Marihuana: legalizar o industrializar

Legalizar o no legalizar

 

La oportunidad de una planta que puede curar a millones de enfermos y sacar de la pobreza a muchos mexicanos está ahí

Por Ángel Álvaro Peña

La guerra entre buenos y malos pasó de ser un principio moral socialmente aceptado a convertirse en una nebulosa donde un concepto se parecía más a otro. Así sucedió con el uso de la marihuana. Era tan despreciable su consumo, cualquiera que fuera el objetivo, que de ser un sustantivo se convirtió en un adjetivo, y luego en un insulto.

A la persona que consumía marihuana le nombraban marihuano. El adjetivo era un insulto, se definía como una persona que no estaba en sus cabales. Sin embargo, quienes llegaban a insultar de esa manera estaban instalados en el consumo del alcohol, que carece de propiedades curativas.

Hay consejas populares que no siempre tienen razón y hay otras que todavía no se han inventado… la historia sigue.

Ahora, el Senado de la República se prepara para debatir sobre la aprobación del uso de la marihuana. Discusión bizantina si consideramos que desde hace medio siglo un par de filósofos dejaron abiertas las puertas sobre su estudio.

François Chatelet, Gilles Deleuze, André Glucksman, Félix Guattari, Jean-François Lyotard, Edgar Morin y Severo Sarduy, entre otros artistas e intelectuales, firmaron el 18 de junio de 1976, en la revista Libération, bajo el título de L’Appel du 18 joint, un texto donde se mostraba que el consumo de la marihuana no alteraba la conducta ni producía efectos secundarios.

Este tipo de estudios, con otros anteriores y posteriores, parecieran no haber existido a criterios de los gobiernos de los países productores y los países consumidores.

La marihuana ahora mismo es vista por el gobierno de Estados Unidos como un producto que debe cosecharse en su territorio para evitar que las divisas se vayan al extranjero al tener que adquirir la marihuana de otros países como Arabia Saudita, India, Panamá o México.

En Países Bajos su legalización es controlada pero evidente. Por ejemplo, en Holanda la cannabis se vende legalmente en los 573 locales que operan en 103 de sus 308 municipalidades. De ellos, 166 están en Ámsterdam, convirtiéndola en un pilar clave en la adopción de esas políticas. En ese país se permite el uso de cannabis controlado desde 1973.

En México se han perdido más de 200 mil vidas en el contexto de la guerra contra las drogas en los últimos 13 años, toda esa gente murió por un prejuicio social, que trató de convertirse inútilmente en un problema de salud pública.

Se asegura que el daño causado por el consumo de la droga es mínimo y a veces inexistente en comparación con otras sustancias como el alcohol.

Los campesinos de Guerrero, donde la Acapulco Gold existía mucho antes de que los coffee shops de Ámsterdam comercializaran variedades protegidas por derechos de autor, esperan el comienzo de una nueva era.

Los campesinos también han soportado la peor parte de la mutación de un conflicto armado que ha asolado al estado durante décadas, aunque nunca con la intensidad actual.

López Obrador hizo una promesa central a México: traer la paz. La legalización por sí sola no puede hacer eso. Pero si se integra dentro un marco integral para enfrentar la inseguridad, puede ayudar a llevar a México un paso más cerca de la meta.

Ahora el Senado mexicano se prepara para legalizar en los próximos días la marihuana.

Desde que asumió el gobierno, en diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador puso sobre la mesa el tema de la despenalización de la cannabis y otras drogas, como parte de su estrategia para combatir al poderoso crimen organizado.

Los legisladores de Morena tienen un nuevo proyecto de ley consensuado en foros públicos. Tras el visto bueno de los senadores, la nueva norma pasaría a la Cámara Baja para su revisión.

La propuesta, que aún está siendo discutida, incluye, entre otras cosas, regular el autoconsumo, el uso científico y de investigación, y comercial de la marihuana, además de la creación de cooperativas de producción y del Instituto Mexicano de Regulación y Control de Cannabis.

El coordinador de Morena en la Cámara Baja, Mario Delgado, propuso que sea el Estado el administrador del nuevo mercado para evitar el monopolio.

Guillermo Nieto, presidente de la Asociación Nacional de la Industria de la Cannabis (Anicann), habló sobre los tres grandes rubros de los que se puede beneficiar México a través de la marihuana, ya que no sólo es la parte medicinal, si no en la agricultura y en avances industriales. 

Nieto señala que existen tres vertientes diferentes para dar cauce a la legalización de la cannabis. El primero es el medicinal, señala que hay millones de personas que padecen dolores crónicos, los cuales pueden desaparecer con sustancias que tengan como base esta planta.

El segundo es el uso lúdico, al respecto comenta que hay en México más de 8 millones de personas que consumen marihuana.

El tercero es tan importante como los otros y tiene que ver con su industrialización. Guillermo Nieto pone el ejemplo de la elaboración de papel. Para cantidades grandes de papel se requieren cuatro hectáreas de árboles que se derriban para su fabricación, mientras que la cannabis utiliza una hectárea para elaborar la misma cantidad de papel. Si tomamos en cuenta que un árbol tarda en crecer 20 años para poder ser industrializado de esta manera, encontramos que la cannabis está madura para este tipo de industrialización a las 20 semanas.

Por otra parte, su fibra puede ser utilizada en el área de textiles, y asegura el especialista que su cultivo puede sacar de la miseria a millones de mexicanos que viven precariamente en el campo, con una agricultura cautiva sin muchas posibilidades de crecimiento.

El mercado global de los productos derivados de la marihuana tendrá un valor de 32 mil millones de dólares para 2022, siendo Canadá, Estados Unidos, Alemania y Dinamarca países referentes en la industria, de acuerdo con la ANICANN.

La cannabis se ha convertido desde hace unos años en un sector dinámico para distintas industrias, principalmente de la salud, debido a la creación de productos farmacéuticos y cosmetológicos. Mientras se dan los cambios legislativos, los fondos de inversión levantan la apuesta en diversos frentes, como el comercial y de servicios.

La cannabis ha demostrado su eficacia en el tratamiento de enfermedades como alzhéimer, sida, artritis, asma, cáncer, dolor crónico, enfermedad de Crohn, epilepsia, glaucoma, esclerosis múltiple.

La legalización de la marihuana no es un problema de salud pública, ni un dilema entre buenos y malos. Es ahora, más que nunca, una oportunidad que debe ser aprovechada.