Paisajes después de la batalla

LA ESCENA NACIONAL

Por Marco Antonio Medina Pérez

Juan Goytisolo, el extraordinario escritor español, acaba de morir. De entre sus muchas obras dejó una con el título al que alude esta columna. En “Paisajes después de la batalla” Goytisolo muestra el caótico universo de culturas contenidas en un barrio parisino y los trasiegos en la mente del personaje principal, que lo ocupan en diversas batallas personales. Con semejante título también Andrés Wajda, el célebre cineasta polaco, rodó una memorable película donde narra los difíciles días de los prisioneros de un campo de concentración, después de su liberación en Alemania. En México, los paisajes después de la batalla electoral que acabamos de vivir muestran los estertores de un sistema que se niega a morir y las luces de un amanecer que no termina de alumbrar. La democracia sigue siendo un deseo y un proyecto, más que una realidad.

En el estado de México y en Veracruz se dio con mayor crudeza lo que conocemos como elección de Estado, una forma sistemática de usar el poder estatal para favorecer al candidato que conviene al grupo en el poder. En cierto sentido se puede hablar de una elección de régimen, dado que en última instancia es el régimen el que se beneficia, más allá del partido que lo represente.

En Veracruz, por ejemplo, el régimen está representado por el gobernador Yunes Linares. Llegado al poder denunciando al defenestrado Duarte, él también tiene denuncias en su contra por diversos ilícitos cometidos en su paso por la función pública, particularmente al frente del ISSSTE. Contando con el poder del dinero obtenido en una renegociación de la deuda pública de Veracruz, avalada por el Congreso local con la sola oposición de MORENA, el gobernador Yunes financió y llevó a cabo la operación de Estado por la que su partido obtiene 32% de la votación, por encima del PRI y MORENA, que obtuvieron 18 y 17.5% respectivamente. Todo esto de acuerdo con el PREP, cuyos datos no son definitivos. Aparte del dinero a manos llenas de los operadores panistas, el gobernador dio cuenta de un activismo político que no fue acotado por la veda electoral. Así las cosas, las cuentas que entregue Yunes Linares a Margarita Zavala la fortalecerán rumbo a la definición de la candidatura presidencial panista.

A diferencia de Veracruz, en el Estado de México el encargado de la elección de Estado no fue el PAN sino el PRI. Con los recursos que a manos llenas se repartió en dicha entidad, el gobierno de Peña Nieto, de Eruviel Ávila y de los municipales afines, hubieran podido resolver parte de los graves problemas que aquejan a dicha entidad. La presencia de todo el gabinete con cualquier pretexto durante la campaña, así como haberles dejado tareas operativas para el día de la elección, habla de la enorme importancia que le dio Peña Nieto al proceso electoral en su estado, así como de hasta dónde están dispuestos a llegar con medidas violatorias de la ley y de toda ética política para sostenerse en el poder.

En el Estado de México es donde se ven con mayor crudeza los estertores de un régimen que se niega a desaparecer. Dispuesto a todo, no le ha importado al régimen regresar a los antiguos métodos, al aire libre, y a la compra en efectivo, ya ni siquiera en tarjeta. Y a comprometer lo mínimo de pudor republicano que debe de tener un gobierno que debe representar a todos y no a una camarilla.

El hambre y la ignorancia siguen siendo los pilares sobre el que se sostiene el régimen. Sobre el hambre y la ignorancia es que los funcionarios públicos hicieron su labor proselitista a favor de Del Mazo. Sobre el hambre y la ignorancia compraron conciencias y voluntades. Pero hoy tuvieron que gastar aún más. Cada elección es más costosa porque cada vez es más la cantidad de gente que abre los ojos, a pesar de la pobreza reinante y el desaliento.

MORENA y su candidata, la maestra Delfina Gómez, lograron más de un millón 800 mil votos. Hace 6 años, el candidato del movimiento fue Alejandro Encinas y logró poco más de un millón de votos. El salto es evidente. Morena solo, sin alianzas, ha poco menos que doblado su votación. Eruviel Ávila logró la gubernatura con 3 millones de votos. Hoy Del Mazo apenas raspa los 2 millones. El retroceso es indudable. El PAN se fue a pique en este estado: la excandidata presidencial sólo aumentó 50 mil votos a los obtenidos hace 6 años por el oscuro Luis Felipe Bravo Mena, para sumar 650 mil votos. Pareciera que finalmente las cúpulas panista y perredista hicieron una alianza de facto, como las que acostumbran, y decidieron apostarle de último momento al candidato del PRD, que pudo sumar así un millón de votos. El llamado de López Obrador para unirse a la maestra Delfina y evitar que el PRI se alzara con la victoria era cierto y previsor. Sin embargo, el PRD prefirió la ruta del esquirolaje. El único beneficiado hoy en día es el PRI.

Pero esta historia aún no termina. Viene el capítulo por la limpieza de la elección. Ya Andrés Manuel lanzó nuevamente la consigna del voto por voto, casilla por casilla. El PREP está plagado de inconsistencias. Sólo una revisión de todos los paquetes electorales le podrá dar certeza a los resultados, por lo menos los plasmados en las actas, pues la compra del voto no consta en ellas.

Hoy más que nunca necesitamos que se rompa el círculo vicioso del hambre, la ignorancia y la compra del voto, que recrea a su vez más hambre y más ignorancia. ¡Que despierte el leñador!, pedía Pablo Neruda. ¡Qué despierte el ciudadano!, pedimos nosotros, para que despierte el más adormilado, el más perezoso, el más atrasado en sus sueños. Ojalá y estas páginas sirvan para despertar a uno que otro.

marco.a.medinaperez@gmail.com