Refundar el INE

POSTIGO

Por: José García Sánchez

El desprestigio de la autoridad electoral en México ha sido tal que los ex consejeros, mitad cómplices de los actuales, mitad protectores y asesores, quieren salvarlos de lo que los actuales once cabezas del INE no han podido hacer.
Los compromisos de los once consejeros con sus correspondientes partidos políticos, principalmente el PRI y sus satélites aliados, son evidentes, de ahí que se exija que renuncien para regresarle el prestigio y la credibilidad a la autoridad electoral que nunca ha estado al cien por ciento.
Cuando tuvo mayor credibilidad el entonces IFE, fue cuando el presidente consejero era José Woldenberg, de 1997 a 2003, es decir fue el primer presidente consejero emanado de la academia y sobre todo de la UNAM, su antecesor fue el impresentable Emilio Chuayffet Chemor, próximo secretario de educación del gobierno del estado de México, de triste historia y peor prestigio.
Ante esta panorámica la credibilidad en Woldenberg era inevitable, automática, natural. Y es por ello que se erija en defensor de los actuales consejeros para que no lo destituyan como quiere la gran mayoría de los mexicanos. La esencia de la autoridad electoral debe ser la certeza y la credibilidad; sin embargo, éstos son los principales problemas con los que se enfrentan los consejeros del INE.
Ante este panorama, José Woldenberg y Leonardo Valdés, ex consejeros del extinto IFE, salieron en defensa de los consejeros actuales defendiendo su estancia en el Instituto. Para afianzar su petición publicaron una carta con 67 firmantes, entre quienes se encuentran académicos y periodistas.
Sin embargo, lo único que provocó la carta fue intensificar los cuestionamientos contra el INE que cada día hace más evidente su sociedad con el gobierno federal y principalmente con el PRI. Esta complicidad es tal que el clero ha entrado también a la larga lista de segmentos de la población que piden que para 2018 haya una autoridad electoral lo suficientemente sólida y transparente como para darle credibilidad y certeza a los resultados, de otra manera el caos podría apoderarse del país.
El Instituto de Estudios para la Transición Democrática emitió un comunicado de apoyo a los consejeros del Instituto Nacional Electoral por la supuesta campaña desatada en su contra por funcionarios, la Iglesia, algunos periodistas, precandidatos y organizaciones sociales.
Así, José Woldenberg y Leonardo Valdés, se erigen como los grandes sabios de los conocimientos electorales, y adjudican tal descontento a la incultura democrática de los mexicanos, en la cual, dicen, se basan para agredir al INE, señalan ’el acoso a la autoridad electoral se ha vuelto parte de la estrategia de partidos, poderes de hecho e intereses involucrados’; y ’el juicio al árbitro siempre depende de los resultados. Allí y donde se gana, la autoridad no representa problema; allí y donde se pierde, se le impugna todo y ahora, incluso, se clama por su renuncia’.
Esta campaña contra el INE, dice el texto, omite la pluralidad que hay dentro de la institución la cual permite que cada decisión sea discutida con intensidad, desde diversos puntos de vistas y basada en pruebas demostradas con claridad.
A pesar de que el Consejo General del INE está integrada por representantes de los partidos políticos la pluralidad no es la esencia del INE sino la credibilidad y la certeza electoral. La pluralidad ocurre entre diferentes instancias ideológicas, no en el seno de una autoridad electoral.
En julio del próximo se elegirán 3,416 cargos públicos en los 32 estados. Casi un millón de ciudadanos será funcionario de casilla.
La Presidencia de la en una de las más reñidas competencias electorales estará en juego y no puede estar en manos de los consejeros que abiertamente defienden y representan los intereses de los partidos políticos, principalmente al PRI y sus aliados.