La tesis de los 100 días

“El Arte de Comer Sapos”

Por VicMAN 

Los 100 días representa un estándar para medir la eficacia presidencial.

La verdad subyacente es que los presidentes tienden a ser más eficaces cuando primero toman posesión del cargo porque su estilo de liderazgo parece fresco y nuevo, el aura de victoria es todavía poderosa, y asimismo su capacidad de negociación con otros actores es alta.

No hay nada mágico en el número, y muchos asesores políticos en los últimos años se han quejado de que es un criterio totalmente artificial. Sin embargo, ha sido utilizado por el público, los medios de comunicación, y los estudiosos como un indicador de éxito presidencial.

Los primeros 100 días de gobierno son una promesa en sí mismo ya que plantean la reunión de expectativas alrededor de una voluntad.

El líder que emprende acciones de un cambio institucional afirma que en el futuro hará o dejará de hacer algo que, en su opinión, beneficia al sujeto destinatario.

La promesa afirma que algo ocurrirá o no ocurrirá sólo en virtud de una decisión del sujeto que ahora promete.

El objeto de la promesa se trata de una mera opinión del prometiente, que puede fallar en el cálculo de su voluntad o de la expectativa del prometido.

Hasta este tiempo el Presidente de la Cuarta Transformación parece estar decidido a buscar romper paradigmas, cambiar los estilos y buscar con inercias que fueron abonando a la corrupción, tal pareciera que en nuestro país, las instituciones operaban de manera sistemática convirtiéndose en un mecanismo que solo cubría los lados obscuros de la corrupción y el engaño.

Hasta hoy existe una sospecha fundada en que durante el tiempo de quienes eran los responsables de crear indicadores, de evaluar la eficiencia y eficacia gubernamental, siempre lo hicieron bajo la consigna de ser maquillistas del momento.

Después de 100 días estamos descubriendo que el robo de combustible no necesariamente se daba en la red de ductos que existen a lo largo y ancho de nuestro país, sino que este robo fue consensado entre el sindicato de Pemex y los funcionarios de la misma paraestatal, situación no muy distinta en los diferentes contratos que tienen CFE y otras empresas que fueron beneficiada por las administraciones de los diferentes Presidentes en turno.

Desde Echeverría hasta Peña Nieto, todos los presidentes que han administrado, han explotado todos los bienes que el artículo 27 de la constitución determina como propiedad del gobierno, minas, yacimientos, aguas, electricidad, y todo bien que surja del subsuelo mexicano, han sido quienes administraron y por ende los verdaderos beneficiados de este amarre jurídico.

En estos 100 días hemos visto tan solo la punta de un iceberg que la nueva administración ha puesto en descubierto y muchos beneficiarios de esa explotación, hoy tendrán que comerse su sapo, porque todo indica que la cuarta transformación está en marcha y quiere imponer orden y destino a los bienes nacionales.

Seremos testigos si como en estos primeros 100 días México se transforma en un país de viabilidad o este gobierno sucumbe a la tentación de su riqueza y corrupción.

Hoy nuestro país requiere de esa voluntad de cambio verdadero, porque la riqueza natural se debe reflejar en nuestro país en mejores condiciones de vida y no repetir el patrón de que la riqueza solo es de unos cuantos y la pobreza es repartida a lo largo y ancho de nuestro país.

Hoy aspiramos como nación  a una sociedad con mejores condiciones de vida y bienestar, por ello en estos 100 días el actual gobierno nos refleja que tiene mucho que hacer y hacerlo bien, generando expectativas correctas de la repartición de la riqueza en nuestro país, de no lograrlo su deuda será estrepitosa.

 

 

Comentarios y sugerencias vicmanaiii@gmail.com

Facebook Comments
Xalapa, Veracruz. Los comentarios expresados de LAS COLUMNAS son responsabilidad de los autores.