Reviven a exfuncionarios

Los expertos del pasado

Los opositores nombran expertos a quienes estuvieron en áreas de gobierno para debatir con los que ahora están en el poder

Por Ángel Álvaro Peña 

La pandemia colocó a los exsecretarios de Salud en la primera línea de la trinchera para tratar de descalificar las acciones del sector salud como si ellos hubieran hecho un buen papel, luego de que con su consentimiento dejaron de construir hospitales que fueron inaugurados sólo en la fachada.

Son memorables los edificios que en todo el país le llamaban hospitales, y los sumaban a las obras del sexenio. Esos mismos exsecretarios de Salud del PRI y del PAN, ahora unidos más por el resentimiento que por la nostalgia, son los que ahora quieren corregir a los especialistas del presente, sin los suficientes conocimientos ni la auténtica convicción.

Su gran pretexto es el número de muertos, como si en el resto del mundo no hubiera muertos por Covid-19. Pero la cerrazón y la rabia que les caracteriza los convierte en defensores de ellos mismos, a pesar de que saben que la población rechaza todo lo que hicieron día tras día cuando eran responsables de la salud de los mexicanos.

Si hubo corrupción en los sexenios de este siglo fue en el sector salud, su complicidad con los grandes laboratorios farmacéuticos, sus obras inconclusas, privatizaciones, facturas falsas, sobreprecios, el dinero del IMSS otorgado a chayoteros, la duplicidad de funciones, el encarecimiento artificial de medicamentos, la búsqueda de puestos políticos desde la procuración de salud, etc.

A pesar de todo ello se burlan de la dignidad de la población y menosprecian la memoria e inteligencia de los mexicanos tratando de meter en los medios sus conclusiones con calzador. Y esto sucede no para impulsar la vacuna o para coadyuvar, como expertos que dicen ser, a solucionar la pandemia con propuestas prácticas y no pronosticar el fin de la pandemia ya que fue atacada desde el gobierno federal, sino para descalificar el trabajo que se hace.

Imaginemos que la pandemia hubiera existido con las administraciones de Fox, Calderón o Peña Nieto. En primer lugar, habría nuevos funcionarios millonarios vinculados al Sector Salud y, desde luego, muchos más muertos. Nadie puede negarlo.

Los gobiernos anteriores no se caracterizaron por sus ideas y mucho menos por su preocupación por la población sino por la ansiedad de hacerse ricos de la noche a la mañana. En ese panorama la pandemia hubiera matado por lo menos al doble de mexicanos.

Esos tres sexenios fueron de improvisación, con gente en las diferentes responsabilidades gubernamentales sin el perfil adecuado. Ahí están ahora lamiendo las paredes callejeras del pasado desde la esquina del desprestigio Julio Frenk Mora, José Ángel Córdova, Salomón Chertorivski y José Narro Robles. Que representan la derrota de la salud gubernamental ante las enfermedades de los mexicanos.

Estos vivales ofrecieron una conferencia de prensa conjunta descalificando la estrategia del Covid-19, seis meses después de su inicio. Pero para ellos es el mejor tiempo, porque las elecciones están próximas y el combate a la pandemia no es algo que les interese. Dicen que se ocultan datos, cifras, números de muertes, pero no dan alternativas para evitarlas.

Así, los representantes de los regímenes de corrupción ahora responsabilizan a la actual administración de tener una mala estrategia, probablemente se acaban de dar cuenta que hay pandemia. Su divorcio de la realidad del país demuestra que les interesa que su voz se escuche en tiempos electorales y no al inicio de la pandemia.

Su elocuencia es mayor que su conocimiento y su impacto publicitario mayor que su preocupación por la salud, de tal suerte que no falta quien quiera someterlos a un juicio penal y llamarlos a cuentas ante la Cámara de Diputados.

La palabra utilizada en los medios de moda y que ha servido para llenar espacios es: expertos. De hecho, a algunos de estos personajes les siguen llamando médicos cuando en realidad son burócratas oportunistas en su gran mayoría. Porque, por ejemplo, José Narro Robles, no practicó la medicina durante el tiempo que trabajó en la UNAM; impartir cátedra no es practicar la medicina. Su trabajo burocrático en la gris administración como rector, tampoco lo fue. Se dedicó a entregarle al PAN la institución.

Pareciera una guerra entre expertos, a los que sacan de cualquier universidad privada, sin más conocimientos que los que les pide medianamente la cátedra y los profesionales que combaten, noche y día la pandemia.

La oposición en México se ha dedicado a destruir, porque es mucho más fácil. Así, destruyen lo que se hace con críticas y la facilidad que ofrecen los medios a través de sus principales espacios, para servir de caballito de Troya y nunca proponen nada, sólo denuestan. No saben sugerir ni la manera de reconstruir sus partidos o sus reputaciones.