100 DÍAS: DENUNCIAS POR ACCIONES

ESCENARIOS

Por Francisco Blanco Calderón

Pensar en el arranque del gobierno del cambio, tiene sus pormenores, altibajos e interpretaciones diversas. AMLO, hoy dará su informe de 100 días.

Lo expuesto deberá ajustarse a la verdad, por el gobierno del cambio, así como la versión y reacciones de sus opositores, muy interesados en frenarlo, desviarlo o difamarlo. La oposición es incierta, desde el punto de vista ideológico, sólo es comprendida bajo la visión de los intereses económicos y sobre todo políticos (ojo, partidistas).

El transitar durante los días de gobierno, así como los cinco meses de “pre-gobierno”, y sobre todo los doce años de caminar por todo el país, del 2006 al 2018, a fin de asumir la máxima responsabilidad de la república, es algo inédito en este país, tras treinta años de gobiernos neoliberales e infinitas posibilidades partidistas para evitar a toda costa la transición a fin de no perder el control total de la situación política-económica del país.

Hay aciertos evidentes, como la eliminación de las pensiones presidenciales, el combate al huachicoleo y recuperar la dignidad nacional a través de decidir cuánto y a cómo debe venderse el petróleo, pero sobre todo quién. Denunciar a las grandes empresas trasnacionales que devoran todo, los funcionarios en turno, que cedieron, vendieron, propiciaron, permitieron que los recursos se los llevara el diablo, entre muchas pero muchas acciones dadas desde el cierre de campaña, el triunfal proceso electoral, el compás de espera durante la transición de poderes, el asumir el bastón de mando de iniciar su gobierno.

La política social se ha visto fortalecida a través del apoyo inmediato a jóvenes sin empleo, a niños escolares, a adultos mayores, discapacitados, pequeños empresarios, mujeres violentadas, estancias infantiles, centros de trabajadores en desventaja.

La política económica se ha encaminado a vigorizar la producción agropecuaria, a través de los precios de garantía, el préstamo a la palabra, la dotación de infraestructura, la recuperación de fertilizantes, frenar la importación de alimentos, impulsar refinerías para evitar la compra al extranjero de gasolina, incrementar la productividad del campo en beneficio de los trabajadores, dotar de mejores servicios de educación, vivienda y salud en zonas rurales.

La política de mejorar las finanzas públicas, erradicando la corrupción, frenando la evasión fiscal, denunciar los excesos de organizaciones de la sociedad civil con financiamiento de grandes empresas para los excesos en el manejo de la violencia a las mujeres y sobre todo a las estancias infantiles en apoyo a las mujeres trabajadoras. Abusos sin parangón, descuidos criminales a la infraestructura, lo que provocó la muerte de 59 niños sonorenses en la guardería ABC y se mantiene en la más criminal impunidad. Estancias que declaran muchos más niños de los que atienden, a fin de incrementar ganancias. Devolución de impuestos a las grandes empresas nacionales, facilitarles procesos de evasión fiscal de impresionantes proporciones a los mismos, desviación de recursos públicos en la infraestructura urbana en puentes, carreteras, caminos vecinales. Obras como las del nuevo aeropuerto en las que se detectaron desviaciones y duplicaciones de enormes cantidades de dinero, endeudamiento y robo de los recursos financieros. Compras al por mayor de ranchos, terrenos, playas, islas con doble facturación.

La política de seguridad tiene su centro en la creación de la Guardia Nacional, como alternativa para frenar la violencia en el país. La transformación del sistema penitenciario, como la transformación de las enigmáticas Islas Marías en una nueva zona de reserva ecológica y cultural. Fortalecer la formación de las policías estatales y municipales. La liberación de enervantes para reducir su mercado clandestino. Frenar el robo de gasolina, por el huachicoleo, permitido, fomentado desde las mismas esferas del poder político, sindical y empresarial.

Denuncias diarias de excesos, abusos y rapiña gubernamental, empresarial, de organismos sindicales y no gubernamentales. Denuncias, denuncias en cada presentación mañanera ante los medios de comunicación, captada apasionadamente por la ciudadanía a través de las televisoras, estaciones de radio y sobre todo redes sociales, vía celulares, iPads, laptops, iPods, matchs que son capturados a gran velocidad por la controvertida banda ancha que fue regalada a medios nacionales y empresas trasnacionales.

Seis periodos sexenales, tres décadas, cuatro priistas, dos panistas, en el periodo de la alternancia arreglada. Leyes, modificaciones constitucionales, acuerdos con trasnacionales para recibir moches, cochupos, diezmos, mordidas, toques por contratos, obras, infraestructura, permisos, para el cambio de uso de suelo, concesión de playas, islas y costas, devastar bosques y “reciclar” maderas finas en demasía, hacerse de la vista gorda de gasoductos, de transportación y extracción de gasolina, de energía, minerales, de todo “lo vendible”. Carajo, de todo.

Opositores sacados del juego, convertidos en contrapesos, erigidos en jueces de la debacle que ellos mismos provocaron, propiciaron, permitieron.

Hacer un cambio es difícil. Requiere talento pero sobre todo vocación nacionalista, formación progresista, honestidad, autenticidad ideológica, profundo conocimiento y comprensión de la historia, entendimiento de la evolución política del país y sobre todo “haber mamado” la miseria de un pueblo empobrecido, tener la capacidad de comprensión de las causas y consecuencias del saqueo, experimentar de cerca las carencias ancestrales de una nación rica, abundante y plena de recursos pero sobre todo fuerza humana capaz, fuerte, que han sido los recursos dotados por la historia, la cultura y la naturaleza.

México, abre sus puertas a un promisorio futuro inmediato, que no se mide ni por días, ni por notas informativas, y mucho menos por aplausos y alaridos de respaldo a la transformación.  Esto debe ser para modificar el comportamiento de una nación, para elevar los valores muy arriba de la soberanía, independencia y nacionalismo.

Un país que debe ser autosuficiente, que brinde posibilidades de trabajo, alimentación, vivienda, educación, en recuperar su pasado histórico, sus valores ancestrales, sus costumbres culturales y, sobre todo, su pasado para construir su presente y consolidar su futuro.

Denuncias constantes, que deben convertirse en acciones concretas hasta el final del periodo sexenal, hasta la transición de poderes, vía el proceso electoral del 2024.

Denuncias versus acciones. Acciones que permitan consolidar el cambio. No hay de otra, o trasformamos este país o sucumbimos y perecemos.

En contraste, los cien días veracruzanos están para llorar: nepotismo, inexperiencia, incapacidades administrativas, debacle en las secretarías de Gobierno, Salud y Educación. Inanición en obras públicas, contraloría, seguridad. Desacierto, ignorancia o demencia en Comunicación social. Enfrentamientos frontales entre titular del gobierno y el súper delegado federal. Desaciertos colosales en el desafuero del fiscal subsidiado por la yunicidad. Rompimiento con autoridades eclesiásticas con el arzobispo formado en la fidelidad. Gobierno del cambio que abre espacios para la transición del 2024, y propicia el macabro retorno de los Yunes azules. O cambian o perecen, no hay de otra.

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