OBLIGADA REELECCIÓN DE SARA LADRÓN DE GUEVARA EN LA UV

“Figuras y figurones”

Por: Francisco Licona

Una vez estudiadas las ‘propuestas’ de los aspirantes a Rector de la UV se concluye que varias de ellas valen la pena, que entre los aspirantes y la misma rectora actual hay materia cerebral como para hacer un muy buen papel, pero que el problema, después de analizarlo bien, no son ellos ni sus capacidades, sino la coyuntura económica y política por la que pasa la Federación, el Estado y la Universidad misma: su economía y las finanzas.
Aunque el gobernador Yunes Linares ha cumplido entregando el subsidio en tiempo y forma, la deuda de Duarte ahí está. El subsidio federal tampoco falla. Y si a ello se le agrega que la UV es la única universidad en el país a la que le llega directamente el dinero federal ya sin riesgo de que se lo licúen, el problema sigue siendo económico. 
El problema antes y después de la elección del Rector/a será cómo pagar la nómina. Es decir, el principal problema de la Universidad Veracruzana ha sido y sigue siendo ‘el billete’.

¡Imagínese! Eso será lo primero que tendrá que resolver el nuevo rector, la nómina y presentar el Presupuesto Federal 2018, y si el perfil del nuevo es saber mucho de derecho; de las ciencias fisiológicas; ser buena comunicóloga; o saberle a eso del Planeta de los Simios; o a las letras; pero no le sabe a la cuestión del dinero y los Presupuestos por Programa, ni jamás ha visto cómo se le entra a desenmarañar las famosas Reglas de Operación federales, pues la UV, los maestros, trabajadores y empleados de la misma, correrán el grave riesgo de quedarse sin cobrar algunas quincenas.

Sobre todo porque aunque el Congreso ya les tiene reservado y autorizado cierto porcentaje del Presupuesto Estatal, éste puede convertirse en humo, toda vez que a la fecha, el mismo gobierno estatal no tiene un presupuesto autorizado ni formal.

Es cierto, se debe pensar en modernizar la Universidad, pero la “chuleta” es primero. 

Si la Universidad cayera, por decirlo así, en una inestabilidad económica, podría derivarse en una inestabilidad política y eso sí que sería algo demasiado grave. 

Es cierto, hace falta mirar hacia el servicio de Universidad en línea, aunque nada nuevo sería pues para universidades privadas de primer orden en el país ya es algo común, pero en la UV ninguno de los aspirantes lo ha propuesto -hasta ahora-. 

A la Universidad le hace falta pensar en un modelo más adecuado y democrático de selección de rectores. Le hace falta un modelo de elección de su propia Junta de Gobierno, adecuado a su propia autonomía. Hace falta llevar a cabo muchas de las buenas ideas que los aspirantes actuales a rector han puesto sobre la mesa, pero…. lo esencial en este momento es su estabilidad económica, salir de la crisis y planear su futuro con base en una ruta crítica realista. Salvar el pellejo y lograr la estabilidad económica, no por cómo se encuentra hoy que ya de por sí es complicada, sino ante los nubarrones de recortes presupuestales que se avizoran en el país para el 2018.

La Universidad no puede estar sujeta a las crisis de Gobierno, debe tener su propia estabilidad, así que como conclusión, podría decirse dado que los anquilosados estatutos de la UV no contemplan una extensión de mandato en tiempos de necesidad y no es permitido estatutariamente que la Universidad resuelva sus problemas de coyuntura extendiendo de manera emergente el mandato de la rectora actual Sara Ladrón de Guevara, lo más lógico entonces y para salvar el verdadero problema actual, es que se le reelija.