Chihuahua, traiciones y desafueros

ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

El fantasma de César Duarte sigue merodeando Chihuahua y en lugar de actuar contra empresarios que evidentemente colaboraron de manera ilícita con el exgobernador, la Fiscalía del estado prefiere arremeter contra los enemigos políticos del gobernador Javier Corral Jurado.

Javier Corral necesita a alguien que le cuide las espaldas una vez que deje la administración de Chihuahua y sabe que no lo hará su correligionaria del PAN, María Eugenia Campos Galván, presidenta municipal de la ciudad de Chihuahua y mucho menos el morenista Cruz Pérez Cuéllar. Por eso los demandó a los dos por un delito que la propia Fiscalía no quiere dar a conocer, pero que en Chihuahua es vox populi y que es la presunta implicación de ambos con el exgobernador César Duarte.

De hecho, hay información en los medios de la entidad y nacionales que responsabilizan a la presidenta municipal de Chihuahua capital y al secretario de Ayuntamiento, César Jáuregui Moreno, de recibir -entre 2014 y 2015- más de 10 millones de pesos de parte del entonces gobernador Duarte.

Este supuesto se asienta en la palabra del gobernador Corral Jurado únicamente, en una carta que envió al líder nacional del PAN; donde intenta descalificar a la alcaldesa de su partido para que no compita para la gubernatura. En ella señala lo anterior como único testimonio de su acusación, cuya demanda está en manos de la Fiscalía estatal.

Para la mala suerte de Corral, escogió como cómplice a un personaje poco simpático aún dentro de las filas panistas como es el caso de Gustavo Madero, quien tiene una larga fila de pecados que seguramente le dificultarán ganar de ser ungido como candidato a la gubernatura de Chihuahua. Lo cierto es que no ganaría las elecciones. El simple hecho de aparecer como amigo de Corral Jurado, le valdría para que los chihuahuenses no voten por él o voten por su contrincante, del partido que sea.

Es donde aparece la figura de Cruz Pérez Cuéllar, senador morenista con posibilidades de convertirse en el candidato a la gubernatura, quien asegura que desconoce el motivo de la demanda presentada por el gobernador ante la fiscalía, y asegura tener la conciencia limpia. Todos en Chihuahua saben que la acusación contra Cruz Pérez Cuéllar es la misma que tiene Maru Campos: ser cómplice de César Duarte.

Cabe mencionar que César Duarte, priista químicamente puro, es enemigo a muerte de Corral Jurado, motivo por el cual la intensidad de la violencia es mayor.

Por su parte, el Fiscal General de Chihuahua, César Peniche Espejel, abona en favor del ahora gobernador, al decir que dicha instancia judicial no se maneja por los tiempos electorales, ante la interpretación, dentro y fuera del estado, de que los señalamientos del gobernador obedecen a estas circunstancias. Lo que es peor, asegura que hay pruebas suficientes en las acusaciones basadas en hechos.

Javier Corral Jurado es acusado por el senador Pérez Cuéllar, por la alcaldesa de Chihuahua María Eugenia Campos, y por el Senador morenista Ricardo Monreal de utilizar a la Fiscalía de Chihuahua para quitarle al panista Gustavo Madero contrincantes en la carrera por la gubernatura. Ayer el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador pidió “que decida el pueblo” y consideró que lo que está sucediendo en Chihuahua es “electoral”.

Pérez Cuéllar se ha declarado un preso político del gobernador Corral y señala que la única prueba que tienen es la versión de un testigo. Aunque el Fiscal asegura que hay mucho más, pero no lo exhibe. Por lo pronto, la Fiscalía General de Chihuahua solicitó al Poder Legislativo el desafuero de Cruz Pérez Cuéllar, para así poder ejecutar una orden de aprehensión girada en su contra.

Maru Campos se considera víctima de persecución política, pero a decir del fiscal, se señala que las denuncias están sustentadas y que es normal que los señalados se digan ser perseguidos políticos.

La alcaldesa asegura que Corral no ha presentado pruebas de sus acusaciones; en cambio, dijo que ella sí presentó recientemente audios y videos que comprobarían que la directora del Registro Civil de la entidad, Inés Martínez, y el subsecretario de Gobierno amenazaron a un excolaborador de la panista con que sería buscado por el Ministerio Público.

La mancha que dejó César Duarte en Chihuahua ya implicó a su propia esposa Bertha Olga Gómez, quien ahora es investigada por desvío de recursos. Sin duda, como diría el presidente de México, como esta habrá muchos más en los próximos días. Mientras no nos acostumbremos todo está bien. PEGA Y CORRE. – Los priistas siguen viendo como parte de su patrimonio ideológico el nombre de Luis Donaldo Colosio, ese nombre le ponen a sus auditorios, a sus consignas, a sus ideas, a su estrategia electoral, mientras el hijo del candidato asesinado en 1994, no está en el PRI. Luis Donaldo Colosio Riojas milita en Movimiento Ciudadano y compite por un puesto de elección popular… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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