Nacionalismo o globalización, ¿ejes del desastre?

ESCENARIOS

Por Francisco Blanco Calderón

En la pugna entre las dos visiones del capitalismo imperial, en la que intervienen dos viejos y acaudalados empresarios, que inciden en la política norteamericana con fines de consolidar en el Continente americano y Oriente medio su modelo de explotación y control. Ambos dotados de grandes potenciales. Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, en pleno proceso hacia la reelección en noviembre de este año, y George Soros, poseedor de grandes empresas trasnacionales, que busca preservar control y dominio en la región.

Uno de visión nacionalista y, el otro, defensor de la tesis de la economía global. Uno buscando rescatar la industria interna absorbida casi en su totalidad por la migración latinoamericana y asiático-africano.

Ambos, según Alfredo Jalife, especialista del análisis geopolítico, se enfrentan en la actualidad para preservar el capitalismo en decadencia en Estados Unidos.

Recientemente Trump, en su tercer informe, alardeó de logros en la economía norteamericana durante su mandato, dejando a un lado la expulsión de cientos de miles de migrantes y el crecimiento desmesurado de la pobreza del país “más rico del mundo”. Se vanaglorió de frenar a Cuba, Nicaragua y Venezuela, exhibiendo a Guaidó, su gestor subsidiado para aniquilar al socialismo latinoamericano. Alardeó de la caída -provocada por él- de Evo Morales en Bolivia; del triunfo de la derecha en Uruguay, pero hizo mutis de la caída de Mauricio Macri en Argentina, o del desmoronamiento del pinochetismo en Chile, del fracaso de Lenin Moreno en Ecuador y de Duque en Colombia. Un informe tramposo, engañoso, apoyado en gestos ridículos del “presidente Twitter” que está hundiendo a su nación.

Una muestra del choque de intereses Trump-Soros, se da curiosamente en la inaudita expansión de la migración centroamericana. Larga columnas de hombres, mujeres, ancianos y niños huyendo de la violencia; y la pobreza en Guatemala, Honduras y El Salvador, principalmente, controladas en principio por las fuerzas de seguridad en México para impedir no solo el tránsito hacia Estados Unidos, sino a que sean incorporados a las huestes en producción, fabricación y distribución de drogas del crimen organizado.

Un Trump mediático, que incorpora técnicas de manipuleo establecidas en la Alemania Nazi por Hitler-Goebbels, confrontado a un Soros, quién, desde el golpe de estado en Chile es apoyado por Reagan, Nixon, Busch y los Clinton, todos ellos a través de Henry Kissinger, que creó en Chile el proyecto del primer país neoliberal en América Latina, y que fue seguido con éxito en México durante 36 años desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto.

En medio de esa pugna económica e ideológica, para la consolidación del capitalismo global, se encuentra México, muy hundido por sus gobiernos neoliberales del PRI y el PAN, en complicidad con la corrupción de las grandes empresas trasnacionales y organizaciones delictivas del narcotráfico multinacional. El México actual, desde el primero de diciembre del 2018, conlleva al aniquilamiento del modelo económico imperante en 36 años, a hacer desaparecer la corrupción gubernamental, empresarial, religiosa y mediática. A reestructurar el sistema de justicia “emputecido” en esos años, a sanear las fuerzas de seguridad entregadas al crimen organizado, a impedir el desenfreno de gobernadores y alcaldes entregados a la frivolidad y el saqueo. Coño, a transformar este país devastado.

Partidos políticos, legisladores amantados por el poder, medios subsidiados y una iglesia sometida al poder terrenal han abierto frentes de oposición para impedir el ascenso del proyecto de la 4T, tanto en redes sociales con abundantes fake news en páginas de periódicos adoloridos; en voces de conductores televisivos sin apoyo oficial, pero con dádivas de esos opositores que gritan, exigen, piden, imploran “el retorno de los brujos”, que antes aceptaban, toleraban y propiciaran saqueo de recursos, endeudamiento desenfrenado, corrupto poder político, manejo mediático en  movilizar conciencias para ofertar raquíticos paliativos temporales y prometer paraísos subliminales a través del engaño, la manipulación y la mentira.

Todos ellos gritaron por el desabasto de medicinas que ellos propiciaron -en complicidad con los grandes laboratorios-, y la desenfrenada aniquilación de los recursos del Seguro Popular; o los gritos de violencia y asesinatos en los estados gobernados por ellos mismos, o la rifa simulada de un avión presidencial, ejemplo de la corrupción sin límites del poder político.

México se empobreció hasta alcanzar más de noventa millones de pobres. Nuestro país se endeudó, como nunca, en los últimos tres sexenios hasta rebasar los once billones, ¡billones eh!, de pesos. Esta Nación entregó todos sus recursos naturales en petróleo, gas, electricidad, minería, costas, bosques y playas. Como dicen las redes: “solo les faltó vender a su propia madre”.

El actual gobierno ha cometido errores, es obvio, son fallas “de entrada”, de mala selección de colaboradores, o inexperiencia y falta de formación política en muchos de ellos, pero es evidente que jamás un presidente de la República se había expuesto al escrutinio mediático y popular como López Obrador. Se le acusa de muchas cosas, pero es evidente que está levantando a un país hundido y saqueado. En poco más de un año ha logrado avances significativos en parar la deuda pública, pagando más de 700 mil millones de dólares solo de intereses en el 2019. Rescatando a la educación pública al responsabilizar a padres de familia, maestros y comunidad interna en la rehabilitación de espacios educativos. Aniquilando el huachicoleo en gasolina, los que intervenían analistas mediáticos, gobernadores, alcaldes, dirigentes sindicales, empresariales y religiosos, así como sus secuaces en los países circunvecinos. Desaparición de pensiones presidenciales, venta de aviones, helicópteros, obras de arte, ranchos, automóviles de lujos y un sinnúmero de chuladas adquiridas por las corruptelas y complicidades. Recuperando la dignidad nacional al sistema de salud y abasto de medicinas. Frenando la voracidad de jueces y magistrados que amparan hasta su sombra a delincuentes, narcos, asesinos, ladrones y feminicidas.

Destruir la visión fantasiosa de un país creciente, solo en los medios, pero destruido en la realidad. En fin, un sinnúmero de aciertos y desaciertos de quien busca trasformar a un país entregado a las pasiones y frivolidades del poder en más de treinta años.

Expresidentes que no han asimilado que su periodo concluyó y deben salirse con dignidad de la vida pública, pero que arañan la pérdida del poder hasta la ignominia y el descaro. Fox y Calderón, ambos panistas, generadores de esta realidad destruida del México actual, Peña Nieto evasivo, escondido paseante que arrastra gran responsabilidad del desastre. Salinas de Gortari, maquiavélico conspirador de sus secuaces y cómplices, entreteje al México a su antojo con la anuencia de clérigos, medios, empresarios y organizaciones trasnacionales; sin dejar fuera a los organizados del crimen, ya institucionalizado, que absorbe a malos militares, policías vendidos, cínicos comunicadores, clérigos ambiciosos, empresarios lavadores y gobernadores, alcaldes, legisladores, jueces, magistrados y de esa organización social envilecida.

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