Golpe de estado a La Bola

POSTIGO

Por José García Sánchez

Cuando el jefe de gobierno pintaba paredes, encabezando una cuadrilla de protagónicos funcionarios públicos en busca de empleo, en Coyoacán, en manos todavía de Mauricio Toledo, oficialmente anterior delegado político que tiene como títere a Valentín Maldonado, actual delegado perredista, daba un golpe de estado a las finanzas de uno de los mercados de mayor tradición en la ciudad de México. Luego de que meses antes se diera a conocer el negocio de los dos delegados de Coyoacán, que actúan contra los intereses de los locatarios del mercado Montserrat La Bola, que inició con el regalo que José Valentín Maldonado otorgó a la lideresa de ambulantes Mary Cruz Ruiz Soledad, consistente en el espacio de la escalinata de la entrada principal de dicho mercado, y que continúa con la construcción arbitraria de locales alrededor del inmueble, la venganza no se hizo esperar. Ante la denuncia, las autoridades delegacionales vieron interrumpida su oleada de corrupción y enriquecimiento, así que optaron tomar por la fuerza toda ganancia económica de la administración de dicho mercado. Desde hace poco más de 20 años, la vía pública alrededor del mercado, fue invadida por comerciantes ambulantes encabezados por Mary Cruz Ruiz Soledad, quien aceptó este espacio cuyas ganancias se reparten entre ella y los dos delegados. Ante la denuncia pública, la venganza de los funcionarios públicos de la delegación, encabezados por esa pareja de diablillos extravagantes, delegados ambos, acostumbrados a compartir todo, hasta el poder, la venganza no se hizo esperar: la delegación se adueña de los ingresos del mercado, dejándolos sin ingresos. Es decir, el dinero que entre por concepto del ingreso a los baños será propiedad dela delegación y no del mercado, dejando sin recursos la administración de ese lugar que a duras penas puede sobrevivir de manera decorosa. Las autoridades delegacionales no soportaron las denuncias que se hacen en diferentes puntos del inmueble a través de mantas y pancartas que exigían la expulsión de la lideresa de ambulantes del mercado, porque han rodeado de puestos el mercado, dejándolo sin lugar para que los habituales clientes del m mercado se estacionen. Los uniformados quitaron todas las mantas de protesta en el mercado. El robo de los ingresos no fue fácil para los funcionarios de la delegación, la negativa de los locatarios fue contundente, de tal suerte que debió intervenir la fuerza pública para doblegar a los indignados dueños originales de esos ingresos. Así, superiores en número y en fuerza, los uniformados se dedicaron a golpear a mujeres, niños, ancianos hombres y jóvenes hasta que se apoderaron del lugar por la fuerza. El operativo estuvo encabezado por el jede de Mercados, Luis Miguel Bustos Fonseca, quien manejaba a los uniformados discrecionalmente, para reprimir y amedrentar a los locatarios. La acción dirigida desde su cómoda oficina por Valentín Maldonado fue un golpe de estado contra una de las fuentes de trabajo más tradicionales y auténticas de la ciudad de México y de Coyoacán, en particular. Una acción perredista que con la complicidad de las fuerzas represivas de la Secretaría de Seguridad Pública, que comanda Hiram Almeida Estrada, se convierten en un atentado contra los usos y costumbres de la circunscripción y en un acto de autoritarismo que no tiene precedente en la capital del país.