Defensores de García Luna

Bisagra

Por José Páramo Castro

Cuando todavía existían personas que negaban el activismo de los periodistas convencionales en su labor diaria, surge el sabotaje del que fueron protagonistas en el juicio contra Genaro García Luna, al impedir escuchar al juez con ruidos que se hicieron con toda la intención de que fuera cancelada la audiencia y decidiera posponer la audiencia.

El juicio fue público a través de una plataforma y esto facilitó la lucha de algunos periodistas para que no se juzgara a alguien que al parecer defienden y, sobre todo, no quieren que hable. Los comunicadores mexicanos tienen mala fama en el extranjero, prueba de ello es el montaje de Loret en la detención de Florence Cassez, exhibido como mentiroso en Francia y el resto de Europa. A esto podría adjudicarse que la credibilidad sobre las noticias de nuestro territorio carezca de importancia, ya sea a favor o en contra de la actual administración.

Más de un periodista mexicano se autoinvitó a la audiencia que se esperaba desde hace varias semanas para conocer la reacción de la defensa de García Luna, a quien se le vincula con Felipe Calderón Hinojosa en hechos delictivos graves.

Cómo no iban algunos periodistas y sus patrones a defender a Felipe Calderón si durante su administración gastó 39 mil 040 millones 580 mil 390 pesos para que hablaran bien de su gestión. Como se sabía ilegítimo gastó 4 mil 66 millones 275 mil 300 pesos en publicidad. Cantidad que se duplicó en su último año de gobierno al desviar de las prioridades 8 mil 403 millones 289 mil 200 pesos.

Ahora esos mismos medios exigen que se detengan las obras que no son prioritarias y los recursos se destinen al Sector Salud, un sector que se estancó en su capacidad de atención a causa de este desvío de recursos. Dos Bocas arrojará gasolina más barata y certeza laboral en el deteriorado gremio petrolero y el Tren Maya reactivará la economía del sureste. Son prioridades por lógica y no por capricho.

Estos cambios drásticos en los destinos de los dineros que el gobierno administra no pueden perdonarlo los medios y sus voceros, que se quedaron esperando que todo fuera igual y ahora ven que era en serio el retiro de un subsidio que nunca debió existir y por ello se dicen decepcionados. Esta es la causa más importante, si no es que la única, que explica que deben defender el pasado y en ese intento salvar a Felipe Calderón, quien fue muy generoso con los medios en su círculo vicioso: dinero a cambio de mentiras.

Durante la audiencia, cuyos resultados pudieran ser importantes, los periodistas mexicanos hablaban, gritaban, tosían, estornudaban, se saludaban, hacían ruidos con objetos. Fueron advertidos por el juez Brian Cogan, para que guardaran silencio o de otra manera tendría que suspender la sesión. Eso era lo que querían los acomedidos periodistas mexicanos que evidenciaron quién es su villano favorito sino su defensa a ultranza.

Estas acciones, evidentemente con un propósito, deberían ser tomadas en cuenta dentro de este proceso. No puede quedar impune una acción de esta naturaleza con evidentes intenciones. Bien se dice que cuando los periodistas son noticia algo muy malo sucede con la información.