Migración ordenada, base del respeto a los derechos humanos

Por: José Lima Cobos

Causa escozor, por ejemplo, que un energúmeno como Trump, cuyos actos anteriores y posteriores pueden avergonzar a cualquier persona que tenga la mínima dignidad, sea quien, de una u otra manera, esté exigiendo a nuestro país ponga un poco de orden, al menos, en el aspecto de la inmigración desordenada, aunque por lo pronto, se vea que existe disposición brutal y acérrima, en cuanto a la campaña contra la corrupción proclamada por el presidente López Obrador, que exponencial, pues donde se tope, existe pus, y cuya resistencia  proviene del poder judicial -cómplice incuestionable de lo que sufre el país-, porque la mala imagen que se tiene de ahí se nutre. Véase las sentencias dictadas en su contra.

En tan pocos días -seis meses-, se están viendo -no todos los resultados que quisiéramos porque  es tanto lo que hay que hacer que una golondrina no hace verano-, sin embargo, pian pianito, ahí la llevamos, sobre todo con un sistema penal que privilegia la presunción de inocencia y  el debido proceso, de ahí que no se pueden llenar las cárceles de manera mediática, para que mañana se diga “usted disculpe”.

Si se quiere que exista justicia, el primero obligado a observar los principios rectores de los derechos humanos no es el gobierno, entendido que se aplica en un sistema presidencial que es quien ejerce el poder ejecutivo, aunque en puridad es la Suprema Corte de Justicia de la Nación quien tiene que asumir el papel rector, pero ante su timorata conducta, propicia que se nos exhiba como el país más corrupto del mundo y violador de los derechos humanos.

Qué bueno, vaya, lo aplaudo y ojalá que no tenga retorno, que los jueces, magistrados y ministros, actúen como auténticos guardianes de la constitución, de los tratados internacionales y las leyes, y que protejan a los ciudadanos de los actos de gobierno que, como decía Juárez, que” exista un tribunal que los ampare y los proteja”, sin embargo, la triste realidad es que el poder Judicial solo ha servido de amanuense del poder ejecutivo y para demostrarlo, existen pruebas indubitables y hechos notorios y elocuentes que, si existiera justicia en este país, estarían todos sus integrantes en la cárcel, por acción u omisión.

Las desapariciones forzadas, los crimenes de lesa  humanidad cometidas por el gobierno de este país, las sentencias de las naciones unidades y de la Corte Interamericana dictadas en los treinta años reciente, es sublime elocuencia de que no ha cumplido con su deber, pero ¿que acontece ahora? que, ante la decisión de un presidente que lucha de manera férrea por  cambiar lo ominoso de este sistema, ahora sí, dignos ante la afectación  personal que les ocasiona las decisiones  tomadas como las remuneraciones criminales y prebendas deleznables, son ahora los Savonerolas de lo mucho que durante tanto tiempo fueron cómplices de lo que ahora condenan, pues si desde 2009 existía una ley que nadie podía ganar más que el presidente y que además, la publicidad tendría un objeto social, fueron omisos criminales de lo que ahora se oponen.

Es  bueno que eso acontezca, pues tal parece que la dignidad se ha empoderado de quienes sirven en esa tan digna institución que había sido el instrumento, válgase  las  expresión, del crimen organizado, pues los “crímenes no son del tiempo, sino de España”, lo que viene a colación porque, sin más pruebas, amparan en contra  de  cualquier proyecto que tienda a elevar las condiciones de bienestar de esta nación y nada más falta que un organismo de la sociedad civil, ante el interés jurídico que obviamente les asiste, demande que no se venda el avión presidencial “María Morelos y Pavón” para que el presidente de la República no ande en “burros” sino que, por lo que representa, que vuele en ese aparato, que aunque es  representante de la ignominia de la miseria nacional, el presidente debe demostrar que “entre más hambre tiene, más fuerte eructe”.

No es contrario de los derechos humanos el que se exija a todo a quienes ingrese a un país que se registre para saber de quien se trate, de otra suerte sería un desorden, que es lo que imperó en México, sin embargo, ante la presión de Trump, ahora se tendrá que vigilar ese aspecto que es lógico, sin embargo, se hace alarde de esa ineficiencia cuando es algo elemental, pero en fin, la lucha aún no termina, apenas empieza y de ninguna manera la guardia será un muro que contenga a los inmigrantes, por el contrario, es un apoyo para que lo hagan legalmente.

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