueron escasamente 90 personas, lo que quiere decir que todavía hay ingenuos entre la población que asistió a registrarse un promedio de 5 personas por alcaldía, que para el comportamiento de ese partido cuando ejerció el poder, es mucha gente.

Para que la gente se anime a afiliarse al PRI se establecieron talleres, se abrió una bolsa de trabajo, revisión de la presión arterial, cursos, consultas médicas, etc. Una especie de acarreo de afiliación.

Sin duda este evento le fue de gran utilidad al PRI para por fin darse cuenta de que no es un partido que atraiga a los mexicanos para afiliarse, si le dieron la espalda en las urnas, poco puede esperarse en la filiación.

Pero, en sus declaraciones, el PRI se siente ileso de desprestigios y corruptelas y quiere corregirle la plana al gobierno federal como si sus militantes tuvieran alguna fuerza social, al pedir “reasignación” del presupuesto para las estancias infantiles, como mecanismo para evitar la desaparición de estos centros, cuando se comprobó que en esos lugares se atendía muy bien el dinero que llegaba pero se desatendía a los niños, en muchos casos hubo niños muertos por descuido, que luego los responsables de esas estancia disparaban de accidentes.

El PRI debe pelear por la resignación y no por la reasignación.

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