Esparza, el inmortal

A pesar de todo

El secretario de Comunicaciones y Transportes no sólo ha librado la destitución sino la cárcel por las corruptelas que lo acompañan a lo  largo de su vida como funcionario público

Por Staff

Si en este momento se le ocurriera a Gerardo Ruiz Esparza insultar en público al Presidente de la república, seguramente la respuesta sería simplemente una amplia sonrisa.

Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, goza de toda la confianza del poder, aunque debería ser el funcionario menos confiable.

Ante la dramática muestra de impunidad ocurrida en el Paso Exprés de Cuernavaca, explicó que las lluvias atípicas de tres días provocaron una creciente de ocho metros que arrastró basura y taponeó el drenaje, lo que originó el reblandecimiento del suelo y el socavón que se abrió.

Lo que quiere decir que el material con el que se construyó no era el adecuado, y por lo tanto Construcciones Aldesem y Epccor, no era la constructora adecuada. Empresa que seguramente fue clasificada como la mejor por el propio Gerardo Ruiz Esparza, pero él simplemente responsabiliza a los usuarios de ese camino por tirar la basura en sus arroyos.

Achacó la acumulación de basura en el drenaje como la única causa del orificio, señaló como si fuera un experto:  “Esa basura… lamentablemente taponeó un drenaje que está por debajo de la carretera, que ha funcionado muy bien a lo largo de 40 años”, luego aseguró que dicha obra cuenta con las “certificaciones necesarias” de su construcción, la cual fue inaugurada apenas hace tres meses por el Presidente de la República Enrique Peña Nieto, amigo inseparable de Ruiz Esparza desde hace más de 15 años de trabajar codo a codo.

Antes de su inspección y de cualquier peritaje el secretario  reiteró: “El tema no es el Paso Exprés, fue el subsuelo el que se reblandeció y provocó que se dañara el Paso Exprés”.

Si para sembrar se hace un estudio de la vocación del suelo y del subsuelo, para construir es necesario estudios más profundos que toda constructora debe llevar a cabo, para que ese reblandecimiento del que habla Ruiz Esparza no suceda.

Hay, dentro y fuera de la administración pública, empresas o departamentos de supervisores de obra, que por lo regular son contratadas para avalar la calidad de la construcción; sin embargo, en este caso no hubo supervisión y si la hubo, debió encontrarse con alguien que a cambio de hacerse de la vista gorda recibieron una buena suma de dinero.

Este accidente que pudo evitarse puede ocurrir en cualquiera de los caminos del país realizados por la SCT, o Construcciones Aldesem y Epccor, o por OHL, que cobra mucho el peaje desde la llegada de la actual administración que tiene a su cargo el secretario inmortal.

Con excusas de las que un niño parvulito se avergonzaría, el secretario señaló que todas las carreteras representan un riesgo, pero acotó: “si hay algo que esté mal hecho, habrá que asumirlo; si hay falla técnica, habrá que asumirla”.

La obra presentó problemas con los colonos desde antes de que se construyera. Los vecinos de Chipitlán, Acapantzingo y Chapultepec, han llevado a cabo movilizaciones e incluso bloqueos porque los malos terminados de la obra han provocado inundaciones a viviendas de esas comunidades.

LA TRAGEDIA

Ahora la corrupción tiene consecuencias fatales y su impunidad sigue invitando a todos los funcionarios públicos a afiliarse al club de los deshonestos. En ese incidente que nunca debió ocurrir, un automóvil cayó con dos ocupantes que murieron, Juan Mena López y Juan Mena Romero. Los familiares serán indemnizados.

Pero para la frialdad de los burócratas es cuestión sólo de indemnización el problema, todo dentro del esquema de burocratismo, tal como sucede con el anuncio de que el Colegio de Ingenieros realizará un peritaje de lo ocurrido y determinará responsabilidades, en su caso.

El Paso Exprés Tlahuica, fue inaugurada en abril pasado por el presidente Enrique Peña Nieto. 

Poco antes de las 6:00 horas, el automóvil en el que viajaban un hombre de 56 años y su hijo de 36 años se fue al fondo de un boquete que presuntamente se abrió en el centro del Paso Exprés por una tubería rota.

