El PAN sin moral

Bisagra

Por José Páramo Castro

A unos días del aniversario del Partido Acción Nacional la diputada federal Nohemí Alemán Hernández, renuncia a ese partido para afiliarse a Morena.

Un día después de esta deserción el excandidato del PAN a la presidencia anuncia su regreso, “de lleno” a la política y horas después dice que siempre no se integrará a esas actividades. Porque al mismo tiempo que el ex candidato lanzaba a los medios un video se le notificaba que está citado por la Unidad de Inteligencia Financiera. Es decir, la que califica “es tan burda que no resiste el más mínimo análisis”.

Según Lozoya Anaya lo presionaba a través de tres teléfonos diferentes y lo amenazaba.

Lo peor en este caso es que las declaraciones de Lozoya implican a más panistas que a priístas, mostrando la complicidad que crea nexos más fuertes que la amistad entre unos y otros.

Los panistas como segunda fuerza electoral no cogobernaron en dos años, se la pasaron dos años criticando al gobierno, pero sin ver hacia la población, trataron de desgastar a las autoridades sanitarias con el riesgo mortal de que algunos mexicanos le hicieran caso y renunciaran a las medidas recomendadas ante la pandemia.

La desbandada que sufrió el PAN de miles de militantes que se fueron a abrir camino a México Libre, ahora son convocados por la cúpula panista para que regresen. Se saben débiles y que sólo con alianzas pueden sobrevivir. Difícilmente regresarán los panistas que salieron del PAN, aunque probablemente voten por Acción Nacional ante la ausencia de una alternativa de ultraderecha con registro.

Ahora el PAN tiene 77 legisladores en la Cámara de Diputados y Morena 252, es decir dos más de la mitad.

La fuerza de Morena radica en los simpatizantes y en el Congreso, la filiación al partido es tan fluctuante como las ideas de sus dirigentes. Es decir, la gente vota por Morena, pero este partido carece de voto duro cuantificable, probablemente le dará una idea a sus nuevos dirigentes en la encuesta que renueve líderes, pero no hay padrón en el que nadie pueda confiar.

El PAN está desesperado, tanto que para robarle la identidad a los guanajuatenses pintó de azul la base del monumento a El Pípila, que es originalmente de cantera rosa, que otorga identidad a los habitantes de esa ciudad. El monumento fue creación de Juan Fernando Olaguíbel, a base de cantera rosa y fue inaugurado en septiembre de 1939.

El PAN carece de apego al país, así lo han demostrado más de uno de sus gobernantes, en los tres niveles de gobierno. Su identidad es el partido y sus colores lo de un logotipo que muestra su anacronismo. Si el PAN no hace alianza con el PRI dejará de ser la segunda fuerza partidista del país, aunque asegure que ganará la mayoría en el Congreso. Lo cierto es que el liderazgo poco menos que mediocre de Marko Cortés le ha costado muy caro.

La doble moral de los panistas, carentes de honestidad, tendrán poca posibilidad de tener grandes logros en las próximas elecciones, con aspirantes a gubernaturas cuya conducta anterior los descalifica, como es el caso de Mauricio Kuri, que quiere Querétaro o Gustavo Madero que quiere Chihuahua, cuando ambos trataron de golpear físicamente a la presidenta de la Mesa del Senado, Mónica Fernández, porque no estaban de acuerdo con la mayoría, uno de ellos terminó en el suelo, abatido por una senadora.

Ricardo Anaya, creyó amnésicos a los mexicanos, igual que el resto de los panistas. La memoria social y el miedo lo regresó a su casa de Atlanta.