Las caravanas delinquen

Bisagra

Por José Páramo Castro

La manera en que se conducen los integrantes de las caravanas en diferentes ciudades de México comienza a convertirse en un verdadero insulto a la dignidad humana y ellos no desperdician espacio ni tiempo para dar a conocer cómo piensan y cómo se conducen.

En la caravana del 26 de julio, unos conductores miembros de esas escuálidas caravanas, le compró todos los mazapanes a una mujer indígena que vendía estos dulces en Paseo de la Reforma, a condición de que portara un cartón y lo mostrara a los automovilistas que pasaban por esa vía.

La conducta muestra falta de respeto a la dignidad humana, el desprecio hacia nuestros pueblos originarios, la agresión a la mujer, y la desventaja aprovechada a su favor por la ignorancia de estas personas de la cual no tienen ellas la culpa sino quienes las utilizan para fines que las propias personas vulnerables desconocen.

La mujer con ropa indígena se quedó unos minutos mostrando un letrero en cartón, el cual formó en algún momento parte de una caja. El letrero decía Fuera AMLO con letras rojas. Si para muestra basta un botón esto resume la manera de pensar de esas personas que todavía no tienen el concepto completo de lo que es una oposición social pero que se manifiestan para sentirse muy por arriba de los pobres, que, según ellos, fueron quienes votaron por Morena en general y en particular, por Andrés Manuel López Obrador.

Esta muestra de agresión a la dignidad humana que tiene que ver con el racismo, la intolerancia, la misoginia, la marginación, la segregación de los mexicanos, etc., da cuenta de una manera de conducirse muy añeja, rancia, que debió desaparecer hace muchos años y que esas familias que ya no constituyen una clase social afortunadamente todavía practican como algo cotidiano.

La discriminación se muestra cada vez que salen a las calles, nadie olvida aquel letrero de que no querían ser gobernados por sus sirvientas, y esa añoranza por lo extranjero los muestra cómo son, y están más cerca de la delincuencia que de la posibilidad de que tengan algo que ver con representar a alguien.

¿A quién representan si desprecian al pueblo? ¿De qué país son si agreden a los indígenas que son sus raíces? ¿A quién pueden ayudar si lo que quieren es más para ellos? No es posible que todavía a estas alturas de la civilización haya personas que vivan en la edad de piedra, en el canibalismo social, en la época de la esclavitud. Esa es la política que practicarían diariamente esos grupúsculos de conductores que el ocio los lleva a la práctica de una protesta cuyos verdaderos intereses desconocen.

La ignorancia no sólo la muestran en sus faltas de ortografía, o en la ignorancia de nuestra historia ni en la decadencia mostrada en sus valores propios de la época colonial. Con eso no pueden caminar por el presente y menos aún pretender ir hacia el futuro.

Cómo respetar actitudes como la arriba señalada, de la que incluso dieron cuenta algunos medios en las redes. Se trata de una agresión que implica castigo. De nada sirve que en la Ciudad de México haya leyes de vanguardia si se permiten estos delitos que merecen castigos ejemplares.