Catedral verde olivo

Postigo

Por José García Sánchez

Al perder la posibilidad México Libre de convertirse en partido político hay un gran perdedor oculto tras sotanas y templos, se trata de un clero que vio en esa organización la oportunidad de colocarse en posiciones políticas como vanguardia de un movimiento que intenta tomar el poder.

El clero desde el católico hasta el evangelista ahora renuncia al reino espiritual para pelear, a ultranza, por el poder terrenal, de ahí a que toda expresión que provenga de sus instancias puede ser creíble aunque no verdadera. El conservadurismo ganó espacio al espíritu que dicen algunos prevalece o debe ponderar en todo acto de su grey y los fieles se convierten en militantes en busca de posiciones políticas y administrativas para, según afirman curas y pastores, entregarle a Dios el poder.

Ante la pérdida de la posibilidad de convertirse en parte de la oposición para imponer sus criterios conservadores, el clero dio la cara y la batalla, desde luego que al imperar el conservadurismo sobre la fe, echaron mano de los medios que resentidos en su falta de subsidio y de los autodenominados periodistas que, extraviados en lo que llaman despojo de sus propinas, están ahora al servicio del pasado.

Qué más quisiera el clero y sus espontáneos voceros Pedro Ferriz de Con y el psicópata que dirige Frenaa, que las leyes de reforma nunca se hubieran firmado. Porque ahora, ante la desesperación de no tener trinchera política utilizan sus propios medios para mentir y chantajear, al afirmar que la Catedral Metropolitana había sido tomada por el ejército y sacado a la calle a los sacerdotes, lo cual en ningún momento fue verdad, pero hay que mentir para poder desgastar un gobierno que cuenta con el apoyo de la mayoría de los mexicanos. El motivo de dicha toma supuesta era la celebración de las fiestas patrias en el Zócalo de la capital.

En un arranque de fanatismo, que no son novedosos en algunos vocingleros del conservadurismo, dieron la noticia como si se tratara de una declaración de la Arquidiócesis Primada de México. De inmediato, desde esa misma instancia el sacerdote Carlos Aguiar Retes, arzobispo Primado de México, lo desmintió, pero los medios ya se habían dado vuelo diciendo que el ejército había tomado las instalaciones y que impedía la entrada al templo.

En el inconsciente de algunas personas no solamente está fresca la postura de Plutarco Elías Calles de cerrar y quemar templos, y de una guerra cristera que nunca tuvo razón de ser. Así, en ese contexto y con la rabia contenida dieron a conocer una mentira tratando de convertirla en verdad.

Posteriormente, un sacerdote que regularmente se convierte en vocero de la iglesia Católica en la CDMX, José de Jesús Aguilar, subdirector de radio y televisión de la Arquidiócesis de México cura de la Iglesia de San Cosme y Damián, de la calle de Serapio Rendón, en la colonia San Rafael, volvió a desmentir la nota falsa de quienes usaron la religión católica como herramienta para atacar al gobierno federal.

En este juego maniqueo de buenos y malos, los muy elementales voceros del clero, muestran que son capaces de mentir para desgastar por el simple hecho de tener un micrófono enfrente, lo cual los convierte no sólo en enemigos de la verdad sino en un verdadero peligro para la democracia y del país, aunque aseguren que luchan por México. La mentira no es sinónimo de acto de fe ni la verdad es siempre un legado religioso.

Este es uno de los motivos por los cuales los miembros de la oposición se desvanece por sí sola y todavía desconoce que su principal enemigo son ellos mismos.