Lector confundido

Un financiero en Júpiter

Por Rodrigo Curiel

La semana pasada platicaba con un lector a quien llamaré “lector confundido”, quien afirmaba que “el dinero es la felicidad y aquel que tiene mucho siempre será más feliz”.

A mis 42 años, ya no me gusta responder de inmediato, prefiero tomarme mi tiempo y dar una respuesta pensada, por lo que le dije a mi “lector confundido” que le daría la respuesta dentro de una semana.

Así que me fui a mi lugar favorito para poder meditar sobre lo que le iba a contestar, un lugar donde me siento minúsculo y puedo comprender la inmensidad del universo: la playa.

Después de meditar, decidí hacer una carta que más tarde envié a mi “lector confundido” para que reflexionara y, a lo mejor, cambiara su idea moderna sobre la felicidad.

Querido “lector confundido”:

Estuve reflexionando sobre su afirmación: “el dinero es la felicidad y aquel que tiene mucho siempre será más feliz”.

Temo decirle que difiero mucho de su comentario, encontré un sinnúmero de cosas que nos dan felicidad y para las cuales no se necesita dinero.

Tengo poco espacio para enumerarlas, pero aquí algunas de ellas:

Un atardecer, un beso, un vaso de agua en medio del desierto, la llamada telefónica de un amigo o una madre, la inmensidad de un árbol, la sonrisa de un niño, una orquídea, el lento caminar de un anciano que guarda muchos secretos en cada paso, un helado de limón, una manzana, sentir el agua fría pasar por la garganta, la salud, caminar -para los que tenemos la fortuna de hacerlo-, un aguacate, escuchar un pájaro, la miel, el mar, las abejas, un delfín, la comida, un tomate, un paseo en bicicleta, sentir el aire sobre la piel, el calor del sol en un día frío, la libertad para los que la tenemos, pensar, la Luna, un libro, …

En fin, querido “lector confundido”, espero que desde hoy comience por mostrar mayor gratitud por lo que tiene y menos ansiedad por lo que no tiene, dé gracias por lo que ya es, por estar vivo y si tienes la virtud de tener salud también agradezca.

Lo invito además a que tire su televisión y su teléfono a la basura, viva más en el mundo real, y no permita que esta sociedad narcisista-consumista dicte sobre su vida lo que debe ser la felicidad.

Le recuerdo que el ser feliz es una decisión diaria individual.

Un abrazo, querido “lector confundido”.

Por cierto, les recomiendo una verdadera joya de libro que acabo de tener la fortuna de terminar: “Memorias de una Geisha” de Arthur Golden.

 

Quedo a sus órdenes para cualquier cosa en:

Email: financiero.jupiter@gmail.com

Twitter: @curiel_rodrigo

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