Los destinos turísticos y la inseguridad

Por: Omar Sánchez de Tagle

Estamos a unos cuantos días para las vacaciones de Semana Santa o de la llamada Semana Mayor, en la cual la mayor parte de los mexicanos sale de vacaciones ya sea a un destino turístico con playa o a los llamados Pueblos Mágicos al interior del país.

Sin embargo, vale mucho la pena que antes de tomar camino, considere el estudio elaborado por México Evalúa, en el cual se revela que son 10 municipios del país los que concentran al menos 42% de los homicidios cometidos específicamente en destinos turísticos, lo cual representa que se deben tomar diversas precauciones de los horarios, destinos y formas de llegar a esos lugares.

De acuerdo al estudio de México Evalúa, son cuatro zonas turísticas del país las que enfrentan una crisis de inseguridad. Parte de estos destinos son las zonas costeras del Caribe mexicano y del Pacífico; la zona fronteriza del noroeste del país y en el corredor del Bajío.

Destinos como Cancún, Tijuana, Tamaulipas, Monterrey, Chihuahua y Guerrero son considerados como de alto riesgo, sobre todo si se viaja por carretera a horas no adecuadas, es decir, de las ocho de la noche a las seis de la mañana.

Sumado a este análisis, habría que tomar en cuenta que la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana elaboró un mapa de las carreteras con mayor número de robos y en las cuales implementarán diversos operativos.

La Secretaría de Turismo cuenta con una lista de los principales destinos turísticos del país agrupados por su tamaño poblacional. Algunos son considerados grandes, como Tijuana, Juárez, Guadalajara y Monterrey; y otros, medianos, como Manzanillo, Acapulco, Benito Juárez (Cancún) e Irapuato.

El problema es que ahora la Secretaría de Turismo no ha tenido el presupuesto suficiente para promover destinos, y mucho menos las medidas de seguridad.

De acuerdo a este estudio, los municipios que presentan una correlación alta y significativa entre los homicidios dolosos y los delitos de alto impacto son Juárez (Chihuahua), Mazatlán (Sinaloa), Salamanca (Guanajuato), Benito Juárez –Cancún– (Quintana Roo), Los Cabos (Baja California Sur), Culiacán (Sinaloa), San Miguel de Allende (Guanajuato), Ahome (Sinaloa), Bahía de Banderas (Nayarit) y La Paz (Baja California Sur).

Según los investigadores Maximilian Holst, Alan López y Magda Ramírez, un destino turístico azotado por la inseguridad dejará de ser atractivo para turistas nacionales y extranjeros, quienes se dirigirán a otros lugares con una percepción de riesgo menor.

Este cambio de hábitos de consumo puede afectar gravemente la actividad económica de una región. De hecho, el fenómeno puede convertirse en un círculo vicioso: una baja en el número de visitantes de un destino agudizaría su particular problema de inseguridad, ya que el cierre de restaurantes, hoteles y demás negocios provoca escasez de empleo y deterioro social generalizado.

Por ello será importante que el Gobierno federal comience a pensar en la urgencia de realizar transferencias económicas a los destinos turísticos orientadas a reducir los niveles de inseguridad. Los 10 municipios turísticos con la mayor tasa de homicidios, y que a su vez se encuentran en las cuatro zonas turísticas antes mencionadas, han recibido recursos del subsidio para el Fortalecimiento del Desempeño en Materia de Seguridad Pública (Fortaseg) durante los últimos años, pero eso no ha ocurrido en los últimos meses.

El Gobierno federal deberá como nunca en las próximas vacaciones garantizar la seguridad de los turistas. “En suma, si descuidamos la seguridad de nuestros destinos turísticos, ponemos en riesgo uno de los principales motores de la economía del país, generador de empleos y detonador de inversión”.

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