“A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”

PARQUE JUÁREZ

Por Mónica Camarena Crespo

Para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los conservadores son la desgracia del mundo y los causantes del daño a México. Salinas, Calderón, Fox, claro, menos Enrique Peña a quien no toca, ni con el pétalo de una rosa.

Ejemplo que ofende, es la declaración en torno al cruel asesinato de la niña Fátima, en donde de acuerdo con el mandatario morenista, los neoliberales son los culpables de los feminicidios en el país.

En su muy singular estilo, el presidente se atreve incluso a defender a los delincuentes, cuando apenas el pasado fin de semana en un discurso inexplicable para miles de víctimas de la violencia dijo: “Tenemos que ser respetuosos de los derechos humanos. Los delincuentes son seres humanos que merecen nuestro respeto y el uso de la fuerza tiene límites, básicamente es para la legítima defensa”.

Queda claro que para López Obrador, hay carteles de primera y de segunda, grupos delincuenciales con privilegios, sino que le pregunten a Ovidio Guzmán, el hijo del “Chapo”.

En el tema de la corrupción su discurso repetitivo hasta el cansancio, solo aplica para hacer justicia con sus enemigos políticos, con quienes se enfrentó en las urnas y perdió, todos aquellos que presuntamente se llenaron los bolsillos de dinero, como aquellos paquetes sostenidos por “ligas”.

Sin embargo, hacia adentro no hay señalamientos, hay una especie de lavadero de uñas largas, como podrían ser los casos muy sonados de Manuel Bartlet y su amplísima lista de propiedades, con una muy inexplicable riqueza.

Y los más reciente, las insistentes acusaciones en contra de Ana Gabriela Guevara en la CONADE, por presuntos actos de corrupción y de lo cual, hasta la Función Pública ya hizo señalamientos puntuales.

Pero escándalo que pareciera que la cuarta transformación busca esconder, que no crezca, arreglar entre cuatro paredes.

La revista Proceso en un amplio reportaje de investigación, bien documentado por la periodista Beatriz Pereyra asegura que “Desde el inicio del sexenio una red de corrupción opera en la Conade. Con documentos falsos o alterados y el uso de empresas y personas morales, los funcionarios que encabeza su directora general, Ana Guevara, han desviado millones de pesos y ocultado esas anomalías aprovechando la organización de eventos y compra de materiales deportivos, reporta una auditoría del Órgano Interno de Control de la Secretaría de la Función Pública. Pese a que desde septiembre la exvelocista sabe del desfalco al erario, no ha interpuesto ninguna denuncia contra los funcionarios a su cargo”.

De la misma forma, en agosto del año pasado, el periodista Carlos Loret de Mola y su equipo dieron a conocer el reportaje “Bartlett bienes raíces”, donde se documenta que el funcionario, su pareja Julia Abdala Lemus, su hijo León Manuel Bartlett Álvarez y otros familiares directos, acumulan 23 propiedades de las que no dio cuenta en su declaración patrimonial.

Quien fuera en 1988 un poderoso priista y secretario de gobernación, hoy forma parte del gabinete de Andrés Manuel López Obrador como director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a quién, el presidente encargó acabar con la corrupción.

Bien reza el dicho ““A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”.

 

 

 

 

@monicamarena