El otro virus

Por Jorge Curiel H.

Todos hemos estado estos días tratando de mitigar los efectos del coronavirus llamado COVID-19 que, como todos sabemos, tuvo su origen en China y ha llegado a tierras aztecas y mayas a hacer sus estragos.  Hay, al día de hoy, alrededor de 300 casos confirmados y 2 muertes por los efectos de este virus, pero hay cerca de 100 millones, nada más en México, muriéndose de miedo y angustia por los efectos que el virus ni soñaba con causar, llámense estos: desempleo, desabasto de productos de primera necesidad y medicamentos, niños sin escuela y sin fecha probable de retorno a los salones, ¿a que el virus no pensaba que podía hacernos esto? 

Todos nuestros problemas y preocupaciones se han reducido a no infectarnos, los ciudadanos por decisión propia (ya que hasta el momento ninguna autoridad federal se ha pronunciado al respecto) decidimos ponernos en cuarentena. Así es, las redes sociales como si tuvieran conciencia propia, nos han dicho que la solución a esto es encerrarnos y evitar la convivencia. Este virus, no el que importamos de China, sino el que se propaga en redes sociales desinformando, atemorizando y distrayéndonos a todos, es mucho más letal que cualquiera que hayamos conocido. 

En los últimos días he recibido cientos de mensajes por WhatsApp (reenviados todos) que nos dan toda clase de instrucciones de cómo comportarnos, mensajes donde todos conocen a alguien que ya tiene síntomas o que, peor aún, están diagnosticados con COVID-19.  Lo que no he recibido y me ha costado trabajo encontrar en la red, es información de los efectos reales en la salud de quienes se infectan, ¿es mortal? ¿deja secuelas de por vida? ¿Cuál es el tratamiento? ¿están estos medicamentos disponibles en México?, etc.  Encontré; sin embargo, que la tasa de mortandad del temido virus, ahora si el de Wuhan, es menor al 1.5%.  Esto significa que causa menos muertes que el paludismo o el sarampión, no por ello debemos bajar la guardia y desacatar los lineamientos que establezca la autoridad sanitaria, pero por favor, hagamos uso responsable de las redes sociales. 

Paralelamente a este virus del oriente se están dando eventos muy importantes en el mundo, eventos que nos afectan de una manera mucho mayor y mucho más directa que la probable o improbable infección viral, efectos que sí serán permanentes y que cambiarán la geopolítica y el modelo económico. En el caso de México, el peso frente al dólar ha tocado máximos históricos, el desempleo y la inflación son mucho mayores a lo estimado, además un precio del petróleo por los suelos, y lo peor de todo es un gobierno que poco a poco se va desacreditando, un gobierno que nos ha demostrado que las decisiones de fondo, esas, las que dictan el rumbo del país, se toman “como va pidiendo”.

En el ámbito internacional es más grave aún, la guerra comercial -aunque sea sólo comercial por el momento- entre Chinos, Rusos, Iraníes y Norcoreanos, de un lado, buscando tomar el mando global; Estadounidenses, Canadienses e Ingleses, por otro lado, buscando que el modelo Global permanezca (aunque se haya agotado); y por último, una Europa fragmentada que no ha podido decidir en qué lado de la cancha jugará, están creando fuerzas que dentro de poco nadie podrá detener, qué conveniente que haya llegado el virus de Wuhan a tiempo para que todos, absolutamente todos, estemos dentro de nuestras casas, con los teléfonos en la mano, pensando única y exclusivamente en la infección que nos mandaron de China y difundiendo irresponsablemente la información que, a nuestro juicio y previo expurgo, es importante dispersar. 

De todo esto, de eso que sí será permanente, de eso que cambiará para siempre la forma en la que conocemos el mundo, de eso nadie está hablando…

 

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