Iberdrola dicta información en México

Aprovechan el momento

 

La empresa española, en claro pie de lucha por contratos leoninos contra nuestro país, manipula medios

Por Ángel Álvaro Peña

La empresa española Iberdrola ve dónde hay carencia y ahí arroja el hueso. Algunos medios ladran, pero sólo el de adelante sabe la causa.

El aviso de la Secretaría de Energía y de la Comisión Federal de Electricidad acerca de la cancelación de contratos para generar energía limpia produjo una gran actividad al interior de las empresas inversionistas. El 25 de junio, Iberdrola le envió al presidente de la República una carta sobre su voluntad de seguir invirtiendo en México.

México es un buen lugar para invertir pese a lo que digan los conservadores, de otra manera esta empresa no insistiría tanto en hacerlo, luego de que se le condicionaron los términos de los nuevos contratos.

Pero no todas las jugadas de Iberdrola son abiertas, y cree tener un as bajo la manga que no tardó en mostrar. Porque luego de ver el momento político y social que vive el país, tomó determinaciones poco comunes para una empresa extranjera y vio la fragilidad de los medios del país.

Así, la tenacidad de los medios por recuperar un añejo subsidio encontró en el camino de la información la intención de manipular la realidad del país de la empresa española que le dictó la nota a un par de medios cuyo contenido fue repetido sin ton ni son por otros que trataron de sorprender a México, pero no por ello levantaron el movimiento que hubiera querido dicha empresa.

Resulta que creyendo lo que algunos dicen sobre la posibilidad de que la población le dé la espalda al actual régimen, Iberdrola colocó algunas notas tratando de levantar a ciudades contra las disposiciones del gobierno federal, haciendo creer que la posibilidad de crear 2 mil empleos se cancelaba de un plumazo.

Nadie reaccionó como esperaba la empresa española, por su parte, la gente prefiere contratos legales, que subsidios indirectos a empresas privadas nacionales o extranjeras, porque se sabe que este tipo de contratos repercute en menos empleos y tarifas más caras.

Claro, hubo quienes lamentaron la cancelación del inicio de obras porque ya habían pactado favores con la empresa. Es decir, los beneficiarios de siempre se colocaron en primera fila para extender la mano por sus propinas.

Es decir, por un lado, Iberdrola envió a ejecutivos de medio pelo a hablar con los interesados, muy interesados, y decir que se cancelaba el proyecto, decisión “motivada por los desacuerdos con la Comisión Federal de Electricidad, a partir de la nueva política del Gobierno México en materia energética”, pero, por otra parte los dirigentes de la empresa enviaban cartas al Presidente de la República insistiendo en su interés por invertir en nuestro país, y aceptando las nuevas condiciones de los contratos.

Ante esta situación ambivalente, los políticos de la región en el congreso local y federal, acostumbrados a no hacer nada, se creyeron la enemistad de la empresa con el gobierno federal y empezaron a echar agua a su molino en favor y en contra. En su costumbre de informarse de manera superficial y sólo leer los encabezados de las noticias, se autodenominaron defensores de los empleos, o de la inversión extranjera, o criticaban al gobierno federal. Se mostraban iracundos ante una realidad que sólo existía en su imaginación.

La insistencia de la empresa ante la manipulación de la información continuaba pagando espacios y declaraba su propia guerra de papel, mientras sus verdaderos jefes, en España, limaban asperezas con el jefe del Ejecutivo mexicano.

En realidad, no había pleito, ni siquiera en un principio, esa empresa está vacunada contra este tipo de situaciones porque es su costumbre comprar funcionarios públicos para ganar más, y cuando no se puede aceptar los términos legales de dichos contratos de todas maneras representa un gran negocio.

Lo novedoso en este caso radica en que la empresa creyó poder levantar en la población una inconformidad social y crear manifestaciones de disidencia para presionar que se abrieran las obras con los contratos anteriores. No lo lograron.

En el caso de Tuxpan, Veracruz, se produce más del 10 por ciento de la energía del país. Esto crea una conciencia social, producto de la información directa sobre su verdadera situación económica y la gente no se deja manipular ya tan fácilmente.

La Central termoeléctrica Adolfo López Mateos, cuenta con seis generadores con capacidad de generar 2,100 mega watts de energía eléctrica, es también el mayor generador de energía en el país mediante este recurso no renovable. También se encuentra en el mismo municipio la termoeléctrica de Chile Frío, lo cual obliga a la población a tener conciencia sobre el verdadero desarrollo de la energía en la región.

Lo cierto es que el municipio de Tuxpan, y en general el estado de Veracruz, merecen tener una tarifa de luz más accesible, como la que recientemente le fue autorizada a los tabasqueños, pues desde el territorio veracruzano se genera una gran cantidad de energía eléctrica y también se tienen altas temperaturas como en la entidad del sureste.

Esa es la exigencia de la población.

Ante esta insoslayable realidad, los intentos por desestabilizar la percepción de la realidad de los extranjeros, incluso de algunos nacionales, no cabe en la conciencia de quienes tienen frente a ellos el conocimiento de la generación de energía que conocen prácticamente desde que nacieron.

La empresa inversionista finalmente encuentra arreglos y la postura del gobierno federal no quiere pleitos, como trataron de difundirlo en un principio los medios, sino contratos dentro de las leyes del comercio internacional.

La exigencia de los tuxpeños por tarifas más bajas es justa, tan justa como la que ahora beneficia a los tabasqueños.

 

 

 

 

(Foto: Noreste.net)