Arribismo y ambición de poder: MORENA

ESCENARIOS

Por: Francisco Blanco Calderón

MORENA, como movimiento social fue ejemplo al conformar una militancia consciente de la realidad nacional con la urgencia de modificar gobiernos corruptos protegidos por la simulación y la impunidad. Un movimiento que tuvo lugar desde el intento de desafuero a AMLO como jefe de gobierno en el Distrito Federal. Un movimiento de lucha que se fortalece con el fraude del 2006 con Felipe Calderón, y se consolida en el 2012 con Enrique Peña Nieto, quienes vician el proceso electoral con la compra de votos, acarreo descarado; además, en el caso Calderón, el fraude cibernético. Ya con Peña Nieto se abusó con las tarjetas Monex y Soriana –mentada de madre a la pobreza-, además de la presencia mediática, principalmente la televisión, que enalteció valores inexistentes de un político sujeto al mercado.

Movimiento social emanado de las bases de clases populares; conformada por trabajadores, campesinos, amas de casas, estudiantes y jubilados; tanto de zonas urbanas, suburbanas como rurales.

Movimiento que impulsó el triunfo de López Obrador, en el 2018, pero que al transformarse en partido político, en el 2014, abrió las puertas a diversas y distintas pasiones de expulsados de otras corrientes partidistas y, lo más grave, se convirtió poco a poco en refugio de políticos formados y amañados en lo más nefasto de la experiencia política en México, el PRI, el PAN y el PRD, junto a su chiquillada sumisa y obediente para moverse, como perros domesticados, hacia donde obliga la correa del poder de sus patrones.

Antonio Gramsci, estableció que un partido político “es el organismo intelectual por excelencia, el que concreta más ampliamente el sentido intelectual colectivo. Es la fuerza unificadora de clase, el ámbito de formación del núcleo dirigente de la misma, y de desarrollo de espíritu innovador a la clase dirigente tradicional”.

Por ello, se deja asentado que el partido político ya no tendrá como finalidad fundamenta ni la “disciplina” ni la “obediencia” al jefe “carismático”. No será un partido militarizado ni centralizado, ni jerárquico. El partido tendrá, como objetivo prioritario, abrirse a las necesidades de la sociedad para ganar espacios del consenso, de la libertad individual, de la creación intelectual y moral. Ya no será el gran fetiche que exige obediencia sacra a los militantes. Habrá diferencias, como en toda democracia; pero cuidado, no se deben infiltrar intereses ajenos con fines desestabilizadores. Ese es el riesgo de abrir puertas a “tocho morocho”.

Se insiste que la descomposición no es resultado de la diversidad de opiniones a su interior. La descomposición se debe a la infiltración de agentes extraños para desmoronar la organización desde sus intestinos. La descomposición es por la apertura insana a militantes con antecedentes de corrupción y manipuleo de masas.

Cuando un partido como Morena, cae en esas contradicciones por su aperturismo irreflexivo y, sobre todo, por olvidarse de las bases que lo conformaron en sus inicios, descienden los vicios de otras corrientes partidistas: asambleas amañadas, compra de votos, presiones para la obediencia, y sumisión de dirigentes y neo políticos encumbrados en el poder. La infiltración de otros partidos, expulsados por su voluntad propia, provoca agresiones, violencia que sacude conciencias. Asimismo, la inexperiencia o corta vida partidista, deja entrever acciones deshonestas y prácticas de otrora pasados tradicionales, como los gritos, mentadas de madre, sillazos, golpes y balazos.

El partido político deberá tener una estrategia nacional, por lo tanto, debe tener en cuenta el fenómeno de las expresiones de un pueblo que aspira al cambio, y sobre todo, para alcanzar el modelo de país al que se aspira, nunca para caer en prácticas tradicionales de las organizaciones políticas cómplices del desastre nacional.

Este cambio de dirigencia nacional ha despertado la ambición de una minoría manipuladora. Los tres aspirantes formales: Yeidckol Polevnsky, Bertha Luján y Mario Delgado, lo garantizan. Pero hay un cuarto contendiente, el acomodaticio Alejandro Durán, exponente fiel del pasado en mañoserías, discurso mentiroso y manipulador. Decisión que deberán tomar los militantes, tanto del movimiento que los inspiró, como del partido que inicia.

AMLO expuso que anunciaría su renuncia si los desacuerdos, el desorden y el enfrentamiento que prevalece en Morena, en su proceso de renovación de la dirigencia nacional, y que han ahondado “molestia y decepción”.

Ante desbordamientos de los oponentes al cambio de régimen, se avecina en el 2021 la renovación del Congreso federal, senadores y diputados, de conformar las gobernaturas, legislaturas locales y alcaldías en distintos estados de la república.

Por lo pronto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial aprobó anular la elección interna para renovar la dirigencia nacional. Coincide con la denuncia de corrupción al magistrado José Luis Vargas, que está en la mira de la Unidad de Inteligencia Financiera por movimientos irregulares en sus cuentas bancarias: depósitos en efectivo, manejo millonario en tarjetas de crédito, y aportaciones de gobiernos estatales, sumándole gasto excesivo en viajes, comilonas, y otras chuladas. Curiosa respuesta del TEPJF con miras al 2021, y sospechas de “manos ocultas” de morenistas, léase Durán, para desbarrancar, descarrilar, desprestigiar a Morena. De que los hay, los hay; jueves, magistrados, sirviendo a intereses contrarios a la Cuarta Transformación, o como asevera Alfredo Jalife, la Cuarta Transición.

Un cambio que podría afectar el proyecto de nación, diseñado a raíz del triunfo del primero de julio de 2018.

SE RECOMENDA AMPLIAMENTE

Película para el análisis. – La correlación entre la economía y la política en nuestras sociedades actuales se hacen evidentes en el filme “La lavandería: Dinero Sucio”, en Netflix, protagonizada por Meryl Streep, Gary Oldman y Antonio Banderas; estupenda sátira de los Panama Papers, Odebrecht, y lavado de dinero y evasión tributaria.

Libros para leer y reflexionar. – El vendedor del silencio, de Enrique Serna; Fox a la sombra del poder, de Raúl Olmos; La Polis literaria, de Rafael Rojas; Hijo de la Guerra, de Ricardo Raphael; y Tiempos Recios, de Mario Vargas Llosa. Extraordinarios estudios acerca del periodismo y el poder político de Carlos Denegri, las andanzas y corruptelas de Vicente Foz, la correlación entre el crimen organizado y las estructuras del poder político y económico, la afectación de la política y la cultura en las guerras frías, y el golpe de la CIA, en Guatemala, contra el presidente progresista Jacobo Árbenz.

Periodismo serio. – dio inicio, el pasado jueves, una nueva experiencia periodística en televisión: La Octava, canal 8.1. Julio Hernández Astillero, Carmen Aristegui se retractó por compromisos con CNN. Participan también Álvaro Delgado, Ricardo Raphael, Alejandro Páez y Vicente Serrano; en el canal de televisión del Grupo Radio Centro, que transitará del 97.7 al 88.1, y que podrá verse en Facebook y YouTube.

Facebook Comments