Eficiente labor del Mecanismo de protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas, afirman beneficiarios

ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

 

El comunicador es también un defensor de los derechos humanos, porque estar informado implica practicar el derecho a informar y a ser informado.

Un periodista, se informa, testifica, argumenta, investiga e informa.

Los informados al recibir estas noticias ejercen también el derecho a estar atento del acontecer del país y de las implicaciones de su realidad.

La violación de los derechos no sólo implica sancionar a quienes violentan esas normatividades sino prevenir que estas agresiones no sucedan.

El mecanismo de protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas, adscrito a la Secretaría de Gobernación, prevé las violaciones a los comunicadores, periodistas y defensores de los derechos vitales del ser humano que por alguna razón son amenazados a causa de su trabajo.

Es decir, aquí hay un doble delito de ahí la importancia de redoblar esfuerzos por preservar la integridad física de quienes no sólo practican una tarea social, sino que su ejercicio diario tiene que ver con la implicación de denuncias, apego a la ley, rigidez en el estado de Derecho, defensa a los derechos más elementales, etc. Un defensor de los derechos humanos, así como los comunicadores se convierten en una parte vulnerable de la sociedad, esto no quiere decir que sean frágiles o endebles; débiles o carentes de valor intrínseco sino una figura que está en el centro de las ambiciones de quienes violentan otros derechos.

Porque violar los derechos humanos es una consecuencia de otras violaciones, de otros ilícitos. Vulnerar los derechos humanos forma parte de un acto de agresión mayor a la sociedad, pero no es el objetivo sino el medio para lograr otros beneficios fuera de la ley.

Así, si se quiere robar, primero hay que desaparecer, secuestrar, amenazar o torturar a quienes vigilan que no se robe nada, nadie. Y esta violencia contra alguien, es la violación a los derechos humanos que se hace muchas veces desde el poder.

La violación a los derechos humanos es un robo que padece cada persona contra su libertad y esto debe ser sancionado de manera ejemplar.
Es por ello que el mecanismo que instrumenta la Secretaría de Gobernación en protección diaria a los periodistas amenazados en riesgo de ser vulnerados por quienes quieren cometer ilícitos, se convierte en el principal escudo que evita que haya más golpes contra los comunicadores, líderes sociales y defensores de los derechos humanos.

Ante esta realidad el mecanismo es la instancia federal que tiene la misión de proteger a personas defensoras de derechos humanos y periodistas que sufren agresiones con motivo de su labor.

Porque cuando hay intereses concretos de por medio, una simple investigación puede resultar peligrosa para quienes no actúan de acuerdo a la ley. Así, “las personas físicas, como medios de comunicación y difusión públicos, comunitarios, privados, independientes, universitarios, experimentales o de cualquier otra índole cuyo trabajo consiste en recabar, generar, procesar, editar, comentar, opinar, difundir, publicar o proveer información, a través de cualquier medio de difusión y comunicación que puede ser impreso, radioeléctrico, digital o imagen”.

Cuando algún periodista o persona defensora de derechos humanos sufre agresiones relacionadas con su labor, puede acudir a este Mecanismo para obtener protección; desde luego que todas las instancias que implica el mecanismo hace sus propias conclusiones y determina que ese comunicador o defensor de los derechos humanos se hace acreedor de su mecanismo que seguramente en más de una ocasión le ha salvado la vida a un mexicano.

Porque así como debe ser estricta la defensa de la vida, la protección de quienes protegen; así también debe ser rígida la determinación de la junta de gobierno, que encabeza este mecanismo.

No basta con el hecho de que un comunicador diga que es perseguido o amenazado, se investiga, desde luego mientras tanto ese personaje es protegido.

Pero si la Junta de Gobierno del mecanismo determina que no es acreedor de una protección, no se obtiene por capricho o por paranoia, ni por comodidad o confort.

De esta manera, la instancia máxima del mecanismo toma decisiones para la prevención y protección de las personas defensoras de derechos humanos y periodistas.

Hasta la fecha no ha habido un solo mexicano que haya sido agredido por falta de protección del mecanismo, a menos que no lo hayan querido solicitar, opción que deben elegir sin presiones ni sugerencias.

Las decisiones sobre proteger o dejar de hacerlo a alguien no han tenido errores ni ha habido un solo caso en el que deban arrepentirse de no haber otorgado este cuidado que es responsabilidad del Estado mexicano… esta columna aparece todos los lunes, miércoles y viernes.