“A las 5:50 de la mañana aproximadamente un poco antes se presentó este agujero que era de cuatro metros de diámetro y obedece a una socavación de un tubo de drenaje que ya estaba instalado en la zona”, informó José Luis Alarcón Ezeta, director del Centro SCT-Morelos.

Señaló el funcionario federal, “la SCT sabía de los daños que la tubería rota estaba provocando en la estructura de la vialidad”, y añadió que a pesar del daño estructural, “el Centro SCT no alertó a los automovilistas ni cerró la circulación vehicular en el tramo afectado”. Esta declaración le costó el empleo.

La obra, a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, fue cuestionada desde el inicio porque dejó decenas de afectaciones a los habitantes de Cuernavaca, tales como tuberías rotas, drenajes y coladeras llenas con escombro, deslaves, inundaciones, viviendas dañadas en su estructura, bardas colapsadas y hasta socavones.

Durante el banderazo de inicio de los trabajos, el 24 de enero de 2015, el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, dijo que la obra sería concluida en 18 meses y que requeriría una inversión de 1 mil 50 millones de pesos. Sin embargo, los trabajos de ampliación de los cerca de 15 kilómetros de vialidad concluyeron en abril de este año con un costo de 2 mil 200 millones de pesos.

Vecinos de esta carretera aseguraron que desde varios meses atrás informaron a las autoridades federales el riesgo que existía por deslaves registrados en la zona.

 “Nosotros de antemano pedimos el cese inmediato del delegado de la SCT aquí en Morelos, necesitamos que el Secretario federal Ruiz Esparza pues también que dé una postura más firme sobre el tema, me parece que es muy grave que solamente con un twitter quieran resolver este tema tan grave donde las familias de Morelos pues se están viendo afectadas”, dijo la diputada federal Lucía Meza.

LA MALA OBRA

En las consideraciones que hizo el testigo social para la licitación de la ampliación del libramiento de Cuernavaca, Paso Exprés, se señalan riesgos del proyecto y se plantea que por ser una obra nueva el drenaje y subdrenaje no serían una problemática técnica.

La obra fue licitada el 24 de noviembre de 2014 y asignada al consorcio de empresas integrado por Construcciones Aldesem, S.A. de C.V. (Aldesa) y Epccor, S.A. de C.V. por 1 mil 45 millones 857 mil pesos, pero los costos se duplicaron, al final se pagaron 2 mil millones de pesos. La obra tardó en estar lista cuatro meses más de lo planeado.

El testigo social de la licitación, Enrique Alcántara Gómez, entregó sus consideraciones sobre el proyecto el 5 de diciembre de 2014. En el documento el testigo señaló que el gobierno de Morelos se inclinaba más por un segundo nivel. Al final el proyecto seleccionado fue la ampliación a cinco carriles, a lo que el testigo social manifestó que presentaba el mayor número de problemas “principalmente por la invasión del derecho de vía, como afectación al medio ambiente, problema difícil de solucionar por el tiempo que los invasores tenían en sus predios y además la afectación a los bosques”.

El documento señalaba que “por la parte técnica, no existía problema ya que como obra nueva cumplía con los requisitos de terracerías, drenajes, subdrenajes, pavimentación y obras marginales correspondiendo los alcances del proyecto”.

Los requisitos técnicos que evaluó el testigo para la obra se cumplirían por ser “una obra nueva” que debía contemplar “drenajes, subdrenajes”, hoy causantes del reblandecimiento del terreno según la constructora y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que aseguran que el socavón se formó por las afectaciones al subsuelo que provocó el agua acumulada por una alcantarilla tapada de basura.

Las justificaciones del secretario son tan absurdas como el hecho de que continúe al frente de una dependencia tan importante como la de Comunicaciones y Transportes. Debe despedírsele y demandársele para que sea encarcelado. Basta con ver la riqueza que posee y la vida que no corresponde a su salario, por muy alto que haya sido el sueldo que le haya otorgado su amigo Enrique Peña Nieto.

Encuentra este artículo en las páginas 5-7 de la Edición 37 de Políticos Al Desnudo