Urge una policía incorruptible en zonas rurales

Por: Marco Antonio Ortiz Salas*

La Policía Federal es un cuerpo de seguridad que se creó hace 20 años y se echó a perder en anteriores administraciones, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, luego de las protestas que algunos elementos llevaron a cabo en los últimos días por su incursión en la Guardia Nacional y los nuevos lineamientos laborales, que incluyen mecanismos de evaluación por mandos militares.

Los intereses ajenos detrás del movimiento de inconformidad fueron denunciados por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, quien dejó en claro el tinte político en el movimiento de la policía que está siendo utilizado por fuerzas de derecha para golpear al actual gobierno.

No hay que olvidar que la policía federal, desde su creación, ha sido el brazo ejecutor para reprimir a los movimientos sociales y campesinos. En las zonas rurales, su complicidad con quienes despojan de tierras y riquezas naturales a las comunidades ha hecho crecer de manera exponencial la inseguridad y el temor por la violencia.

Los campesinos son, en estos momentos, de los grupos más afectados por la negligencia y los contubernios de las fuerzas policiacas que, más que garantizar el orden y la tranquilidad se han puesto del lado de los poderosos. La geografía rural y la dispersión en zonas remotas y de difícil acceso los lleva a estar muy expuestos a la violencia del crimen organizado.

En el campo hay problemas importantes de secuestros; robos de mercancías, ganado, maquinaria y equipo; de fertilizantes y agroquímicos que merman la ya deteriorada economía campesina.

Aunque no existen cifras exactas de las pérdidas por condiciones de inseguridad y violencia en zonas rurales, el Consejo Nacional Agropecuario, que representa a las grandes empresas del ramo, asegura que cada año el quebranto supera los 2 mil 220 millones de pesos en granos, maquinaria, equipos, fertilizantes, camiones y otros insumos.

En el campo, los grupos criminales imponen el pago de cuotas a productores y jornaleros, controlan el precio de diversos productos, el pago de cosechas y hasta manipulan la comercialización. Todo con la complicidad de elementos de la Policía Federal que ahora sienten amenazada su forma de operar.

Por eso resulta de la mayor importancia la depuración de las fuerzas policiacas que migren hacia la Guardia Nacional, para que la incorporación de policías federales en este nuevo esquema de seguridad no represente sólo un cambio de siglas.

Si la situación del campo y de los campesinos mexicanos por sí misma es complicada, lo mínimo que el Gobierno Federal puede hacer es garantizarles las condiciones necesarias que les brinden seguridad y tranquilidad para que, al menos, puedan vivir en paz.

Los controles más estrictos para la operación de la Guardia Nacional deben llevar a un replanteamiento del papel de la policía. Andrés Manuel López Obrador ha ofrecido disminuir los índices de inseguridad y violencia en todo el país y que no se utilizará el ejército y la Guardia Nacional para reprimir movimientos sociales, esperamos, de verdad, que así sea.

 

 

*Secretario General de la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas (CODUC)

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