Empresarios que buscan el poder político

ESCENARIOS

Por Francisco Blanco Calderón 

Algunos empresarios juegan doble. Fueron beneficiados con la condonación o devolución de impuestos por miles de millones de pesos que debieron pagar para retornar a su paraíso neoliberal, pero…

Un hecho ineludible, en esa etapa se beneficiaron ellos, pero jamás a las mayorías.  La empresa es libre y debe responder a sus intereses, beneficios que les brinda a lo largo de su quehacer productivo. Ser empresario es ser productor, es ser inversor, es ser responsable de su empresa y dotar de salario justo, prestaciones y equipamiento para el mejor funcionamiento de sus trabajadores.

Pero siempre, en los gobiernos anteriores, parece ser consigna: o se alían o se les excluye. Esa era la estrategia neoliberal, “o jalas o te jodo”. Es decir, crecemos juntos o de plano que “te lleve el diablo”.

De ahí que el dirigente de COPARMEX, Gustavo de Hoyos, en su precampaña al 2024, está convencido que la manipulación ciudadana es un elemento fundamental en su nueva visión de democracia. Por eso han desarrollado diversas iniciativas para   incentivar la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos, y así promover la democracia participativa en México. Ellos lo creyeron, pero…

Este empresariado no juega a perder. Son organismos que presionan, determinan líneas, se favorecen y justifican acciones a través de las transiciones sexenales. “Si sale bien es por nosotros, pero, si sale mal es por ustedes”, nunca se responsabilizan con la Nación. Jamás piensan en el mejoramiento colectivo. Este empresariado ha sido cómplice de la corrupción, sujeto-objeto del decrecimiento, cómplice activo de la impunidad y la simulación.

No se trata de “ganar-ganar”. Ser empresario es cumplir con sus responsabilidades fiscales. Es estar obligado de las garantías institucionales de sus trabajadores, pero, además, es estar atento de que se cumplan derechos y obligaciones de sus asociados y que los sindicatos se responsabilicen de los derechos de los agremiados. Y, además, resguardar el cambio climático para salvaguardar al planeta de la devastación ecológica, así como del crecimiento y expansión del capital. Muchos empresarios, medianos y pequeños, lo cumplen, pero…

Hoy en día, los empresarios, los grandes, los del billete, esos que delegan a sus empleados para responder al momento político, estos serán los dirigentes de organismos empresariales. No socios. Ellos, los jefes, decidirán si sus dirigentes serán los que critiquen, vociferen, aniquilen visiones de dentro y fuera de la organización. Son empleados, no inversionistas.  Y así deambulan en la CANACO, CANACINTRA, COPARMEX y todas las organizaciones patronales que existan. Las que obedecen líneas de sus patrones. Las que se inclinan al poder político que los beneficia. Jamás los dirigentes empresariales serán los dueños del capital, solo representan sus intereses.

La Confederación presentó su proyecto Alternativas por México, una iniciativa institucional de la COPARMAEX, cuyo propósito, dicen, reside en impulsar el desarrollo integral del país mediante la formación de líderes ciudadanos y comunitarios, con un compromiso de largo plazo y a quienes han denominado Agentes Ciudadanos de Cambio.  A través de dicha iniciativa se identificará, formará y dará apoyo a los líderes de distintos orígenes y agendas; tales como estudiantes, académicos, sindicalistas, emprendedores, activistas sociales, comunicadores e incluso políticos que compartan un compromiso de la visión de democracia, el Estado de Derecho, la economía de mercado, la responsabilidad social y la globalidad. Proselitismo vil y descarado. Ojo, mucho ojo, eh.

Andrés Manuel López Obrador, presentó su Plan Nacional de Desarrollo. En su propuesta destaca la visión económica, la que tiene que ver son lo social y en definitiva con el crecimiento del país, como: respetar la autonomía al banco central, suprimir fueros y privilegios, descentralizar el gobierno federal, combate a la corrupción, rescatar al campo fijando precios de garantía, créditos a la palabra, siembra masiva de árboles frutales y maderables, rescatar los servicios de salud, medicinas para todos, más médicos y enfermeras y mejorar sus sueldos, innovación tecnológica y equipamiento. Detener la caída de la producción de energéticos y derivados petroleros (petróleo, gas, gasolinas, diésel y petroquímicos). Acceso a todos a internet. Mejorar servicio aeroportuario en Toluca, Querétaro y Santa Fe. Crear el tren maya. Crear una zona franca o libre a lo largo de los 3,180 kilómetros de frontera con Estados Unidos y poner en ejecución el programa integral de desarrollo en el Istmo de Tehuantepec. Garantizar el derecho al estudio y al trabajo de los jóvenes mexicanos. Apoyar a los adultos mayores, discapacitados, niños y jóvenes, no aumentarán los impuestos ni la deuda pública y, sobre todo, combate frontal a la pobreza.

Dos visiones contrapuestas. Una que el Estado recupere la rectoría de la economía y se fortalezca el mercado interno. La otra, delegar al Estado a una función meramente gerencial para someter al gobierno al poder económico.

Una, con proyección hacia una cuarta transformación que logre el desarrollo a través del equilibrio de crecimiento económico y justicia social. La otra, ahogar a la microeconomía, aplastar el salario de los trabajadores, manipular la conciencia ciudadana, consolidar la entrega de los recursos naturales y energéticos, represión completa a ambientalistas, luchadores sociales, periodistas críticos para continuar con el lavado de dinero, inseguridad, tráfico de armas y de órganos humanos en complicidad con el crimen organizado, los del cuello blanco y los diseminados en cárteles.

Dos visiones distintas: una a través del Plan Nacional de Desarrollo y la otra vía el proyecto Alternativa por México. La primera, movilizando a 20 mil encuestadores voluntarios a través del Censo del Bienestar, casa por casa, como servidores de la Nación para seleccionar a las personas que serán beneficiadas con los programas sociales del nuevo gobierno. La segunda, la empresarial, que busca reclutar como Agentes Ciudadanos del cambio, en todos los sectores, de todas las edades, de diversas ocupaciones para concientizar a la población de que su movimiento no busca el cambio sino pretende recuperar los espacios perdidos el primero de julio.

A la primera, el INE la sanciona y recrimina. A la segunda, los partidos, instituciones autónomas, sistema de justicia y organizaciones de la sociedad civil afiliadas buscan erradicar el cambio o cambiar el pasado, o retornar a sus prácticas deleznables de corrupción, impunidad y simulación. Es hora de definición y actuación para consolidar el cambio, no hay de otra.

Sociedad libre o libre sociedad. Empresarios comprometidos con la transformación o empleados financiados para evitar o retrasar la transformación. O todos coludos o todos rabones. O cambiamos, o nos lleva la chingada.