¿Quién gobierna en Veracruz?

Por Mónica Camarena Crespo

Lo que es un hecho es que, desde el primer día de la actual administración varios le entonaron las golondrinas al gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Entre grillos que se creen “pitonisos”, fuego amigo y el gris gobierno que dista mucho de lo que esperaban quienes pusieron todas sus esperanzas en Andrés Manuel López Obrador y discípulos que lo acompañaron en la boleta del 2018, la posibilidad de un relevo no se aleja.

Mientras, en la entidad veracruzana se ve y se siente, pero una ausencia de poder, pero sobre todo de acción; no pasa nada, salvo las malas noticias en materia de inseguridad, desempleo y nulo desarrollo.

En ese fértil campo de cultivo se mueven con mayor soltura los “suspirantes” a la silla en Palacio de Gobierno en Xalapa.

Sin duda que uno de los más visibles es el secretario de Gobierno, Erik Patrocinio Cisneros, que lo mismo presenta libros, que la hace de interprete de algunos secretarios de despacho que no se les da bien la comunicación, como el de Salud o el de Seguridad, y cualquiera de los temas que le atraigan reflectores de buena luz.

La llamada “Ley Cisneros” no debe preocupar más de lo debido, se trata de una homologación a dos artículos de la Constitución Política de Veracruz, idéntica a lo que señala la Federal y que, desde 2012, fue propuesta por senadores del PRI.

Otro que no hay que perder de vista en esta adelantada jiribilla es el secretario de Educación, Zenyazen Escobar, quien no ha perdido la oportunidad de hacer notar su trabajo y promover en forma diaria cada una de sus acciones.

El joven funcionario es cercano al Gobernador, quienes lo conocen aseguran que de probada lealtad, hay una fuerte amistad de por medio.

Sin embargo, no se duda que Zenyazen sea a quien el propio Cuitláhuac esté preparando para cualquier eventualidad o en su momento, sí es que aguanta o lo aguantan, sea el candidato morenista a la próxima gubernatura.

Por lo pronto, tanto Erik como Zenyazen, aprovechan bien los vacíos de poder para hacerse sentir y ser tomados en cuenta en el corto o largo plazo.

Pero que no pierdan de vista que una cosa es la grilla en la aldea, que es la que se gesta en Palacio Nacional y que, por supuesto, no tomará en cuenta ni afectos ni cercanías locales, porque las decisiones finales -como en todo- son de un solo hombre, de ya saben quién.

 

Twitter: @monicamarena