Oposición frágil

Bisagra

Por José Páramo Castro

Desde la aparición de la pandemia, los integrantes de la oposición se convirtieron en especialistas en salud, específicamente en enfermedades virales. Ellos, sin excepción, sabían de la noche a la mañana más que los especialistas.

Las muertes por Covid-19, que suceden en el mundo entero, son motivo de cuestionamientos a toda la administración pública y ante la continuidad de la pandemia culpan a la Secretaría de Salud de las muertes, como si se hubieran terminado en el resto del mundo.

La cantidad es muy relativa, pero no por ello dejan de dejar una profunda huella en las familias y en el país entero. La insistencia por asegurar que en México mueren más o que mueren por culpa de las autoridades es una consigna muy abstracta, dado que se trata de una pandemia cuyos orígenes se desconocen, pero los opositores conservadores quieren precisión, aunque en sus gobiernos nunca la hayan plasmado en sus exigencias o en sus gobiernos.

Para hacer notar que existen, los panistas, por ejemplo, exigen la renuncia de cada uno de los funcionarios públicos de la actual administración, tanto que su petición carece de fuerza y es percibida como un alarde de contar con espacios públicos. Ante esta situación los panistas pensaron en aliarse con otros para que sus peticiones diarias y desgatadas cobraran fuerza, y así encontraron a los gobernadores pertenecientes a los partidos de oposición, a quienes su embriaguez de poder les hace pensar que pueden ser especialistas en medicina.

Ahora nueve gobernadores del PAN y del PRI exigen la renuncia de Hugo López-Gatell, porque siguen muriendo personas. Se sabe, de sobra, que las medidas adoptadas por México ante el coronavirus son iguales a las de la mayoría del mundo; sin embargo, los opositores insisten en colocar a México como uno de los países donde hay más muertes y esa es la razón por la que piden la renuncia del subsecretario.

La inconsistencia de argumentos de la oposición tiene que recaer en la muerte de quienes padecieron Covid-19, para así negar la propia como organización o partido. Es en la muerte de los mexicanos como basan sus consignas como un intento por darle fuerza al miedo social para que, a través de este, la población se vuelque contra el gobierno federal.

Pero la gente ve muy claro, sobre todo luego de tantos años de engaños y corruptelas donde los que ahora quieren la renunciad de un especialista estuvieron involucrados en operaciones fraudulentas, corruptas, ilegales o por lo menos fueron omisos ante tanta manipulación de dinero e influencias en los sexenios anteriores. Desde luego ahora se dirán presos políticos y víctimas del comunismo.

Buscan hasta abajo de las piedras especialistas, expertos, inventores, charlatanes, adivinos, innovadores que echen abajo los cálculos y la estrategia del gobierno federal; sin embargo, cuando llegan al detalle que tanto exigen, cuando es momento de precisar razones de peso y exponer datos duros, prefieren aliarse al gobierno federal y decir que están a la orden del presidente de la República.

La oposición se debilita ante la carencia de pruebas de peso, ve, con amargura, cómo sus argumentos se diluyen en el debate y que no tienen verdaderas razones para explicar su oposición más que la nostalgia por los privilegios que les han sido arrebatados por su verdadero propietario: el pueblo.