El Jefe al banquillo

Diego debe pagar las que debe 

Quien fuera candidato a la presidencia de la República por el PAN ahora está del lado de los acusados, no pagó predial pero quiere que todos cumplan con su deber

Por Ángel Álvaro Peña

Cuando los cronistas de la menguada oposición quieren colocar palabras en boca de alguien, llaman a Diego Fernández de Cevallos. Cuando los conductores de noticias no quieren hacerse responsables de críticas a la actual administración pública, llaman a Diego Fernández de Cevallos. Despotrica y le pega hasta a su ex correligionario Vicente Fox, sin freno ni rienda.

Panista que exalta la perfección de su estirpe como si se tratara de una clase permanente de moral, Diego critica a todos y se erige como ejemplo de rectitud y guardián del derecho y las leyes. Así son los panistas, siempre se han distinguido por el doble discurso, por la triple moral y por estar en contra la de Cuarta Transformación, con o sin razón.

Diego se ha convertido en la parte presentable o publicable de las críticas al actual gobierno, es decir, el otro lado de la moneda de su examigo Vicente Fox, cuyas declaraciones sabemos que son producto de los efectos del cannabis que quiere legalizar para comercializar.

Diego es el patiño de los conductores de TV que no se atreven a criticar al gobierno y sólo le ponen enfrente una pregunta para que empiece la diarrea verbal de Diego. Así, como un actor poco preparado para su público, se exalta, grita, se mueve indignado, manotea, insulta, se sobreactúa, se convierte en la caricatura de sí mismo.

Lo cierto es que Diego, que se dice toda rectitud, un ciudadano ejemplar y un abogado que siempre ganaba los juicios cuando los jueces eran susceptibles de comprar, ahora debe al fisco 946 millones 809 mil 993 pesos con 19 centavos por concepto de impuesto predial por su rancho El Estanco.

Responsabilidad que no ha cubierto desde hace 26 años, amparado en sus amistades con el gobierno priista y panista. Ahora, el presidente municipal de Colón, Querétaro, Alejandro Ochoa Valencia, es el primero en cobrarle y está a punto de embargar la propiedad.

Una propiedad polémica desde el principio, ya que, según el semanario Proceso del 22 de febrero de 2003, señala: “En 1994, Jorge Ugalde —abogado de Mario Moreno Cantinflas— acusó a Fernández de Cevallos de haber despojado a su cliente del rancho El Estanco, de 220 hectáreas.

El propio Cantinflas contó que Diego lo defendía de unos invasores que se apostaron en El Estanco. Una vez que Fernández de Cevallos consiguió que los expulsaran, presentó sus honorarios al actor. La suma era tan elevada que Mario Moreno le dijo: “Mejor quédate con el rancho”.

Situado a ocho kilómetros de Pedro Escobedo, El Estanco es el rancho más grande del senador. Tiene una barda de ladrillo de más de un kilómetro de extensión. Se dice que solamente esta vale millones de dólares, pero que dentro hay invertidos 20 millones más.

En El Estanco hay 340 vacas, 200 de la cuales se ordeñan en un carrusel. Hay también máquinas procesadoras de leche y unos 40 caballos. A la entrada hay una decena de trilladoras y tractores.

La casa dúplex, que Diego visita los fines de semana, es modesta. La mitad está vacía. En la otra hay un cuarto con una mesa de billar. Ahí, en la sala, el comedor y la cocina cuelgan distintas imágenes de vírgenes. Hay suficiente espacio para jugar, en los jardines, futbol y basquetbol. La Profunda alberca está vacía”.

Hasta aquí el semanario Proceso.

“Tiene toda la voluntad. Sabemos todo lo que pasó, lo del secuestro, pero como sea se dejó de pagar. Todos somos responsables de nuestros bienes. No acepta la deuda con todos los conceptos que están. Se pueden hacer convenios. Los cuatro años de Gobierno les hemos hechos descuentos”, indicó el presidente municipal de la localidad. Lo que debe Diego Fernández de Cevallos sería el equivalente a años de presupuesto, aseguró.

Por su parte, Fernández de Cevallos aseguró que ya ha buscado al alcalde de Colón para solucionar el problema “sin privilegio alguno”.

Pero esa doble moral no sólo es parte del discurso paroxístico de Diego, tiene sus seguidores, que se sienten de sangre azul, que no niegan el origen de su partido, porque en Mérida, Francisco Cano Ail, dirigente del Consejo Nacional de Estudiantes Capítulo Yucatán, del PAN, escribió en redes sociales que ojalá hubieran abortado a Yalitza Aparicio Martínez.

No es la primera vez que los panistas hacen gala de su racismo, discriminadores por naturaleza y acordes a la línea ideológica que le diera origen a su partido, consideran que hay mexicanos de primera, de segunda y de tercera.

La derrota electoral pareciera haberles prohibido estar conscientes de sus errores y sólo tienen capacidad para percibir los errores del gobierno federal. Donde el principal protagonista es precisamente el encargado de cerrar heridas y establecer la autocrítica: Marko Cortés, pero nadie quiere aceptar sus errores, porque sería como aceptar una responsabilidad generalizada, compartida donde no hay inocentes.

Así, el PAN una vez más se muerde la cola con dos militantes que se erigen como enemigos de su propio partido, y este es sólo un ejemplo ocurrido en los últimos días. Hay mucho más.