Periodistas indefensos

ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

El hombre que aparece en las pantallas agrediendo a un reportero de la televisión privada fue detenido. Esto es un logro del gobierno de la Ciudad de México, sin duda. Pero más lo sería si se diera a conocer el nombre de quien mueve los hilos para que ese sujeto golpeara a un periodista mientras realizaba su trabajo.

Detuvieron a “Luis N”, primera vez en la historia que un vándalo infiltrado en protestas es detenido. La infiltración en las marchas obedece a diferentes motivos, que van desde el pago en efectivo hasta la promesa de plazas en dependencias de gobierno.

“El Chupas Estrada” fue capturado por agentes de la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia y tiene antecedentes penales: fue recluido en mayo de 2014 en el Centro Preventivo y de Readaptación Social de Tlalnepantla, por el delito de portación de arma de fuego sin licencia.

El periodismo lleva varios años castigado por diferentes circunstancias que la autoridad todavía no descifra. Desde luego en los homicidios contra periodistas debe haber algún común denominador, pero hasta el momento las investigaciones no lo define.

Existen mecanismos de defensa específicos para proteger su integridad y garantizar el libre desarrollo de su trabajo, pero al parecer está rebasada dicha medida. Son muchos los comunicadores que han sido asesinados con y sin la protección del mecanismo.

El mecanismo debe proteger para evitar el homicidio de un periodista, pero actualmente la lentitud para la aprobación del servicio de dicha protección puede ser fatal. Ahora, la única interacción que tiene el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas con las familias de las víctimas es para darle el pésame.

Ahora debe buscarse la mano que mueve la cuna en la agresión al periodista. Debe haberla, una vez que se conozca al autor intelectual, se conocerán no sólo los móviles sino la intención de descalificar tanto la marcha como a las autoridades, porque en realidad lo que se buscaba era ser golpeado en el evento, para acusar a las autoridades de represión y violación a los derechos humanos. Por un lado, había golpeadores y por otro, un radicalismo disfrazado de indignación que pudiera estar manejado desde otros intereses, ambas conductas, ambas variantes, pueden ser operadas en la oscuridad por los mismos intereses.

En administraciones anteriores, personajes como Miguel Ángel Mancera contrataban grupos de choque contra sus adversarios políticos, que terminaban por enviar a los contrincantes al hospital, así daba un escarmiento en lo individual y un aviso en lo general.

Las marchas se han convertido en batallas y las calles de la capital en campo de guerra. Los ciudadanos que por casualidad transitan por las calles corren el peligro de ser agredidos por radicales, infiltrados, militantes de partidos de oposición, fanáticos, etc.

Dentro de esas casualidades que amenazan con peligro a la sociedad están los periodistas, quienes son muy vulnerables al tener las manos ocupadas por sus herramientas de trabajo, que son fáciles de transportar. Es decir, son un blanco fácil.

Se anunció la detención del agresor como si el caso se hubiera cerrado, falta lo mejor. Debe darse a conocer el origen de la agresión o, por lo menos las pruebas para saber si el golpeador actuó solo, aunque hay fotografías donde lo muestran momentos antes de la agresión platicando con un hombre que cargaba una cámara. Es decir, que el periodismo es también el oficio en el que muchos se esconden para agredir a los verdaderos periodistas, a la gente y a quien sea necesario para desacreditar al gobierno, a los inconformes, a los policías, etc.

Hay una mano detrás de esa agresión que debe darse a conocer y sobre todo, castigarse. PEGA Y CORRE.- Para los gobernadores que consideran que son intocables, tenemos al excandidato independiente a la Presidencia de la República, se dice que para septiembre u octubre el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, será destituido de su cargo tras las denuncias por usar a funcionarios públicos de su administración para recolectar firmas para su candidatura independiente en la pasada elección presidencial. El protagonismo mostrado por El Bronco en su campaña y en los debates entre candidatos, escondía una candidatura sostenida por mentiras. Ahora, debe separarse del cargo, puede haber otros que no terminen su periodo, por otras causas pero al fin y al cabo, la renuncia forzada o disfrazada puede seguir como epidemia… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

 

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