Coalición deshonesta

Postigo

Por José García Sánchez

Seguramente en Morena deben estar de plácemes ante el anuncio de que Ricardo Anaya contenderá por el PAN en 2024 para la Presidencia de la República, así de desorientada está la oposición y llega a grado tal que ahora personajes de oscura historia quieren convertirse en candidatos del híbrido electoral coaligado en una derecha con más pasado que futuro.

Detrás de las intenciones de personajes como Diego Fernández de Cevallos, Demetrio Sodi, Vicente Fox, Luisa María Calderón, Ernesto Cordero de querer revivir de la administración pública está la falta de cuadros de los partidos integrados en la coalición. No hay líderes reales y actualizados en ningún o de esos partidos. Deben utilizar cartuchos quemados para mostrar rostros conocidos, de otra manera el barco se les hunde antes de zarpar.

Nadie se imagina que haya votos para gente como Gabriel Quadri o María Elena Pérez Jaen, el país cambió y el mundo también y ellos no se han dado cuenta de esa transformación que se pasaron negando al mismo tiempo que avanzaba.

Ante lo variados de este tipo de personajes la población se pregunta sobre las propuestas de estos entes que nunca han mostrado un proyecto concreto sobre México, sólo tienen planes para sus bolsillos. Uno no saber si es una lista de candidatos o los personajes denunciados por Emilio Lozoya en los negocios sucios del sexenio pasado.

La población conoce de sobra la manera de gobernar de los partidos coaligados y a menos que sean integrantes de grupos privilegiados se verían beneficiados al votar por este tipo de gente. La pobreza política, ideológica, moral, de quienes se prestan a que los partidos políticos sean privatizados por Claudio X. González, quien es el mecenas de la conformación de este grupo, pero no por ello son capaces de dar un solo peso para la compra de vacunas o la ampliación y extensión de los servicios de salud, pero eso sí son los primeros en criticar que llegan médicos del extranjero y del esquema de vacunación.

La falta total de trabajo partidista en los últimos dos años fue nula, a pesar de que cobran dinero de los mexicanos para que esos partidos sobrevivan a través de su caja chica llamada INE, no tienen límite sus ingresos. Porque suman al subsidio público de cada partido el dinero que su jefe máximo, Claudio X. González, y sus amigos puedan colocar en este proyecto de ganar la mayoría en el Congreso.

Negociaciones que ni por causalidad llaman la atención del INE, si miopía es selectiva. Desde su planificación el ejercicio diario de dichos partidos fue la simulación, por separado no había actividades, porque sus oficinas de planeación, servicio público, atención a la sociedad, ideología, formación de cuadros, etc. Se convirtieron en granjas de bots que utilizan para desacreditar al gobierno federal y cobran de los contribuyentes estas acciones.

Ante la carencia de trabajo de los partidos políticos deben improvisar no sólo programas sino candidatos que deben sacar del pasado, desempolvarlos para mostrar la verdadera cara de una coalición que pareciera buscar una diputación no para ganar la mayoría en el Congreso sino para alcanzar la impunidad.