Sigue la ola Morena

ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

Quienes aseguraban que había desgaste del nuevo régimen político mostraron no sólo que se equivocan, sino que mienten. Los resultados electorales colocan a los críticos sin sentido en el lugar de los resentimientos y no en el gran espacio de la historia.

Expulsados a sí mismos de las simpatías sociales, los partidos de oposición han tenido en los medios el espacio suficiente para destilar un intento de contrapeso donde todo lo que emite el gobierno federal está mal. Si tuvieran seguidores, lectores, televidentes, las elecciones realizadas este domingo 2 de junio, hubieran sido muy diferentes.

Los medios tradicionales en México están más solos que nunca con un doble castigo, el primero, se quedaron sin el subsidio ilegal del que gozaron como si se tratara de una dependencia de gobierno y, el segundo,  el descrédito ante una población que desde que aprendió a ver la realidad de México con sus ojos, ha dejado en la agonía a los medios y comunicadores que siempre dijeron que México estaba bien.

Porque ahora que se devela la realidad y se muestra la verdadera, quieren culpar al nuevo gobierno de la situación lamentable que vivimos.

Esto no quiere decir que se responsabilice a los gobiernos anteriores siempre, sino que explica que los medios de información nunca cumplieron con su compromiso de informar con veracidad sobre el escenario del país.

Los medios esta vez tampoco influyeron en la decisión de la ciudadanía, a pesar de que el PAN se autodenomina ganador en algunas presidencias municipales y los congresos locales. Es decir, hubo perdedores que lastiman la democracia, y los grandes perdedores fueron los medios tradicionales.

Otro de los grandes perdedores fue el INE. Una vez más fue rebasado por los partidos políticos que dieron a conocer a sus ganadores mucho antes de que ese instituto pudiera siquiera empezar un conteo esclerótico y poco eficiente.

El INE, como sucedió la noche del 1 de julio del año pasado, fue rebasado por la realidad de unas elecciones que no significaban las dimensiones de una jornada nacional. Fueron únicamente seis estados, no queremos imaginar su lentitud en 2021, cuando haya elecciones en todo el país. Su sistema ni es eficiente ni es rápido. No hay justificación para tal lentitud y su informe a las 21:20 sólo se limitó a dar datos técnicos y sin trascendencia.

Desde luego el PRI, que al parecer quisieran olvidar los mexicanos, el PRD, que sólo alarga su agonía y los otros que seguramente pensarán en reciclarse para seguir viviendo del presupuesto.

En Puebla, a pesar de las encuestas engañosas que divulgó el PAN, que se ha convertido en el gran mentiroso de la política, se niega a verse en el espejo desde hace casi un año. Lo primero que debe hacer el PAN es cambiar de líder si quiere sobrevivir. De no suceder ese cambio en la cúpula panista está condenado a desaparecer.

El PRI debe declararse muerto y tratar de renacer, en una refundación que deje en el olvido sus viejas prácticas de las que parece no poder separarse ni un milímetro. Deben reconocer que la renovación debe ser a fondo, un trabajo arduo y, sobre todo, renovador.

Habrá que ver la realidad de los partidos PRD, Partido Verde, Movimiento Ciudadano y PT, para que dejen de ser parásitos de los partidos con cierto porcentaje de simpatizantes. Habrá que trabajar en una nueva ley electoral que les dé el lugar que les corresponde o se los quite.

De hecho, dentro del peligro de perder el registro no sólo están estos últimos cuatro partidos, sino que de no trabajar en la unidad el PAN y el tricolor pueden empezar a perder el registro en algunos espacios.

Los contrapesos todavía no existen a pesar de que el PAN se autodenomina como tal. Estar en segundo lugar no lo califica como un contrapeso serio. Esto es tan grave como mentira como peligroso como realidad.

Es como si en un maratón el primer lugar llegara en un minuto a la meta y el siguiente corredor llegue en una hora. Es decir, no hay segundo lugar electoral. Hay partidos con poca votación, lo cual es muy lamentable.

La democracia en México exige partidos competitivos, no comparsas de otros que sólo están a favor o en contra de algo o de alguien. PEGA Y CORRE. – De nuevo la protección que brinda el gobierno está en entredicho ante las declaraciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que expresaron su preocupación por los asesinatos de activistas en México. Aseguran que durante los primeros 4 meses del año, aumentaron los asesinatos a personas defensoras de derechos humanos con 10 sucesos, 9 hombres y una mujer, cifra cercana a los 13 casos documentados durante 2018, “lo cual supone un significativo aumento de la violencia” …Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

angelalvarop@hotmail.com

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