BELTRONES, EL ÚLTIMO DE LOS POLÍTICOS

Con la salida de Manlio Fabio Beltrones de la presidencia del CEN del PRI el futuro de este partido se antoja incierto

BELTRONES, EL ÚLTIMO DE LOS POLÍTICOS

Por Ángel Álvaro Peña

Luego de la renuncia del ex go¬bernador de Sonora a la presi¬dencia del CEN del PRI, pudo advertirse que lo colocaron en una posición comprometedora para sacarlo de la jugada presidencial que tendrá lugar en las urnas en 2018.
El PRI se olvidó de formar cuadros, la dinámica de la búsqueda del poder y los reveses que recibió a partir de 2000 cuando ganó el PAN la Presidencia de la República, le impidieron voltear al inte¬rior de su organización para crear cua¬dros, de tal suerte que los pocos que hay, se fueron desgastando en la práctica del poder y ahora no cuenta con jóvenes ca¬paces de revertir los errores de genera¬ciones anteriores y sus consecuencias.
Así Manlio Fabio Beltrones se convirtió en el mil usos del PRI desde la llegada de Enrique Peña Nieto al poder, una vez que lo sacaron de la carrera presidencial para simular una competencia interna entre precandidatos que fue totalmente innecesaria porque hasta el más ingenio sabía que el bueno era el actual Presiden¬te de la República.
A pesar de que estaba al margen de esta posibilidad, Manlio Fabio operó como ningún otro cuadro del PRI en favor de su partido y de los candidatos, incluso creó toda la maquinaria necesaria para que el Partido Verde se convirtiera eternamente en el apéndice del tricolor, y dependie¬ra absolutamente de él, y no cambiara, en un futuro, de partido. Porque el Ver¬de ha cambiado de socios radicalmente para mantener el registro.
El PRI necesitaba un líder como Manlio Fabio Beltrones no sólo para ordenar la casa, sino sobre todo para unir a los priís¬tas. Su encargo o su responsabilidad per¬sonal era la de cohesionar a un partido indisciplinado, que empezaba a disper¬sarse no sólo con deserciones sino con conductas poco leales a la institución.
Para la administración pública el único encargo válido para Beltrones era el de unir al partido. Las diferencias necesa¬rias entre partido y poder se diluyeron desde hace muchos años y la injerencia del Jefe del ejecutivo sobre la cúpula del PRI no sólo es una costumbre sino un vi¬cio.
Pero los tiempos de sucesión presiden¬cial y de la renovación de 12 gubernatu¬ras llegaron sin sentir y en primer lugar era necesario sacar a Beltrones de la ju¬gada electoral 2018, y en segundo, impe¬dirle que escogiera candidatos porque la estrategia electoral estaba trazada desde tres puntos centrales de la política na¬cional: La Presidencia dela República, la secretaría de Hacienda y la secretaría de Gobernación.
Entonces debió actuarse con contunden¬cia, incluso con rudeza, y a pesar de las recomendaciones que hizo Manlio Fabio por exigir la renuncia a gobernadores que deterioraron al PRI en las elecciones nadie le hizo caso. Simplemente lo igno¬raron para hacer más evidente su aisla¬miento del poder.
Así, la responsabilidad de la derrota elec¬toral, donde el tricolor dejó de gobernar a 19.6 millones de personas la endilgaron a Beltrones, aunque él no haya tenido nada que ver con la selección de candi¬datos.
Las elecciones del 5 de junio fue un revés para el PRI de la magnitud del impues¬to por el PAN en 2000, sin embargo, se intentó minimizar esta gran derrota. Condición a la cual se suma la salida de Beltrones de la Presidencia del CEN y la llegada de alguien desconocido para las bases y más aún para la población.
El PRI así, dejó de ser hegemónico con la alternancia presidencial del año 2000, pero el pasado 5 de junio vivió su segun¬do revés histórico: en un día dejó de go¬bernar a 19.6 millones de personas. Lo que se vio en 12 elecciones para renovar gubernaturas es que no hay un partido único en la mente del elector, la plurali¬dad es una opción y el ciudadano evalúa buenos o malos gobiernos.
Cuando asuman los nuevos mandata¬rios el PRI estará en su nivel más bajo de gobiernos estatales, lo que no le pasó ni cuando perdió la Presidencia en el año 2000, según la investigadora de la UNAM, Rosa María Mirón Lince, autora del libro El PRI y la Transición Política en México.
“Ese año se quedó con 19 gubernaturas y en 2006 tenía 17. Ahora tiene 15, sin Chiapas, que es del PVEM. Es algo inédi¬to, porque se trata de pérdida de guber¬naturas en un contexto en el que tiene la Presidencia, está en el poder y estamos en vísperas de 2018”.
Tras la etapa de impugnaciones se asu¬man todas la gubernaturas recién elec¬tas, 58.8 millones de mexicanos serán gobernados por el PRI y aliados PVEM-Pa¬nal.
Otros 60.6 millones de pobladores que¬darán bajo administraciones de oposi¬ción al PRI.
Las 15 entidades que gobernarán (ocho el PAN, tres en alianza PAN-PRD y cuatro el PRD) tienen 55.7 millones de habitantes.