Racistas impunes

Bisagra

Por José Páramo Castro

Hay unos funcionarios públicos y opinadores disfrazados de intelectuales que no esconden su costumbre de vivir en el pasado. Esto, desde luego, producto de ignorancia y carencia de dignidad y de identidad.

Así, desde hace poco más de cinco años ya para entonces era presidente consejero del INE Lorenzo Córdova, quien, en mayo de 2015, se burló del secretario general del Gobierno Nacional Indígena, Mauricio Mata Soria, por hablar como un personaje de la cinta El llanero Solitario, su interlocutor en una llamada telefónica era Edmundo Jacobo, quien sigue en el INE y ya tiene más de 20 años viviendo de la “democracia” de ese instituto, y seguirá en su puesto hasta 2026. Esa es la democracia del INE.

El 26 de junio del presente año, Jorge G. Castañeda, calificó de horroroso y arrabalero el municipio de Putla, Oaxaca, su interlocutor no podría ser otro que el resentido Leo Zuckerman. Ambos siguen en sus espacios a pesar de lo anterior, a pesar de la discriminación que les caracteriza, la cual debería ser motivo más que suficiente como para que no tuviera voz en los medios, porque discriminar no sólo es marginar sino sentirse superior a otros y esto no puede suceder en un medio de comunicación en un país democrático. Ellos hablan en nombre de la democracia cuando son los primeros en violentarla con sus comentarios racistas.

Pero hay más, ahí está el escribano autodenominado historiador a sueldo Francisco Martín Moreno quien dijo púbicamente: “Yo por eso propongo que si se pudiera regresar a la época de la inquisición, yo colgaba a cada uno, no colgaba, quemaba vivo a cada uno de los morenistas en el Zócalo capitalino”.

La nostalgia por el pasado es obsesión para los conservadores, pero el racismo es algo que debieron superar en los primeros años de estudios; sin embargo, no lo lograron, por lo que necesitan capacitarse para cumplir con las leyes.

En días pasados la senadora Lily Téllez, puso el grito en el cielo cuando vio una ceremonia tradicional el Día de Muertos y la calificó de superchería, tratando de anteponerlo a la ciencia, como si fuera contrario a la identidad nacional.

Ante esta situación Manuel Vázquez y Gabriel Méndez, abogados indígenas, demandaron a Lily Téllez ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos por expresiones discriminatorias, también fue demandada ante la relatoría de la ONU. Alguien que integra un organismo que forma parte de la democracia no puede seguir al frente de un cargo cuyas atribuciones desconoce.

Las sanciones para este tipo de expresiones prácticamente no existen, la costumbre de ver a los indígenas como pordioseros, como gente pobre, miserable incluso, impera sobre la dignidad y el sentido común porque se ofende las raíces, la identidad, la historia, la personalidad. Es decir, se atenta contra todos los mexicanos y siguen en el mismo sitio donde emitieron sus juicios que deben ser objeto de una sentencia ejemplar, o, por lo menos del despido y el desprestigio social generalizado.

Nostálgicos de la Colonia, de la Inquisición, del porfiriato, de la imposición de religión; en fin, fanáticos del pasado ahora quieren irrumpir en un presente que les parece un mundo diferente.

Nuestras raíces tratan de ser arrancadas de tajo por declaración es de personas que se avergüenzan de ser mexicanos, pues entonces que se vayan a donde consideren que pertenecer, porque amor por el país no tienen y debe ser condición esencial para ser locutor, lector de noticias, analista político, senador, consejero electoral, amar a México y sus raíces.