El graznido del Cisne

Félix Cortés Camarillo, es un profesional del periodismo que dedicó toda su sabiduría a Televisa, donde fungió como ejecutivo cercano a Emilio “El Tigre” Azcárraga Milmo.

Por un lado, bohemio, enamorado y cabrón.

Por el otro, arrogante, estricto y arrebatado.

En lo personal conservo una excelente opinión de él porque siempre respetó mi desempeño como responsable de la información nacional e internacional de la Vicepresidencia de Noticias.

En cierta ocasión escribió:

“Cuenta la leyenda que El Cisne es un animal que se distingue por una supuesta fidelidad incorruptible. Sabe de una sola pareja, cosa increíble entre los animales, especialmente el humano.

A diferencia de la mayoría de las aves, no emite canto alguno, sino un graznido grueso y desagradable que contrasta con su plumaje y apariencia.

Su monogamia llegaría al extremo de que cuando su pareja muere, el Cisne vuela a las alturas y se deja caer en picada suicida, mientras entona un melodioso canto en la tonalidad del corno.

Y durante su vida solo canta, y bellamente, en la proximidad de su muerte”.

“El Cisne” de acá, el de la aldea, tiene ingredientes peculiares.

Es infiel, voraz y corruptible.

Goza y retoza de muchas parejas.

Su plumaje sí se mancha.

Y no se quitaría la vida por una mujer ni por Duarte.

Es tan grande su ego que llegó a sentirse Pavo Real para posarse en la silla principal de palacio de gobierno.

Y luchó teniendo como arma el tweet para evitar la alternancia.

Pero los azules lo rebasaron.

Alberto “El Cisne” Silva Ramos, se escuda tras el fuero y se siente protegido por César Camacho Quiroz, coordinador del tricolor en la Cámara de Diputados.

En realidad se trata de un ave carroñera que se atragantó con los dineros del pueblo.

Un simple pajarraco.

Hoy es llamado a rendir cuentas por las pillerías cometidas al lado de su amigo el ex gobernador Javier Duarte, quien ya está en un penal en territorio mexicano.

“El Cisne” está señalado de malversar 4 mil millones de pesos durante su gestión como titular de Comunicación Social.

Nada de las empresas fantasmas creadas a su paso por la Secretaría de Desarrollo Social.

La petición de su desafuero se realizó en base a pruebas contundentes en poder de la Fiscalía General.

Silva Ramos, fue el vocero, el ariete que usó Duarte en contra de Miguel Ángel Yunes Linares.

Y, eso, Miguel, no lo perdona ni olvida.

En algún momento fue “El Delfín” de Javier para contender por la gubernatura.

Su lealtad hacia el ex mandatario es incondicional y perenne. El 30 de agosto de 2016 escribió en un tweet: “Me quedo hasta el final del mandato del gobernador Duarte. La lealtad es un valor único que es y será mi mayor patrimonio”.

Será, quizá, de los primeros que visite a su jefe en prisión.

Hay que recordar que “El Cisne” se integró al gabinete como secretario de Desarrollo Social dejando atrás, endeudado, al ayuntamiento de Tuxpan.

Y fue precisamente en la Sedesol, donde se crearon las primeras empresas fantasmas a través de las cuales se desvanecieron millones de pesos del erario público.

De acuerdo con la solicitud de desafuero, a Silva lo quieren encarcelar por las pillerías cometidas en su relación con los medios de comunicación, donde manejó millonarios recursos de manera discrecional.

Para algunos jurisconsultos, las pruebas contra el diputado por Tuxpan son endebles y, por tanto, el desafuero podría pasar a dormir el sueño de los justos.

Durante su gestión se acostumbró a la comida gourmet y vinos caros. Un sibarita, requiere de recursos extraordinarios para mantener su nivel de gastos, muy por encima de los mortales.

Por ese ritmo de vida buscó los ingresos más generosos como funcionario público.

Y de ahí la creación de las empresas sin sustento, de humo, por donde se fugaron miles de millones de pesos del erario, dejando en bancarrota al Estado.

Habrá que esperar el efecto Duarte encarcelado en una prisión mexicana.

¿Se escucharán cantos armoniosos del “Cisne”?

¿O graznidos chirriantes de pánico?

 

Fuente: El numero uno news