E.E.U.U APORTA LAS ARMAS, DROGADICTOS Y DÓLARES; MÉXICO LOS MUERTOS

Por: José Lima Cobos*

Los de siempre, enemigos del país, quieren la intervención extranjera para que se apacigüe al país a sangre y fuego, sin atender primero las causas que generan los conflictos que son consecuencia incuestionable de la miseria e injusticia, que, como ayer, se tiene sed y hambre de justicia, al ser México con el salario mínimo más bajo de Latinoamérica y no se diga del mundo, que sin rubor lo mantenía el gobierno neoliberal de 36 años de existencia.

No hay que negar, por decencia, que el principio Trump se dejó sentir cuando se refirió que el tratado de libre comercio que se tiene firmado –desde Salinas de Gortari-  era dañino para los Estados Unidos, porque sólo se pensó en incrementar la riqueza de los que más tienen, sin vigilar que el sueldo del trabajador se incrementara en proporción al de aquel país, de ahí que se nos obligó a aumentarlo a más de cien pesos diarios y a que los sindicatos dejaran de ser apéndices del gobierno, cómplices y solapadores de la endemoniada corrupción e impunidad.

No se quiere que se termine la violencia, porque deja de ser el gran negocio de quienes producen las armas que es precisamente el país del norte, ello en razón de que los que trafican con las drogas que ellos mismos necesitan consumir, dejan millones de dólares a las mafias internas que son, en síntesis, los grandes terroristas del mundo, porque de ahí se distribuyen a mas no poder y, al combatirse a los traficantes mexicanos, colombianos, bolivianos, venezolanos, etcétera, necesitan gobiernos afines que protejan ese tráfico de rendimientos económicos inconmensurables, por eso los muertos son de este lado siempre.

Los recientes acontecimientos  atribuidos a narcotraficantes –Culiacán o Sonora-, no es más que el resultado de lo que el gobierno norteamericano ha sostenido siempre y para ajustar tuercas a los gobiernos que no acaten las instrucciones de los grandes capitales del fondo monetario internacional, mediante amenazas y luego a los hechos, desestabilizan a los gobiernos que aportan esfuerzos a la transformación social para liberar la gran miseria que inunda al mundo, para después presumir la defensa a los derechos humanos, farsa que se mantiene en nuestro país en un clara y vergonzosa complicidad, socavando los pocos recursos del erario para destinarnos a instrumentos que de nada sirven, salvo para presumir de lo que se carece.

La alta corrupción e impunidad que prevalece y persiste en México no es cosa de la casualidad, y el nuevo grupo de poder que llega al gobierno con López Obrador está impregnado de lo mismo, porque vemos que el nepotismo y los negocios oscuros siguen manejándose, aunque se haga todo el esfuerzo y se declare a la corrupción como delito grave, porque si no se ven resultados en el corto tiempo -porque las malas mañas existen y no hay que negar que muchos de quienes hoy colaboran, están tocados con la maldad del pasado y sus principios de servir con honestidad aún están lejos de cristalizar-, el desastre  más temprano que tarde se verá si no se llega al fondo con el vigor y la energía necesaria, para que caiga quien caiga, se haga justicia.

Por lo mismo, Trump –y  los grandes intereses internos a los que se enfrenta-  muy poco podrá hacer para reducir el tráfico de armas hacia a México -con ellas se acribillan a nacionales y extranjeros-, o bien las drogas que consumen sus jóvenes y los dólares mal habidos que se manejan – por ser un  recurso relevante para su economía-, es decir, de nada sirven las bravatas que maneja en su oportunidad electoral si la tecnología de que dispone no se aplica para  apoyar a cualquier nación para que disminuya la  criminalidad  y la inseguridad que se origina en el trasiego de negocios y capitales ilícitos, cuyos capitales forman parte del terrorismo que se quiere aplicar a México, pero que su interior se protege.

Si bien apenas se empieza a ver una pequeña luz en la limpieza de la corrupción e impunidad en México con el presidente López Obrador, el camino es aún muy sinuoso, pues la miasma que envuelve a los capitales mal habidos no se pueden congelar, gracias a  la jurisprudencia que el ministro Pérez Dayán, de la segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia propuso, y se aprobó, para que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda quedará impedida de actuar, salvo que existiera una petición internacional, esto es, quietos todos para que la criminalidad e inseguridad siga imperando, en tanto dicho Ministro y sus integrantes, sin consecuencia alguna.

En lógica elemental, nada se puede hacer si no se ataca el dinero que es producto de la corrupción, y la segunda Sala es la cómplice de esa barbaridad que tendrá que resolverse, y si no se actúa con prontitud la mofa será descomunal, pues ya existe la orden de un juez de amparo que ordena se descongelen las cuentas de Ancira, quien estafó con millones de dólares al país, en alianza con Peña Nieto y Lozoya. Bendita justicia mexicana, cuya Suprema Corte de Justicia exige una sacudida a profundidad y en serio.

limacobos@hotmail.com

Twitter: @limacobos1

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